La Universidad de Granada quiere ser la más popular de su clase: la institución académica se ha propuesto ampliar horizontes y seguir dándose a conocer en el contexto de esa movilidad europea que tantos y tantos desamores deja cada año tras de sí. Entre ceja y ceja, un objetivo (nada que ver con temas de pareja): amplificar la imagen del campus ceutí dentro del vasto mapa Erasmus.
El órgano de gobierno de la entidad nazarí anunció hace ahora tres días que traería a la ciudad a dos conocidas investigadoras de sobra experimentadas en materia de divulgación. Sus nombres: Inmaculada Marrero Rocha y Guadalupe Soriano Barabino. Por supuesto, la elección no fue fruto de la casualidad: la visita de ambas docentes encuentra su razón de ser en un proyecto al que sus precursores dieron el nombre de 'Arcus'.
La iniciativa en cuestión es resultado directo de "una alianza universitaria europea", una a la que dan forma hasta nueve centros académicos y que encabeza la propia UGR. La misma echó a andar en el año 2017 "por iniciativa de Emmanuel Macron" (palabras de las hoy ponentes). La pretensión era una y solo una: trabajar conjuntamente para "fomentar la cooperación a nivel educativo entre personal docente y estudiantes".
La charla de hoy, a la que estaban llamados a adherirse "todos los miembros de la comunidad universitaria", perseguía "explicar qué es Arcus y de qué manera pueden los estudiantes y profesores participar en las actividades y grupos de trabajo que existen". Se busca, con ello, "que el campus de Ceuta se integre más en la alianza". Al fin y al cabo, nuestras dos facultades forman parte de ella.
A fecha de 2024, la movilidad en el campus caballa "está desequilibrada", lo que viene a significar que "son muchas más las personas que salen de Ceuta para ir a los países socios que aquellas que vienen aquí". A pesar de la tesitura, ni Ciencias de la Salud ni Educación, Economía y Tecnología están dispuestas a tirar la toalla. No lo están porque, "poco a poco, la cosa parece estar cambiando".
Desde Arcus, creen que el escenario sería otro de no ser por "el problema del alojamiento". Este no es exclusivo de la Perla; hace ya tiempo que se convirtió en "algo generalizado". A este respecto, cabe subrayar que el fenómeno de la gentrificación juega un papel casi definitorio. El mensaje, por tanto, es claro: "Las autoridades competentes deben buscar alternativas para que los universitarios dispongan de opciones de alojamiento".
Lo de la escasez de techo no es un problema exclusivo de la Perla, no, pero sí que es un añadido dentro de ese saco en el que también entran la lejanía, la mala reputación y el estigma que supone la presión migratoria. Por lo demás, los estudiantes ceutíes pueden presumir de que "las infraestructuras son maravillosas". De eso y de que "el profesorado está muy comprometido".
En Arcus, tienen claro que "la movilidad, más que una opción, es un elemento casi obligatorio para lograr una buena formación". Y es que, a juicio del órgano, "la movilidad no solo te abre la mente, sino que, además, te hace adquirir muchos conocimientos e incrementar tus capacidades". Para más inri, el hecho de cambiar de país durante un año sirve hasta para potenciar tu currículum por la sencilla razón de que "te posiciona mucho mejor dentro del mercado laboral".