Como en la teoría del efecto mariposa un leve aleteo político al inicio de la legislatura dentro de VOX Ceuta acabó por provocar una tormenta más de un año y medio después de consecuencias aún imprevisibles. Las 5 actas de diputado conseguidas en las urnas por la formación en mayo de 2023 se han quedado a día de hoy tres después de que hace apenas una semana Carlos Verdejo que estaba en una especie de limbo y separado del grupo parlamentario de facto haya anunciado que pasará a ser diputado no adscrito cumpliendo una amenaza que ha ido alargando en el tiempo. Ya en el último Pleno, el de la aprobación definitiva de los Presupuestos, su situación entonces aún por abandonar su grupo provocó una puya con cierta sorna por parte de la líder del Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía de Ceuta (MDyC), Fatima Hamed. Entonces Hamed se refirió a esa especie de limbo en el que vivía Verdejo, sin adquirir la condición de no adscrito pero claramente desvinculado de sus compañeros de las siglas que él mismo fundó allá por el verano de 2014 en la ciudad cuando abandonó las Nuevas Generaciones del PP para lanzar ese proyecto político. El aleteo fue la decisión del número uno de la formación, Juan Sergio Redondo, de relegar a su portavoz durante la pasada legislatura, Carlos Verdejo, en favor de sí mismo y de Teresa López, hoy también fuera de la disciplina de la formación.
Hoy, como en los lejanos inicios de 2014, Verdejo, parece decidido a enrolarse en nuevas siglas, Hispanos, después de alargar sus discrepancias con Redondo y la direccion actual de VOX durante más de un año hasta dar el paso definitivo de pasar a ser no adscrito. Una condición que con él y el diputado de MDyC, Mohamed Ali Duas, tendrán 6 diputados de los 25 que componen la Asamblea, casi 1 de cada 4, más que cualquier otro grupo de la oposición.
Fue a finales de marzo cuando el partido anunció que suspendía cautelarmente a dos de sus diputados, no hacía tanto tiempo protagonistas absolutos de su actividad política. Teresa López y Carlos Verdejo. La primera se había desempeñado durante la legislatura entre 2019 y 2023 como diputada nacional en el Congreso de la formación tras obtener el favor de los ceutíes en las urnas. El segundo, como azote y duro portavoz del partido en Ceuta.
López además había arrancado la legislatura como portavoz en sustitución de Verdejo en la Asamblea de Ceuta y se repartía la tarea con el número uno de la formación, Juan Sergio Redondo. Tras meses de ausencia en los Plenos, por “enfermedad”, según las disculpas oficiales en las sesiones, cuando reapareció fue para romper con sus compañeros.
Fue poco antes de la suspensión cuando se empezaron a percibir las primeras señales de esa ruptura anunciada. En un Pleno, su compañero, Francisco Ruiz, al inicio de la sesión la estaba disculpando por su ausencia, cuando la propia López, hacía su aparición en el salón de Plenos con Ruiz aún en el uso de la palabra sin saber muy bien por dónde salir. Una mejoría instantánea que provocó más que sonrisas entre los asistentes.
El 29 de marzo, el partido anunciaba de forma oficial la suspensión cautelar tanto de Verdejo como de López. Días antes, el divorcio entre ambos era ya visible. Su actividad como parlamentarios llegaba a los medios de comunicación de forma directa remitida por alguno de los dos y no a través del gabinete de comunicación del partido. En la cena de homenaje brindada por la Ciudad al ex Comandante General, Marcos Llago, el partido opto por no mostrarles en redes, algo que no era la primera vez que sucedía. Ese detonante elevo aún más la tensión interna y el partido acabó por suspenderles cautelarmente hasta resolver un expediente para saber qué hacía con ellos de forma definitiva.
En el caso de López no hizo falta. Apenas 3 días después del anuncio del partido, ella emitía un duro comunicado anunciando que no esperaba resolución justa alguna al respecto y que abandonaba el partido y el Grupo Parlamentario pasando a engordar el número de no adscritos, en aquel entonces era sólo la tercera en dar ese paso.
En su despedida, López, no escatimo críticas a su formación a la que acusó de haber cambiado sus ideales y acusó al hasta entonces su Grupo Parlamentario de tener tomada la decisión de su expulsión de “antemano” sin las mínimas garantías que deberían guiar un proceso así.
Y dio pistas de las desavenencias: “Se ordenó al departamento de Protocolo de la Ciudad que no se me enviaran las convocatorias de los actos institucionales. A modo de patio de colegio, fui excluida de las publicaciones de las redes sociales oficiales de VOX Ceuta”.
Para no renunciar a su acta de diputada señaló que era la formación la que había cambiado de sitio y no ella. "El hecho de representar a los ceutíes ha sido un honor, pero es, sobre todo, una responsabilidad de la que me siento muy orgullosa y es el motivo por el que seguiré sirviendo y representando a los ceutíes que pensaron en mí al votar al partido que hoy abandono, en la militancia y en el vínculo laboral que nos unía, por la mutación injustificada que ha sufrido y falta de rumbo al que está abocado, sin timón ni timonero”.
Desde entonces de forma casi sistemática ha votado en los Plenos en el mismo sentido que el Partido Popular.
Su crítica a la formación a la que pertenecía hasta sólo unas horas antes la elevó más aún su ya ex compañero, Carlos Verdejo, que sí compareció ante los medios de comunicación ese mismo 2 de abril en una rueda de prensa en la que dejó un titular que sintetizaba mejor que lo había hecho la propia López su punto de vista: “VOX no es Redondo, VOX es Teresa López”.
“Prácticas de chiringuito”
Antes de que todo estallara por los aires, Carlos Verdejo, se había enrolado en una cruzada contra su propio Grupo Parlamentario. A finales de 2024, en noviembre, el diputado, compareció ante los medios para en una larga rueda de prensa acusar a su líder, Juan Sergio Redondo, de llevar a cabo “prácticas de chiringuito” en su gestión del Grupo Parlamentario y de las cuentas del mismo.
Lo que apenas trascendió de esa acusación fueron pagos de abogados o de sondeos a SyM Consulting que se hacían pasar por independientes ante la opinión pública y en los que VOX siempre salía bien parado. Aunque dejaba claro que no veía ilegalidad alguna: “No creo que haya nada ilegal. Si tuviera algún indicio de que eso ocurre así, me voy al juzgado. Creo que esas cuentas no son éticas”, dejó dicho entonces.
La implosión del Grupo Parlamentario en la ciudad es sólo una de tantas crisis internas en los territorios y en el ámbito nacional que la formación que lidera, Santiago Abascal, ha venido afrontando en los últimos años como un goteo constante sin que de momento les pase factura en lo electoral. La última y más sonada, la expulsión de la Ejecutiva Nacional del partido de quien fuera otrora uno de sus buques insignia, Juan Carlos Ortega Smith, a quien, sin ir más lejos, el partido le debe buena parte de su tirón en Ceuta, cuando en el verano de 2018 apareció tras un intento de salto masivo de la valla para con su enardecido verbo llenar el salón de un hotel con consignas que, si no son directamente racistas, están en el límite y en una convocatoria ambigua en la que la formación escondió las siglas hasta el mismo acto. Aquello fue el principio de todo. Queda por ver si su salida y crisis como la vivida en Ceuta marcan el inicio del fin. De momento, a la vista de los resultados en Extremadura, las crisis más que mermar el apoyo al partido parecen robustecerlo.






