DAUBMA pone el grito en el cielo por la retirada de nidos de gaviota patiamarilla sin supervisión

pollos de gaviota
photo_camera Pollos de gaviota desalojados del solar del Portuario.
La entidad advierte a la Ciudad y a los scouts que han podido infringir la Ley a pesar de que las pavanas han estado sujetas a medidas de control población en los últimos año por ser considerada plaga

DAUBMA la plataforma en defensa del arbolado urbano, el medio ambiente y la fauna ha emitido una nueva denuncia pública. En este caso por la retirada de un nido activo de gaviota patiamarilla, según refiere con tres huevos y tres pollos ya nacidos en el solar del Portuario. El espacio se ha cedido par ala celebración del encuentro de scouts que se celebra en Ceuta durante este fin de semana y que espera la llegada a la ciudad de unos 1.500 participantes. El problema, según DAUBMA es que faltan “protocolos claros y de coordinación institucional para proteger la fauna silvestre en zonas urbanas”; y que la retirada se ha realizado sin supervisión profesional alguna.

Lo que no cuenta DAUBMA en su comunicado es que, a diferencia de la gaviota audouin que está protegida por endémica en la ciudad, la patiamarilla ha sido considerada en los últimos años como plaga por su proliferación y ha exigido medidas de control poblacional. De hecho, el resultado final de huevos y polluelos si se hubiera recurrido a los servicios habilitados por la Ciudad Autónoma para la retirada de polluelos cuando caen en terrazas o tejados hubiera sido muy probablemente su sacrificio.

A pesar de esto, DAUBMA quiere proteger a los polluelos y huevos de la gaviota patiamarilla en zona urbana, por más que se redoblen esfuerzos en retirar los mismos de tejados y azoteas y se hayan tomado medidas en los últimos años para tratar de controlar la proliferación de esta ave.

Dice la entidad que lo ocurrido esta semana “ha generado preocupación entre entidades y ciudadanos que trabajan en la defensa del medio ambiente” y que “según el testimonio de la persona que recibió los pollos tras la retirada, uno de los huevos incluso estaba piando en el momento de su recogida, lo que evidencia que el nido se encontraba en plena fase de reproducción”. Como cada primavera.

Denuncia además DAUBMA que el solar había sido cedido por la Consejería competente para la celebración del evento, pero “no consta que ser realizara una inspección previa para detectar la presencia de fauna nidifican a pesar de que la gaviota patiamarilla es una especie muy habitual en la zona y de que la época de cría es bien conocida”.

Y llega más lejos aún y cita la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad que establece que “las administraciones públicas deben garantizar la conservación de la fauna silvestre y evitar actuación que puedan dañar nidos”. Pero de nuevo, lo que no recoge DAUBMA es que siendo esa la generalidad lo cierto es que se dan casos en muchas ciudades en que hay poblaciones de aves cuya proliferación ha acabado por causar problemas, se han catalogado como plaga y se han ejecutado programas de control poblacional, es el caso de los estorninos en muchas ciudades o de la patiamarilla en Ceuta. Justo lo contrario de lo que expone DAUBMA.

A pesar de esto la asociación advierte que “la ausencia de una revisión previa supone, por tanto, un incompleto del deber de vigilancia y prevención que corresponde a la administración que cede el espacio”.

Además, DAUBMA acusa a la organización del evento de retirar los nidos alegando la presencia de numerosos menores en el recinto, “nos consta que actuaron de buena fé (pero el no conocimiento de la normativa no exime de culpa). La normativa es clara: la retirada de nidos, huevos o pollos de aves silvestres solo puede realizarse con autorización administrativa expresa por motivos justificados y documentados”, recoge la entidad en su comunicado.

Para DAUBMA la presencia de niños no es por sí misma motivo suficiente y causa legal para destruir o trasladar un nido activo. “Existen medidas alternativas -acotamiento, señalización, desvío de tránsito- que debieron aplicarse antes de optar por la retirada”, señala DAUBMA.

DAUBMA cita la ley y la normativa autonómica, que “protege los nidos y crías de todas las aves silvestres, estén o no catalogadas como amenazadas”. Pero no menciona por ejemplo, el bando del presidente de la Ciudad que ya en 2016 advertía del problema habida cuenta que la gaviota patiamarilla había sextuplicado en poco más de un lustro su población urbana y estaba ya ocasionado molestias apreciables por muchos vecinos y provocando el deterioro de monumentos.

E insiste en que la retirada de los pollos y huevos se hizo sin personal especializado y sin garantizar la supervivencia de los pollos. “Fue un particular quien, al recibirlos, improvisó un sistema de calor para evitar la muerte del embrión que aún estaba vivo dentro de uno de los huevos”, relata DAUBMA.

Para la entidad se trata de una evidencia de la falta de previsión y de protocolos adecuados por parte tanto de la administración como de los organizadores.

E incluso repasa la carga de responsabilidad según la legislación vigente y la distribuye entre la Consejería que entiende debía haber inspeccionado el solar antes de cederlo, para advertir la presencia de faunas y tomar medidas preventivas y supervisar cualquier actuación que afectara a las especies silvestres, pero también las deposita en la organización del evento que debió haber comunicado el hallazgo del nido y no manipular los huevos y pollos.

“Ambas partes, por acción u omisión, han contribuido a una actuación que contraviene la normativa de protección de fauna”, apunta DAUBMA.

Y para que no se vuelva a repetir esta situación sea con pavanas, o con cualquier otro animal la entidad pide y exige soluciones “estructurales” y así reclama protocolos claros de inspección previa en espacios cedidos para eventos, formación básica para organizadores y entidades que gestionen actividades multitudinarias y medidas preventivas que eviten conflictos entre humanos y fauna silvestres y además coordinación real entre administraciones y cuerpos técnicos.

“La retirada de estos nidos debería servir como punto de inflexión. No se trata de señalar culpables, sino de asumir responsabilidades y corregir fallos estructurales. La protección de la fauna no es un obstáculo para la actividad social: es una obligación legal y un compromiso ético con nuestro entorno”, señala DAUBMA.

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