Uno de los más renombrados emprendedores locales tantea en los últimos meses a los comerciantes mientras el Gobierno sigue a la espera de que Procesa entregue un estudio inicial del proyecto
Los planes de la Ciudad para comprar el polígono del Tarajal y darle un nuevo uso siguen en fase inicial, en manos de Procesa, sociedad pública que aún no ha elaborado el estudio primario para abordar el proyecto. Sin embargo, varias fuentes informadas aseguran a este medio que uno de los más conocidos empresarios locales está tanteando a los comerciantes para adquirir naves. Un movimiento que podría estar directamente relacionado con las intenciones del Gobierno, extremo que no ha sido confirmado. Todo ello mientras el Ejecutivo local continúa estudiando qué hacer con una zona que, tras el cierre de la frontera por la pandemia y el fin definitivo del porteo, dejó atrás su papel como principal epicentro del comercio atípico entre Marruecos y Ceuta.
El asunto volvió este martes a la actualidad después de que el portavoz del Gobierno, Alejandro Ramírez, reconociera durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno que Procesa trabaja ya en el análisis de posibles alternativas para “reconfigurar” toda el área del Tarajal, aunque admitió que todavía no existe una propuesta concreta definida.
“Ahora mismo los trabajos se encuentran muy iniciales”, explicó Ramírez, que señaló que sobre la mesa se manejan distintas posibilidades para el futuro de los polígonos industriales. Entre ellas, deslizó desde opciones vinculadas al desarrollo tecnológico hasta una posible ampliación del entorno fronterizo.
Una zona marcada por el fin del porteo
La transformación del Tarajal lleva años sobrevolando los despachos del Gobierno local. El cierre fronterizo derivado de la pandemia supuso el golpe definitivo al modelo económico que durante décadas sostuvo la actividad de los polígonos. Las imágenes de miles de porteadores cruzando mercancías hacia Marruecos quedaron atrás y, con ellas, buena parte del tejido comercial que llenaba las naves de Tarajal I, Tarajal II, Alborán y La Chimenea.
Hoy la realidad es completamente distinta. Algunas naves mantienen actividad, principalmente vinculada a talleres mecánicos, bazares o comercios de artículos para el hogar, mientras muchas otras permanecen cerradas o en venta. La degradación progresiva del entorno se ha convertido además en una preocupación añadida para las autoridades.
El pasado año, la localización de dos narcotúneles en la zona volvió a situar el foco sobre unos polígonos cuya actividad dista mucho de la que tuvieron en los años de mayor auge del comercio transfronterizo.
El interés empresarial gana fuerza
En paralelo a los movimientos de la Ciudad, distintas fuentes del entorno empresarial apuntan desde hace meses al interés mostrado por uno de los empresarios más conocidos de Ceuta para hacerse con varias naves del Tarajal. Según relatan propietarios consultados por este medio, los contactos y tanteos se habrían intensificado en los últimos tiempos.
Por ahora no ha trascendido cuál sería el objetivo final de esas posibles adquisiciones. Tampoco si existe algún tipo de coordinación con la Administración local o si se trata de una operación puramente privada. Sin embargo, el interés coincide temporalmente con los estudios que desarrolla Procesa para redefinir el futuro de toda la zona.
La incógnita sobre qué ocurrirá finalmente con el Tarajal sigue abierta. El propio Ramírez evitó concretar hacia dónde se orientan los trabajos técnicos y dejó claro que el Ejecutivo todavía no dispone de conclusiones definitivas.
Un proyecto que ya empezó a moverse en 2025
La posibilidad de que la Ciudad adquiriera los polígonos no es nueva. Ya en el verano de 2025 el Gobierno local comenzó a sondear a los propietarios de las naves para explorar una posible compra de los complejos industriales. Entonces, la Consejería de Hacienda, dirigida por Kissy Chandiramani, mantuvo reuniones con los presidentes de las comunidades de propietarios para conocer la disposición de los empresarios.
Aquellos primeros contactos dejaron posiciones enfrentadas. Mientras algunos propietarios se mostraban abiertos a vender ante la caída de actividad y la depreciación de las naves, otros defendían mantener sus negocios en funcionamiento, especialmente en zonas como Alborán y La Chimenea, donde aún sobreviven empresas ligadas al automóvil y pequeños comercios.
En aquel momento, desde el Ejecutivo ya se dejaba caer la posibilidad de destinar parte de los terrenos a usos relacionados con la seguridad fronteriza o a nuevos proyectos económicos capaces de reactivar el entorno.
Ahora, meses después, la operación sigue lejos de concretarse oficialmente. Pero los movimientos empresariales y las declaraciones del portavoz del Gobierno evidencian que el futuro del Tarajal vuelve a estar sobre la mesa de manera activa.