Verdejo abandona VOX, no el Grupo Parlamentario y acusa a Redondo de “prácticas de chiringuito”
El divorcio entre el fundador de VOX en Ceuta y voz más visible de la formación durante la pasada legislatura, Carlos Verdejo, y su máximo responsable “de momento” en la ciudad, Juan Sergio Redondo es total. Verdejo ha ofrecido una rueda de prensa este martes para trasladar a la opinión pública su punto de vista de la cuestión. Durante una hora ha estado respondiendo casi frase a frase a las explicaciones que a su vez había ofrecido, Juan Sergio Redondo, en una entrevista en la televisión pública a las 21 horas de conocerse públicamente que Verdejo había solicitado la baja como militante de VOX en Ceuta. Así ha ido señalando al menos una decena de mentiras deslizadas por Redondo ante las cámaras de la Pública. Todo para trazar la trinchera desde al que parece anunciar que va a resistir y a dar batalla: Abandona el partido, pero no el grupo parlamentario. Quizás lo más importante de todo lo que ha ido anunciando. Y aunque ha reconocido haber pensado pasarse a la condición de no adscrito, ni tan siquiera ha llegado a verbalizar la amenaza que se le pasaba por la cabeza en el caso de que ese momento llegue para cerrar rotundo con un “eso no va a pasar” y adueñarse del silencio. La otra cuestión tan o más importante es que ha cuestionado las cuentas del Grupo Parlamentario y las del partido: “No creo que haya nada ilegal. SI tuviera algún indicio de que eso ocurre así, me voy al juzgado. Creo que esas cuentas no son éticas”, ha cerrado tras dar largas explicaciones sobre la falta de transparencia de las mismas y retar a Redondo a hacer públicos los extractos bancarios para ofrecer total transparencia, como el partido ha reclamado en muchas ocasiones “a los votantes de VOX”.
En su intervención, Verdejo no sólo ha cargado contra Juan Sergio Redondo, también con nombres y apellidos contra algunas de sus asesoras personales, la responsable de comunicación, Virginia Saura, la de afiliación, Romina Reyes, y el coordinador del Grupo Parlamentario y también asesor de la formación, David Romero. Y ha dejado en una especie de limbo a su compañero de bancada, Pachi Ruiz.
El reto que ha lanzado el ex portavoz no es sencillo de lidiar para la dirección de la formación que se enfrenta ahora mismo a una crisis profunda en lo interno, dado que Verdejo no parece estar solo.
Y es casi lo primero que ha dicho, cuenta con apoyos en el partido en Ceuta y en la península. Además, la cantidad de información sensible que puede manejar el diputado -esa amenaza sin verbalizar y ese reto permanente a Redondo a que le dé permiso para hacer públicos algunos correos electrónicos y comunicaciones entre ellos- parece tan voluminosa como contundente. De ahí que el “de momento” con el que en varias ocasiones se ha referido a los cargos políticos de Redondo en el partido y en el Grupo Parlamentario haya retumbado en la sala de prensa como otro reto más, aunque Verdejo haya tenido mucho cuidado de no verbalizar amenaza alguna y de mantenerse en un equilibrio que haga difícil ahora encontrar motivos a Redondo para expulsarle el Grupo Parlamentario de forma justificada.
Hasta tal punto que después de dedicar largos minutos a hablar de las cuentas bancarias y a señalar a Redondo por el manejo opaco de las facturas; y dejar claro que sólo firmó un mes de cuentas, el de diciembre de 2022, y que lo que ha visto lo ha visto por que se lo ha facilitado la Intervención municipal, ha evitado calificar de “chiringuito” a su aún Grupo Parlamentario. Preguntado directamente si esas prácticas con las cuentas podrían entrar dentro de esa etiqueta que tantas veces ha usado el partido para referirse a toda clase de organizaciones que reciben dinero público ha esquivado el sí:
“VOX no es un chiringuito. Que haya personas que instauren prácticas de chiringuitos es un problema que no sólo tienen los partidos políticos; que tiene cualquier ente que recibe dinero público. Yo he descrito aquí comportamientos organizados que no me gustan. Unos lo llamarán como usted comportamientos de chiringuito y otros le darán otro nombre. Yo lo que le puedo decir es que estoy en total desacuerdo con esos comportamientos de las cuentas, chiringuito o no. Yo no voy a llamar chiringuito al grupo parlamentario, lo que voy a decir es lo que he dicho: Hay comportamientos inadecuados. No lo voy a llamar chiringuito porque hay gente maravillosa y excepcional, muy trabajadora, muy hornada y con muchos principios ¿Que hay cosas que se pueden asemejar a un chiringuito? Totalmente. Eso no lo convierte en un chiringuito”.
Tras defender durante muchos minutos que su responsabilidad sobre las cuentas no existe, Verdejo ha aclarado que en todo caso “esas cuentas no son éticas. Ni concepto de ética es personal. No creo que haya nada ilegal. Si tuviera algún indicio de que eso ocurre así, me voy al juzgado”.
Una aclaración que deja aún más dudas de las que pretendía despejar y que emplaza a los protagonistas de esta historia a seguir dando más explicaciones sobre el manejo del dinero público. Una cuestión con la que VOX en su trayectoria en la Asamblea ha sido absolutamente salvaje en lo verbal para disparar el calificativo de chiringuito prácticamente contra toda entidad con la que no comulga en lo ideológico, ya sean medios de comunicación, oenegés o partidos políticos. Sin ir más lejos Verdejo lo ha vuelto a hacer este martes para reafirmarse en que no es él el que ha cambiado su modo de pensar ni su línea política:
“Cumpliré mi compromiso con los votantes de VOX con los que me siento plena y absolutamente identificado. Votantes que están hartos de inseguridad, de la marroquinización de la ciudad, hartos de medios de comunicación comprados y manipuladores, de chiringuitos, hartos del circo que es la Asamblea, hartos de tener paro mientras hay chiringuitos inflados. Pelearé por la Justicia que no tienen, para que Ceuta conserve y recupere su identidad hispana. Votantes que están hartos de soportar meses de espera en la sanidad mientras se subvencionan oenegés que atienden extranjeros”, se ha auto reafirmado en sus principios.
Principios que asegura serán los que le guíen a la hora de votar en los Plenos. Votaciones que ha vaticinado no le van a dar ningún problema porque cree que el Grupo no querrá armar más lío ni quedarse en evidencia. En un claro órdago que le marca a Redondo y VOX el voto: lo que vote Verdejo es lo que VOX votaría, de lo contrario alguien estaría traicionando a los principios y habría que, como dijo Abascal, “echarlo a la hoguera”.
Y es que ese es precisamente el primer detonante en la crisis en la relación entre Verdejo y Redondo. La votación que al inicio de esta legislatura allá por septiembre de 2023 se produjo para modificar los presupuestos. VOX optó por abstenerse en aquella ocasión en un claro viraje sobre el taxativo voto en contra de las cuentas del PP de Juan Vivas, del que ha dicho “no le importa la corrupción”. En aquel entonces Verdejo ha asegurado que se ausentó del Pleno para no votar. Desde entonces parece que nada ha vuelto a ser igual y la ruptura con ruido de puñales silbando en el viento es un hecho.
Redondo aislado
Más allá de los detalles, la descripción que ha realizado este martes, Verdejo del funcionamiento del Grupo Parlamentario es el relato de un aislamiento en la cumbre, el de Redondo. Así ha considerado inexplicable que el pasado miércoles dijera que nadie le había comunicado la baja de Verdejo del partido en una entrevista. Según Redondo se había enterado por la Cadena Ser que lo había contado 21 horas antes. Verdejo ha aclarado que solicitó su baja el 5 de noviembre, varios días antes de la entrevista. Y que recibió respuesta a la misma al día siguiente. Una situación de la que estaban al corriente varios miembros del partido en la península.
Y ahí ha señalado a la responsable de comunicación Virginia Saura y a la responsable de afiliación, Romina Reyes, por no informar a su líder de la baja de Verdejo. A Saura y a Redondo les ha imputado también el “boicotearle” al denegar su participación en entrevistas que había solicitado medios de comunicación y que nunca le llegaron a trasladar: “Yo me he enterado porque me lo han dicho algunos trabajadores de los medios, que habían pedido entrevistas conmigo”.
Y a David Romero le ha acusado de boicotear su aportación para los Plenos, al cambiar los protocolos a última hora para la presentación de propuestas y dejarle fuera para el próximo pleno sin ir más lejos una de sus propuestas. No es la única ocasión, según su relato.
Verdejo ha relatado que hace ya más de dos meses que Redondo le escribió un mail para decirle que se “abstuviera” de enviarle correos o mensajes de whtasapp dado que “no iba a recibir respuesta” de su parte. Al tiempo le ha criticado por quejarse tras ese mail, que le ha retado a autorizarle a hacerlo público, por no comunicarle directamente la petición de baja.
Dos meses sin hablarse ni por mensaje entre dos miembros de un partido que ha acabado en los juzgados precisamente por lo prolífico de algunas de sus conversaciones subidas de tono.
No es el único caso de incomunicación del líder hacia los demás que ha relatado. Así, ha revelado, casi pidiendo perdón por hacerlo, que él se entera por Pachi Ruiz, en un “inciso de un Pleno” que el cambio de Teresa López en los asientos se debe a la “perdida de confianza”, se entiende que de Redondo hacia a ella. Cuando Redondo contó en esa entrevista que era para reforzar la imagen del presidente del Grupo, Ruiz, al estar flanqueado por los dos portavoces. “Teresa López, como yo, se enteró de su cambio de asiento por la prensa. Nadie se lo comunicó”, ha revelado.
Una cambio, que Redondo también habría justificado por las muchas sesiones plenarias que se iba a perder la portavoz. “¿Cómo sabe cuántas veces va a faltar si nadie ha hablado con ella”, se ha preguntado.
Así ha cerrado el círculo de la incomunicación entre Redondo y él (sin intercambio ni de mensajes en dos meses); entre Redondo y López (nadie le comunicó que le cambiaban el sitio) y entre Redondo y sus asesores (nadie le comunicó la baja de Verdejo).
Redondo defendió en esa entrevista tener una relación fluida con Pachi Ruiz y con la diputada, Ana Belén Cifuentes. Algo normal para Verdejo dado que ella es su cuñada y “mantienen una relación estrecha” y “es normal que con la situación excepcional que tiene el señor Ruiz le atienda constantemente” a Redondo. Sin aclarar nada más.
Verdejo ha aclarado también que su situación en el Grupo Parlamentario a pesar de no estar ya en el partido no es excepcional y ha citado algunos ejemplos nacionales. Como sea el partido se precipita a un abismo en el que parece que se va a cuestionar la figura del líder, más allá de la disputa personal, las idas y venidas por la portavocía, que Verdejo a reconocido que le ofrecieron como adjunto a la misma, o la secretaría de la formación, que él abandonó por discrepancias sobre lo que presenta como un viraje en la acción política de la formación en la ciudad. Ese y no sólo el liderato es exactamente el debate que parece querer abrir Verdejo y para el que ha deslizado cuenta con el apoyo de muchos que le piden “seguir dando caña” y le incitan a abrir otras vías, que ha dejado claro que no va a hacer.
Las explicaciones y discusiones internas en VOX no han terminado, más bien parece que acaban de empezar.