El sumario de la Operación Hades incluye la declaración de un joven arrestado cuando en la habitación 1.007 de un hotel de Benalmádena, en compañía del sobrino de Ali Duas cuando este entregaba 99.000 euros por sus servicios a dos personas que creía compañeros del hampa y que resultaron ser guardias encubiertos
Él no debía estar ahí, solo iba a recoger a un cliente con su coche porque trabaja para Uber. Esa es en síntesis la explicación que uno de los detenidos en el marco de la Operación Hades dio ante la jueza sobre su vinculación con las presuntas organizaciones criminales que traían hachís de Marruecos -por el Tarajal y a través de un narcotúnel ubicado en el polígono de Alborán- hasta Ceuta y lo llevaban a la península en camiones con la connivencia de algunos agentes de la Guardia Civil que prestaban servicio en el Puerto.
Tal y como refleja el vídeo de la declaración de S.B.H. ('Chofer') contenida en el sumario al que ha tenido acceso este medio, el hombre fue detenido el pasado 30 de enero en compañía de 'Heredero', sobrino del diputado Mohamed Mohamed Ali Duas, en la habitación 1.007 de un hotel de Benalmádena. Para la magistrada, María Tardón, del Juzgado de Instrucción Central número 3 de la Audiencia Nacional, este joven está integrado en uno de los entramados criminales asentados en la ciudad de Ceuta.
Algo que choca frontalmente con el relato del investigado: "Soy amigo de 'Heredero', hemos estudiado juntos, tenemos una relación de hace muchísimo tiempo. Yo vivo en la península, trabajo de Uber, cuando sube con su familia, nos vemos, tomamos un café. El pasado miércoles (por el día 29 de enero) me llama y me dice que si estoy trabajando, que necesitaba que le bajara a Algeciras. No me llamó luego ese día, sino el jueves por la mañana, yo ya estaba trabajando, eran alrededor de las once y pico de la mañana. Me dijo, en un rato te llamo. 'Estoy en Benalmádena, necesito que me bajes a Algeciras', me dijo que estaba en un hotel, que me acercara", comenzó explicando en su declaración 'Chofer'.
Prosiguió recordando que a 'Heredero' por ese trayecto iba a cobrarle "cien euros". Sin embargo, al llegar a la puerta del establecimiento hotelero, su amigo le solicitó "que subiera a la habitación", indicándole que tardaría "unos quince minutos". El conductor, subió y ya no saldría libre nunca más.
"No sabia lo que estaba haciendo. En la habitación me encontré con dos personas mas, me presentó y ya no dijo nada, estuve hablando con ellos, me ofrecieron algo de tomar, el salió, apuntando que me quedara allí sentado y volvió a los diez con una caja de zapatos y una bolsa de deporte", continuó 'Chofer' en su intervención ante la jueza, indicando que en la caja con la que regresó llevaba dinero. "Voy a tener que darle este dinero a los muchachos", le expresó a su retorno antes de que empezaran a contar los billetes frente a él.
La rocambolesca escena, en la que el sobrino del diputado entregaba el dinero a dos agentes encubiertos a los que creía compañeros del tráfico de drogas terminó abruptamente con la entrada de la Policía: "En ese momento no supe reaccionar y de repente entraron y al momento estábamos en el suelo, esposados. No entendía nada, no sabía nada", prometió el investigado a la jueza.
Ésta le preguntó a quién más conoce de entre los detenidos y este respondió que únicamente a algunos de vista, de cuando vivía en Ceuta, defendiendo que hace tiempo que reside en Andalucía, aunque no se haya empadronado allí: "No me dejan por estar de alquiler".
La Fiscal le cuestionó si durante su breve estancia en esa habitación alguien mencionó cuánto dinero había en la caja o si él tenía idea de cuál era la cantidad. Se atrevió entonces a arrojar una cifra, a ojo, basada en su experiencia como cajero en una conocida gran superficie: "Podría haber 60.000 euros", dijo. En realidad había 99.000 euros como constató después la Guardia Civil, que entiende que no fue 'Heredero' quien apareció en la habitación con los billetes, si no el propio 'Chofer'.
Su explicación, más o menos creíble, no convenció a la fiscal, que solicitó entonces su ingreso en prisión de manera preventiva y tampoco a Tardón, que decidió aceptar esta petición y mandar al investigado a pasar un tiempo entre rejas.
'Chofer' no aparece en los miles de folios que conforman la investigación llevada a cabo por Asuntos Internos de la Guardia Civil. Ni en las observaciones, ni en los pinchazos telefónicos, ni si quiera se le menciona de pasada en ninguna de las conversaciones que mantenían otros encarcelados en sus coches sin saber que estaban siendo grabados. Nada de nada hasta el instante en el que uno de los principales señalados en la causa estaba pagando en la habitación de un hotel de Benalmádena a dos agentes encubiertos que él creía colaboradores en el pase de más de 1.300 kilos que acaban de hacer en realidad bajo la supervisión de agentes de la Guardia Civil.






