Isabel Mayorga documenta por primera vez la cría de una pareja de milanos negros en Ceuta

Isabel Mayorga documenta por primera vez la cría de una pareja de milanos negros en Ceuta
Fotografía de Isabel Mayorga. (naturalezaenceuta.atavist.com)

- Según la naturalista "no hay documentación reciente ni histórica que avale el anidamiento de la especie en la ciudad"

- Ha publicado, con gran número de fotografías y vídeos, un amplio reportaje en la página web de la delegación local de la Sociedad Española de Ornitología


El Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves (LIC-ZEPA) de Calamocarro-Benzú cuenta desde esta primavera con una familia de rapaces más, una pareja de milanos negros (cada año vuelan desde sus zonas de nidificación en Europa hasta sus cuarteles de invierno en África, donde pasan unos meses hasta su retorno a partir de febrero). que se ha reproducido con éxito, según ha explicado la naturalista Isabel Mayorga en un reportaje con gran cantidad de imágenes y vídeos publicado en la web de la Sociedad Española de Ornitología (SEO) de la ciudad autónoma.

Según el texto de la especialista "no hay documentación reciente ni histórica que avale el anidamiento de la especie Milano negro (Milvus migrans) en Ceuta, de ahí la enorme sorpresa al encontrarme una pareja apareándose y construyendo su nido", concretamente en "un área en el monte de Benzú no muy arbolada en el margen noroeste de unos pinos reductos que se entremezclan con algunos eucaliptos y muy cerca de la carretera".

El 11 de marzo tuvo lugar el avistamiento: "Una sombra baja, rápida,de repente surgió despertando toda mi atención. Me acerqué a la arboleda de pinos donde había intuido la aparición y después de unos minutos de silencio,... ¡apareció! Salió volando y comencé a hacer fotos para congelar su imagen y así aclarar de que rapaz se trataba", recuerda Mayorga.

La especialista documentó fotográficamente el apareamiento de las rapaces y los inicios de la construcción de su nido. "No dejaba pasar más de dos días sin dar una vuelta por la zona. Y no fue fácil dar con el sitio exacto para poder tener a la pareja a la vista sin, a la vez, yo ser vista, teniendo en cuenta que a la agudeza visual de una rapaz es difícil escapar", explica.

En abril tuvo la oportunidad de descubrir el lugar de anidamiento exacto, "en la parte alta de uno de los pinos" de la zona, con un diámetro de un metro aproximadamente y un grosor de 70 centímetros. Según Mayorga hay una investigación pionera del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) sobre esta especie en la que se detalla "la peculiar costumbre de adornar el nido con plásticos de color blanco con el fin de alertar de su capacidad de defensa frente a ataques". En el nido ceutí se comprobó "claramente" esta característica, con plástico "renovado conforme pasan los días".

La tarde del 4 de mayo pudo ver "la cabeza del polluelo delante de la cabeza de su madre". "¡¡Estaba ya crecidito!!. Debía tener una semana más o menos. Una cabecita de plumón blanco reluciente en la que destacan dos surcos negros en los ojos y su inconfundible pico. ¡Me tenía emocionada!", refiere Mayorga, que a los pocos días constató que no había uno sino tres polluelos.

Cambio "espectacular"

A los pocos días su cambio era "espectacular". "Los dos hermanos mayores", recuerda, "presentaban ya el plumaje de un color marrón y negro muy contrastado y llamativo que destaca sobre el plumón blanco, teniendo en cuenta que su plumaje se completa a los 24-29 días, les faltaba poco para completarlo y el tercer hermano les seguirá muy de cerca".

El tiempo de permanencia en el nido de los pollos de esta especie es de entre 40 y 60 días. Durante la primera quincena de junio las aves "iban cogiendo cada vez más fuerza para echar el vuelo por primera vez y comenzar su aventura de la vida en este mundo". "En tan solo una semana, desde el día 17 que el primer pollo ya volaba, el nido se ha quedado vacío", relata Mayorga.

"No sabemos si la pareja echará de menos a su prole, pero lo que sí es seguro que el año que viene, comenzarán de nuevo el ciclo. Hay posibilidad de que vuelvan a su antiguo nido, quizás traigan con ellos nuevas parejas que les guste nuestro territorio y se queden...", concluye su extraordinario trabajo la naturalista

Isabel Mayorga documenta por primera vez la cría de una pareja de milanos negros en Ceuta