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Boris Vian: la espuma de la vida

Hay libros que merecen ser celebrados. Cómo éste. Imaginemos un club de Saint Germain de nombre «Demipage», mucho humo de Gitanes y otras hierbas, una trompeta desenfrenada, olas de alcohol bailando cerebros hasta el amanecer y una canción cuyo estribillo repita incansable: «No me gustaría palmarla». Es posible que a ningún presidente de Gobierno, ni ministra de Sanidad le agrade semejante panorama, pero a los seguidores de Boris Vian les volverá locos. «No me gustaría palmarla» es una joyita que pasea por el bulevar de los libros libres sabiéndose deseada. Una experiencia poética y artísti...