victorinos

Victorinos de sangre y triunfo

A la enfermería pasó un TORERO. Así, en mayúsculas. José Luis Moreno entró a matar en terrenos donde los toros aprietan. Y el victorino lo cazó. El dorado del vestido se confundió con la taleguilla grana. Manaba la sangre sin compasión. Quiso mantenerse en pie, pero los veinte centímetros de cornada en la cara posterior del muslo izquierdo y el fortísimo desgarro muscular lo impedían. El percance era grave. El dolor se herró en el rostro del rubio matador, sabedor de que tenía el triunfo en sus manos. Y el espectáculo quedó en un mano a mano entre Rafaelillo y Luis Bolívar. Moreno había dado ...