La Asociación Unificada de Guardias Civiles critica un perímetro obsoleto y vulnerable que pone en peligro tanto a los inmigrantes que tratan de sortearlo como a los agentes de la Benemérita
Los daños provocados por el último temporal en el vallado fronterizo, con la caída de varios tramos, han vuelto a poner sobre la mesa una realidad que, según la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), lleva años ignorándose: la frontera de Ceuta presenta un deterioro estructural profundo y generalizado que ya no se resuelve con reparaciones puntuales ni soluciones improvisadas.
Desde el punto de vista operativo, la AUGC considera que el doble vallado ha dejado de cumplir su función disuasoria. Los intentos de entrada se resuelven en cuestión de segundos, sin margen de reacción para los agentes, lo que convierte la infraestructura en un elemento ineficaz como sistema de contención.
Las mallas antitrepa, lejos de frenar los saltos, son superadas con herramientas artesanales como garfios que permiten ascensos rápidos y, en algunos casos, suponen un riesgo añadido al ser utilizadas como armas improvisadas. A ello se suma la inutilidad práctica de los peines invertidos situados en altura, que pueden ser rebasados con facilidad y obligan en ocasiones a activar dispositivos de emergencia para hacer descender a personas que permanecen encaramadas durante horas.
Deficiencias de diseño y sensores que no funcionan
El problema, advierte la asociación, no se limita al desgaste por el uso o al impacto de los temporales. El propio diseño del vallado presenta fallos graves, como las vigas metálicas interiores que actúan como auténticas escaleras, facilitando el descenso una vez superado el perímetro y provocando caídas con lesiones de gravedad.
Además, la acumulación de parches y arreglos provisionales impide que la estructura vibre de forma correcta, lo que afecta directamente a los sensores de detección. En la práctica, los avisos llegan tarde o, directamente, no llegan a la Central Operativa, justo en los momentos en los que el sistema debería activarse con mayor rapidez.
El fracaso de las esclusas
AUGC también pone el foco en el sistema de esclusas, que consideran fallido. Los brazos hidráulicos sufren averías frecuentes y las estructuras metálicas que las sostienen generan estrechamientos peligrosos, dificultando el acceso de los vehículos oficiales en situaciones de urgencia y añadiendo riesgos operativos innecesarios.
La frontera marítima, otro punto crítico
El deterioro no se limita al vallado terrestre. Los espigones de Benzú y El Tarajal requieren, según la asociación, una actuación urgente para reforzar su efecto disuasorio frente a los intentos de entrada a nado. Especialmente preocupante es el estado del espigón de Benzú, cuyo deterioro supone un peligro tanto para los inmigrantes como para los propios agentes.
El peso recae sobre los guardias civiles
Este conjunto de fallos tiene una consecuencia directa: el control efectivo de la frontera recae casi exclusivamente sobre los guardias civiles, que asumen rescates, auxilios y actuaciones humanitarias en condiciones de alta presión, con recursos limitados y una carga física y emocional creciente.
La AUGC alerta del estrés constante al que están sometidos los agentes, agravado por un escenario humanitario cada vez más complejo, con fallecimientos recientes tanto en la costa como en zonas de monte.
Exigen una reforma integral
Tras años de inversiones millonarias, la asociación considera que el resultado actual no es aceptable ni justificable y apunta a una falta de planificación y escucha a los profesionales que trabajan sobre el terreno. Por ello, reclama una reforma integral real y urgente de todo el perímetro fronterizo y de los espigones, una evaluación rigurosa de las inversiones realizadas, el refuerzo estable de personal y la dotación de medios acordes a la realidad operativa.
Para AUGC, la frontera sur necesita soluciones estructurales, planificación y respeto institucional, y no más parches que sigan trasladando el coste de un sistema fallido a quienes lo sostienen en primera línea.

