Los estudiantes afrontan la resolución de un caso judicial ficticio en el que las pistas policiales son, en realidad, factores de riesgo, tratamientos y métodos diagnósticos relacionados con un infarto agudo de miocardio
Hay muchas formas de aprender y José Luis Gómez Urquiza, profesor del Departamento de Enfermería en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Granada (UGR) en Ceuta, ha dado con una especialmente llamativa. El docente ha desarrollado una innovadora metodología que transforma su asignatura, Enfermería del Adulto I, en una experiencia inmersiva inspirada en las series de crímenes y thrillers policiales como las de la famosa plataforma Netflix.
Su objetivo es claro: motivar al estudiantado y fomentar un aprendizaje activo, participativo y más autónomo. Para ello, ha convertido el aula en un escenario ficticio en el que los estudiantes deben resolver un caso judicial simulado relacionado con un infarto agudo de miocardio.
Un infarto y un acusado por salvar
Durante el desarrollo de la asignatura, el alumnado se enfrenta a un supuesto crimen en el que las “pistas policiales” son, en realidad, síntomas clínicos, factores de riesgo, pruebas diagnósticas y tratamientos médicos vinculados a una patología concreta: el infarto agudo de miocardio.
“Con esta idea, el estudiantado alcanza el conocimiento de una manera más autónoma y no nos limitamos al formato tradicional de una clase”, explica el profesor Gómez Urquiza, quien encarna el papel del acusado ficticio del crimen.
Para comenzar con las pesquisas, cada grupo recibe un sobre con una veintena documentos que simulan evidencias policiales. Su misión es analizarlas, comprender los datos clínicos e interpretar correctamente los indicadores médicos para elaborar un informe que justifique que la víctima murió por un infarto y, así, exculpar al profesor.
Trabajo en equipo y competencias más allá del examen
Esta metodología gamificada, que combina narrativa, ciencia y cooperación, va más allá de lo puramente teórico. Según Gómez Urquiza, “se fomenta el trabajo en equipo y la evaluación de competencias más allá del examen tradicional”.
Los grupos que mejor resuelven el caso reciben una insignia de reconocimiento, lo que añade un componente de recompensa que incentiva aún más la participación del alumnado.
Además, esta experiencia mejora los resultados académicos. “La mayoría de los estudiantes comentan que aprenden a la vez que se divierten en esta asignatura”, destaca el docente. Según su experiencia, el rendimiento mejora notablemente en comparación con métodos más convencionales.
Una iniciativa que evoluciona desde 2017
El profesor Gómez Urquiza comenzó esta innovadora estrategia en 2017 y, desde entonces, no ha dejado de perfeccionarla. “Los documentos y las pistas que facilito a los estudiantes son ahora más claros y didácticos”, asegura.
Con el paso de los años, la actividad ha ido ganando en estructura, claridad y profundidad pedagógica. Además del contenido técnico sobre patologías cardiovasculares, esta metodología permite al alumnado desarrollar habilidades clave en la enfermería: análisis clínico, comunicación, toma de decisiones y colaboración interprofesional.
Sorpresa, motivación y aprendizaje efectivo
Uno de los ingredientes fundamentales de esta técnica docente es “el factor sorpresa”. Al romper con la dinámica habitual de las clases magistrales, se genera un clima de entusiasmo que impacta positivamente en la implicación del alumnado, que no podría estar más contento con las lecciones.
“La reacción es muy positiva”, señala Gómez Urquiza, convencido de que la creatividad en el aula puede marcar una gran diferencia en la forma de enseñar y aprender.
Este tipo de experiencias docentes no solo demuestran que es posible enseñar ciencias de la salud de manera creativa, sino que también refuerzan la importancia de innovar en la educación universitaria para hacerla más humana, participativa y eficaz.

