HA LLEGADO PARA QUEDARSE

La inaudita invasión del alga japonesa que se hizo dueña del Estrecho

La inaudita invasión del alga japonesa que se hizo dueña del Estrecho
gaviota alga mar 2
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El profesor José Carlos García lleva años luchando contra un monstruo japonés. “Una intrusa que llegó al Estrecho y dijo todo para mí”, explica este biólogo linense y catedrático de Sevilla, experto en la “invasión extrema” de la Rugulopteryx Okamurae en el Estrecho, protagonista de la apertura de las XIV Jornadas sobre el medio natural de Ceuta y su entorno.


No se sabe a ciencia cierta cómo llegó la Rugulopteryx Okamurae al Estrecho, pero ha llegado para quedarse. “Tendremos que aprender a vivir con ella”, lamenta el experto de la Universidad de Sevilla cuya ponencia ha servido de inauguración de las XIV Jornadas sobre el medio natural de Ceuta y su entorno del Instituto de Estudios Ceutíes.

Esta macroalga japonesa, voraz y agresiva, enamorada de las aguas cálidas y capaz de agarrarse a casi cualquier superficie, es tambiénuna desconocida. Ni siquiera tiene nombre, solo su denominación científica. Rugulopteryx Okamurae, más conocida por abreviar como R. Okamurae,  ha venido para quedarse y, de paso, para quedarse con todo. Literalmente. Ocupa ya el 80 por ciento de las costas entre 10 y 20 metros de profundidad. “Lo que vemos es solo el diez por ciento del total, la punta del iceberg, el arribazón”, apunta. Por debajo hay columnas de algas.

En 2016 saltó la alarma y hoy ya es una realidad imparable. “En un año ha llegado a Bolonia y ya está más allá del faro de Trafalgar”. Su capacidad de adaptación es increíble, vive hasta en las zonas más umbrías, donde no llega la luz, rodea y asfixia a las especies locales y las expulsa, se adapta a la perfección a los puertos. “Le da igual”, subraya. “El Estrecho está literalmente alfombrado”, explica García.

José Carlos García durahte su conferencia

“Todo son fortalezas, debilidades no hemos encontrado ninguna en esta especie”, se resigna. “Tenemos un gran problema en las costas del Estrecho”, resume. La única esperanza es que el ecosistema se revuelva contra ella de forma natural y otras especies locales contraataquen, pero de momento los indicios “son descorazonadores”.

Cómo llegó al Estrecho sigue siendo un misterio, aunque las vías son muchas, casi todas relacionados con la navegación o la acuicultura. Casi seguro llegó a un Puerto, en algún barco. Probablemente en las aguas de lastre para mantener la línea de flotación y que van trasladando agua del Pacífico al Atlántico y de ahí al Índico. Sin olvidar el plástico, explica, que ofrece un soporte a estas especies que necesitan de un lugar en el que fijarse

Pero no hay que descartar hipótesis más inesperadas, como el Tsunami de 2011, que habría arrastrado restos de infraestructuras y plásticos hasta el continente americano, a más de 10.000 kilómetros. Soluciones no hay, de momento. García propone la instalación de estaciones centinela para tratar de frenar estas invasoras antes de que sean un problema irresoluble, algunas de ellas también en Ceuta.

Ahora bien, ya que son inevitables quizá tengan alguna utilidad. Comestibles no son, saben como el wasabi, da fe el profesor, pero están estudiando ya en la Universidad de Sevilla su uso por ejemplo para biodiesel o cosméticos. Una empresa gaditana, Algas Tarifa ya ha hecho el primer cosmético.

La inaudita invasión del alga japonesa que se hizo dueña del Estrecho