El futuro del Ramón y Cajal en manos del Ministerio que podría tener que hacer un centro nuevo

 Colegio Ramón y Cajal / Archivo
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El portavoz municipal, Alejandro Ramírez, indicó este martes que falta poco para que se conozcan los resultados del informe patológico que determinará si es necesario derribar el actual colegio o basta con rehabilitarlo 

El cierre del colegio Ramón y Cajal, decretado por la Dirección Provincial de Educación el pasado 16 de septiembre tras detectar deficiencias constructivas, continúa sin una hoja de ruta clara. La Ciudad encargó de urgencia un estudio patológico para determinar el estado real del edificio y qué actuaciones son necesarias, pero, a día de hoy, el Gobierno local asegura que aún no tiene el documento final. De sus observaciones dependerá que el Ministerio tenga que afrontar incluso el derribo y erección de unas nuevas instalaciones. 

El portavoz del Ejecutivo ceutí, Alejandro Ramírez, confirmó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno de este martes que no dispone de novedades concluyentes. “No tengo información de que se haya finalizado… lo que es el estudio patológico del centro”, afirmó. Explicó que sí sabe, por lo trasladado por la Consejería, que el informe “está ya muy avanzado” y que existen “algunos primeros indicios”, pero insistió en que todavía no hay un resultado definitivo.

El informe determinará si se acomete una reforma integral o si es más viable construir un nuevo centro

Ramírez subrayó que, una vez entregado el estudio, la decisión dependerá de lo que indiquen los servicios técnicos. Explicó que los informes patológicos suelen determinar si basta con una reforma profunda o si el edificio se encuentra en lo que los técnicos consideran “ruina económica”, un escenario en el que sería más barato construir un colegio nuevo que acometer una rehabilitación integral.

Puede ser una reforma integral del edificio, o muchas veces te proponen que pueda haber cierta ruina económica, entonces significa que hacerlo de nuevo costaría menos que hacer esa reforma integral”, detalló el portavoz. En ese escenario, la decisión final se adoptaría “junto con la Dirección Provincial y la Gerencia de Infraestructuras del Ministerio”, que son quienes tienen la competencia directa. 

Ramírez recordó que, en cualquier caso, se trataría de actuaciones de gran envergadura, porque “hablamos de una actuación integral que es totalmente de estructuras”, que puede desembocar tanto en “un nuevo centro” como en “una rehabilitación integral del mismo”.

La Ciudad insiste: abrir o cerrar centros es competencia exclusiva de la Dirección Provincial

El portavoz también quiso recalcar que el cierre del Ramón y Cajal fue exclusivamente una decisión del Ministerio. “La decisión de cerrar el centro fue una decisión que adoptó la Dirección Provincial”, recordó, tras el desprendimiento ocurrido en una de las salas del edificio. Desde ese momento, la Ciudad actuó “en su labor de colaboración” y “lo que hizo fue una emergencia para contratar un estudio patológico en el menor tiempo posible”.

Una vez esté terminado el informe, la Ciudad lo trasladará inmediatamente al Ministerio. “Con informe técnico, se trasladará al Ministerio para que, en base a eso, adopte las decisiones oportunas”, explicó Ramírez. Esa decisión puede ir desde “una inversión importante y atender ese problema estructural” hasta realizar “alguna actuación de menor envergadura y que se reabra el centro”.

Lo que dejó claro el portavoz es que la Ciudad no puede decidir sobre el futuro inmediato del colegio. “El abrir y cerrar un centro es una decisión que no compete a la Ciudad. Nosotros no podemos decidir si abrimos o cerramos un centro”, señaló. Esa competencia corresponde exclusivamente a la Dirección Provincial de Educación, con la que, según dijo, la Consejería mantiene un “contacto continuo”.

El Ramón y Cajal, pendiente del diagnóstico final

A la espera del estudio patológico y de las conclusiones técnicas, el futuro del colegio Ramón y Cajal continúa en el aire. Si los informes revelan que la estructura del edificio no es recuperable o que su rehabilitación no es viable económicamente, el Ministerio tendrá que valorar la posibilidad de demoler el actual edificio y levantar un nuevo centro escolar en su lugar.

Mientras tanto, la comunidad educativa sigue pendiente de un diagnóstico que marcará el rumbo del colegio y que, según las declaraciones del portavoz, aún no ha sido entregado.

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