Ángel García Ruiz vuelve a sonar en el Revellín en una gala para la memoria
Obras inéditas, recuerdos familiares y más de nueve décadas de historia marcaron un acto que devolvió al maestro una vez más a los escenarios de Ceuta en el noventa aniversario del Conservatorio de Música que lleva su nombre
La música volvió a convertirse esta tarde en memoria viva en el Teatro Auditorio del Revellín, donde Ceuta celebró un homenaje solemne y emotivo al maestro Ángel García Ruiz, fundador del Conservatorio Profesional de Música y autor de algunas de las páginas más reconocibles del patrimonio musical de la ciudad. El acto coincidió con el 90 aniversario de la oficialidad de los estudios del centro, fechado el 27 de noviembre de 1935, y reunió a autoridades civiles y militares, profesorado, alumnado, familiares y representantes del ámbito cultural.
La ceremonia —organizada por el Conservatorio y la Consejería de Educación, Cultura y Juventud, con la colaboración de la Comandancia General— recuperó piezas inéditas del compositor ceutí y evocó una trayectoria que, como recordó el director del Conservatorio, Javier Bernal García, “atraviesa fronteras” y convirtió a García Ruiz en “una persona única y excepcional, cuyo impacto alcanzó a la sociedad civil y militar”.
Una gala para honrar a un maestro
En su bienvenida, Bernal saludó uno por uno a los representantes institucionales presentes y pidió un “cariñoso saludo” para María Isabel Goujón, nieta del músico. Definió el homenaje como “un enorme placer y todo un honor”, subrayando que la figura del maestro “forma parte esencial de la historia de Ceuta”.
La profesora de lenguaje musical Laura E. Riveiro Villodres tomó el relevo para situar la ceremonia en su doble dimensión: homenaje al compositor y conmemoración del aniversario del Conservatorio. “En esta gala tendremos la oportunidad de explorar la vida, la obra y las influencias que lo llevaron a convertirse en una figura emblemática”, afirmó, recordando que el reconocimiento oficial del centro se formalizó “justamente un 27 de noviembre” de hace nueve décadas. Como destacó, “han sido más de 4.000 alumnos y alumnas los que se han formado en nuestro Conservatorio”, muchos de ellos profesionales de la música dentro y fuera de la ciudad.
Piezas inéditas y memoria recuperada
Uno de los momentos centrales de la gala fue la presentación de tres obras inéditas de García Ruiz, encontradas tras un complejo proceso de búsqueda. Bernal y Riveiro agradecieron expresamente la labor del profesor Sergio Carlos y de la teniente director de la Unidad de Música del Batallón del Cuartel General, Amadora Mercado, quien además dirigió la primera de las piezas escuchadas: Tierra Manchega.
Un pasodoble compuesto en 1949 e inspirado en melodías populares de Castilla-La Mancha, tierra natal del maestro. La obra, interpretada por la Unidad de Música de la Comandancia General, evoca las raíces personales del compositor y su vínculo permanente con Bolaños de Calatrava. Riveiro recordó que el propio García Ruiz regresó allí en múltiples ocasiones y llegó a llevar consigo a la banda de la Legión en 1953, en un concierto que “movilizó a todo el pueblo” para acoger a los 80 músicos.
Un homenaje enmarcado en un año simbólico
La gala recuperó también otras grabaciones inéditas del propio García Ruiz y de su esposa, la compositora Mathilde Tavera Poli en un sentido recuerdo en el que participaron el Coro del Conservatorio, la Coral “Andrés del Río”, la Banda de Música Ciudad de Ceuta, el pianista Jorge Mena Lorente y una representación de legionarios del Tercio Duque de Alba.
La velada incluyó además la proyección de varios vídeos de ex alumnos del conservatorio y un pequeño documental conmemorativo elaborado por el profesor José Tendero, que repasó la trayectoria del maestro tanto a nivel personal como profesional.
Este homenaje llega meses después de que García Ruiz recibiera la Medalla de Plata de la Ciudad a título póstumo, un reconocimiento entregado el pasado 22 de abril y recogido por sus nietas “entre profunda emoción”. En aquel acto, el presidente Juan Vivas recordó que las tres grandes obras del maestro —el Conservatorio, el himno de la Legión y el himno de Ceuta— “han sobrevivido al paso del tiempo” y siguen siendo “joyas vivas de la cultura local”.
Un legado que sigue sonando
El 27 de noviembre se ha convertido así en una jornada doblemente simbólica: un recuerdo al compositor que dio identidad musical a la ciudad y una celebración de los 90 años de una institución que continúa formando músicos con el espíritu que él sembró.
Un vínculo ya eterno; y es que, como subrayaron sus presentadores, la vida y obra de Ángel García Ruiz “siguen latiendo en cada pasillo del Conservatorio y en cada nota que suena en Ceuta”, un legado que hoy continúa vivo gracias a quienes estudian, enseñan y aman la música en la ciudad.