Ceuta, Melilla y la Universidad de Granada ya han firmado el texto que sirve como marco para constituir la mesa de trabajo en la que se prevé marcar la senda de crecimiento de las instalaciones universitarias de las ciudades autónomas. Sin embargo, el documento lleva "atascado varios meses" en la comunidad vecina del otro lado del Estrecho, retrasando el inicio de las conversaciones en las que también estará el Estado
El desarrollo del campus universitario de Ceuta vuelve a encontrarse con un obstáculo, la Junta de Andalucía. Fuentes de la Universidad de Granada indican que el protocolo que debía servir como marco para iniciar una mesa de trabajo a cinco bandas (Ceuta, Melilla, Andalucía, UGR y Estado) se encuentra "atascado desde hace meses" en los servicios jurídicos de la comunidad vecina al otro lado del Estrecho.
Ese documento ya ha sido firmado, según indican estas mismas personas, por los gobiernos de ambas ciudades autónomas y por la institución educativa, tras revisarlo sus especialistas legales. Ese paso no lo ha dado la Junta lo que está frenando que todas las partes se sienten de una vez para marcar los pasos a seguir de cara a potenciar la oferta universitaria en las localidades españolas en el norte de África.
La decisión de crear el grupo de trabajo llegó después de que meses atrás el gobierno andaluz no diese de paso inicialmente la implantación de dos de los tres posgrados que se había interesado comenzasen a impartirse en Ceuta. El ejecutivo dirigido por Juanma Moreno Bonilla -del mismo signo político que los líderes de las ciudades autónomas- no quería seguir aportando fondos para compensar la infrafinanciación de los campus extra peninsulares. Consideraba que debía ser el Estado o, en su defecto, las administraciones locales de esos lugares quienes pusieran el dinero necesario.
Finalmente, gracias en parte al compromiso de la Ciudad de apoyar económicamente los nuevos estudios pudo salvarse la situación y los máster se aprobaron. Aquello desembocó en una primera cumbre a cinco bandas en la que se tomó la determinación de coordinar esfuerzos en una mesa de trabajo para que las instalaciones universitarias de ambas localidades singulares puedan seguir creciendo, como en principio es la voluntad de sus gobiernos.
Para poner el marco en el que se desarrollarán esas conversaciones la UGR redactó un protocolo que todos los implicados debían firmar como paso previo. Esto no ha sucedido y por ver está cuanto tardará en resolverse una cuestión que parece menor comparada con aspectos como la financiación, un punto de fricción que habrá de ser central en futuros encuentros entre administraciones.
Lo que está claro es que, una vez más, cualquier decisión sobre crecimiento de la universidad en Ceuta vuelve a retrasarse.