La renuncia de Teresa López pone en un brete al MDyC: El PP deberá contar con su apoyo explícito

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photo_camera Teresa López en un pleno junto a Juan Sergio Redondo / Archivo

Los de Fátima Hamed se verán obligados a retratarse con una nueva contienda electoral a la vuelta de la esquina 

La renuncia de Teresa López a su acta como diputada podría parecer una muesca más en la crisis interna en la que desde hace un año está sumido VOX, sin embargo, su despedida es mucho más que un mero trámite administrativo. Su salida de la Asamblea de Ceuta provoca un reajuste significativo de fuerzas que devuelve a la ultraderecha un papel central en el Pleno y complica el delicado equilibrio sobre el que se sostiene el Ejecutivo del Partido Popular. Esta circunstancia sobrevenida obligará al Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) a retratarse. 

Cabe esperar que el presidente Juan Vivas exija a los de Fátima Hamed -que venían siendo la muleta del Gobierno hasta la irrupción de los tres tránsfugas del PSOE y de la propia López- su apoyo de cara a poder sacar adelante las votaciones en la Asamblea a cambio de mantener las prebendas al partido. Entre ellas la vicepresidencia de la Asamblea con el jugoso sueldo que la acompaña. 

Una situación complicada para los localistas, que en los últimos tiempos han tratado de escenificar nuna cierta  separación del PP, por ejemplo en la votación de los últimos presupuestos, en clara clave preelectoral. Así pues, con la cita con las urnas a la vuelta de la esquina la incógnita es como afectará al electorado de la formación una hipotética sumisión a los intereses del ejecutivo de Vivas. 

Cambio de paradigma

La marcha de López, obligada por la incompatibilidad entre su nuevo puesto como personal laboral de la Ciudad en el área de Menores y el escaño, permitirá que la formación que lidera Juan Sergio Redondo recupere un cuarto diputado, convirtiéndose de nuevo en el grupo municipal más numeroso después del PP, con nueve asientos en la Asamblea. Un movimiento que tiene consecuencias políticas más allá de la aritmética.

Hasta ahora, el MDyC había ocupado una posición clave como principal socio de gobierno de los populares, con tres escaños al principio de la legislatura que resultaban determinantes para apuntalar mayorías. Como oposición, el PSOE se desenvolvía con el segundo grupo más numeroso después de los populares, eran cinco antes de que tres de sus miembros pasaran al grupo mixto. 

Por ello, la recuperación de peso de Vox introduce un nuevo actor con capacidad real de condicionar votaciones y reabre el debate sobre a quién necesita realmente el PP para gobernar. Esta respuesta seguramente pasará por contar con el apoyo de los tres tránsfugas del PSOE, Navil Rahal, Fidda Mustafa y Hikma Mohamed -los tres han alineado sus intereses con el Ejecutivo en los últimos meses- y con el del MDyC, volviendo en parte a la situación de comienzo de legislatura. 

Una salida con trasfondo político

Aunque la renuncia de Teresa López responde formalmente a una incompatibilidad legal, su trayectoria reciente ha estado marcada por el conflicto. Suspendida cautelarmente por Vox y apartada de la primera línea política, abandonó el partido denunciando irregularidades internas y falta de garantías. Su marcha cierra un episodio incómodo para la formación, que ahora recupera el escaño sin asumir el coste político de la ruptura.

La lista electoral coloca como siguiente candidata a su número seis, Yolanda Merelo, exsenadora y figura conocida por su perfil polémico. Su posible regreso a la Asamblea no solo refuerza a Vox en número, sino que anticipa un tono más duro en el debate político, con un discurso que ya generó controversia en su etapa anterior por comentarios xenófobos y posicionamientos extremos.

Si Merelo declinara el acta, el siguiente nombre sería el de David Castellanos, manteniendo en cualquier caso intacto el refuerzo del grupo.

Vox vuelve al centro del tablero

Con cuatro diputados, VOX se sitúa como segunda fuerza de la Asamblea, superando con claridad al PSOE, que mantiene tres representantes, y relegando al MDyC y a Ceuta Ya! a un papel más secundario en términos numéricos. Un escenario que fortalece la posición negociadora de Redondo y reduce el margen de maniobra de otras formaciones que hasta la desbandada de los tránsfugas actuaban como socios preferentes.

El grupo de no adscritos, por su parte, se reducirá a cinco miembros (los exsocialistas Navil Rahal, Fidda Mustafa, Hikma Mohamed; el ex miembro del MDyC en libertad provisional por su participación en la Operación Hades, Mohamed Ali Duas; y Carlos Verdejo, último en abandonar VOX), perdiendo peso en un Pleno ya de por sí fragmentado y volátil.

El cambio consolida un escenario en el que los ultraderechistas vuelven a tener capacidad de bloqueo y presión política.

El MDyC entre la espada y la pared 

El nuevo reparto de fuerzas deja al MDyC en una posición incómoda. Es altamente probable que el Gobierno le exija apoyo explícito a sus propuestas, especialmente de cara a aprobar futuras modificaciones de crédito o los presupuestos para 2027, los últimos de la legislatura. Esto obligará a Fátima Hamed y los suyos a retratarse con escaso margen de maniobra de cara a la próxima campaña electoral. 

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