La suegra del supuesto piloto de semirrígidas: "El guardia me dijo era narco, me dio un desmayo y me caí al suelo"
Familiares de varios acusados declararon sobre movimientos económicos bajo lupa en el contexto del entramado acusado de blanqueo de capitales y organización criminal en la octava jornada del juicio, en la que también intervinieron inquilinos en propiedades de acusados y profesionales del mundo equino
El juicio contra un entramado familiar acusado de blanqueo de capitales y organización criminal quedó suspendido este miércoles hasta el próximo 13 de noviembre tras una intensa jornada en la que familiares y testigos poco ortodoxos fueron protagonistas en la práctica de prueba. Habló por ejemplo la suegra de C.S.P. -considerado por los investigadores uno de los pilotos más expertos de narcolanchas en el Estrecho- que dijo que cuando declaró ante la Guardia Civil un agente le afirmó que su yerno era "narcotraficante", lo que le provocó "un desmayo", cayendo "al suelo". También intervino el mayoral de la finca donde parte de la familia vivía y donde tenían numerosos caballos de pura raza española. Justo el empleado de quien el padre de los dos considerados cabecillas (F.J.P.L. y dijo A.D.P.L.) dijo iba a llevar "piojos a la sala" si le llamaban a declarar. No decepcionó, llegando a asegurar que los guardias que registraron la finca mataron a su doberman de un disparo: "Eso es maltrato animal, para ir a la cárcel", apostilló. El resto de testigos que comparecieron ante el tribunal fueron algunos de los inquilinos que los acusados tuvieron en sus propiedades inmobiliarias y profesionales del mundo equino relacionados de alguna manera con sus caballos.
Doce de los trece acusados (N. A. M., M. A. L. M., C. S. P., F. J. R. L., M. D. M. L. D., Á. D. L. R., Á. P. D. L., C. M. V., A. M. M., D. V. O. y R. T. M) se sentaron de nuevo en el banquillo en la tarde de la sexta jornada de la vista oral seguida por la sección sexta de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta. No estuvieron, por supuesto, los dos líderes de la organización, F.J.P.L, y su hermano A.D.P.L., fugados de la justicia.
Ante los sí presentes intervino en primer lugar el hermano de C.S.P., que terminó rápido al acogerse a su derecho a no declarar. No así su suegra, que sí optó por contestar, primero a las preguntas de su abogado y después a las del fiscal. "Me dijo el guardia que mi yerno era un narcotraficante y que llevaba de noche la droga en el barco por la mar. Cuando me dijo eso me dio un desmayo y me caí al suelo", apostilló la mujer sobre el interrogatorio al que la sometieron en dependencias policiales. "Me dijeron que declara lo que fuera porque sino me iban a meter en la cárcel. Tuve miedo a reventar. No creo que mi yerno se dedicara a lo de la lancha. Es trabajador, lo conozco desde que tenía trece o catorce años", agregó al respecto.
La testigo mostró a partir de entonces una suerte de amnesia selectiva, especialmente a la hora de contestar al fiscal sobre la compra de un vehículo suv de gama media que habrían decidido adquirir -poniendo C.S.P. al menos la entrada- para poder llevarla al médico: "Voy 279 días al año". Su versión este miércoles se contradice con lo que expuso cuando testificó ante la Guardia Civil. En aquel momento aseguró que su hija -esposa del mencionado C.S.P.- le enviaba el dinero para pagar las letras del coche por giro postal: "Solo lo hizo dos veces", apuntó hoy, señalando también que no le pidió explicaciones por ese impago, decidiendo afrontar ella el coste.
La suegra, residente en Málaga, se habría mudado durante un par de meses a Ceuta acompañada de su marido ya fallecido, empadronándose únicamente la mujer en la ciudad, en un movimiento cuestionado durante la vista. Desconocedora de la fecha en la que vino a la localidad, tampoco recordaba la dirección en la que vivió. Según lo expuesto hoy, no le pareció extraño que la mandaran inscribirse en el padrón para aquella visita, algo que, nuevamente, contrasta con su declaración en dependencias policiales. Un testimonio que el fiscal pasó a leerle ante el tribunal: "Dijo entonces que lo hizo aconsejada por su yerno C.S.P. que le aseguró que para estar unos días de vacaciones era necesario empadronarse y que esto le produjo extrañeza dado que su marido no tuvo que empadronarse". "No recuerdo haber dicho eso", zanjó ella.
No fue el único familiar de los acusados que optó por responder a las preguntas de las partes. También lo hizo el padre de M.A.L.M., novio de la hermana pequeña de F.J.P.L., A.P.L., que habría sido visto en embarcaciones, en labores de vigilancia y yendo a buscar petacas de gasolina. Además, durante el registro de su casa se encontraron alrededor de 20.000 euros en efectivo escondidos debajo de un cajón.
En este caso, el interrogatorio al progenitor se centró en la adquisición de un vehículo de alta gama en la que habría colaborado aportando 18.000 euros de entrada que guardaba en efectivo en su domicilio. Unos ahorros que dice sacar siempre en efectivo porque no se fía de los bancos y que proceden de su trabajo en Obimace y de otros empleos por cuenta propia, vendiendo en el Tarajal o haciendo chapuzas.
El mayoral que iba a traer piojos y clamó por su perro muerto
Una figura divertida apareció este miércoles en la sala, la del mayoral de la finca malagueña en la que estaban los caballos de la familia y en la que residía parte del núcleo. El hombre que había sido mencionado por el padre de F.J.P.L. y A.D.P.L. el día que le tocó testificar, diciendo que si lo llamaban les iba a "traer piojos", dibujó una imagen excepcional de la organización: "Son muy buenos, a mi me han ayudado. Dormía en el campo con mi ganado y me dieron techo comida y tabaco. Son como mi familia. Lo juro por dios decir toda la verdad", apuntó antes de comenzar a contestar las preguntas.
Justo por eso, por "techo, comida y tabaco" ejercía la labor de limpiar, aparear y cuidar en general a los animales, que según él siempre fueron propiedad del padre de los fugados y no de la hermana pequeña, A.P.L. que los empezó a titularizar a la tierna edad de 12 años.
Durante su intervención se le cuestionó sobre costes de mantenimiento de la cuadra, número de caballos y otras cuestiones sin poder sacar excesiva información en claro por su curiosa forma de contestar. Su acento acabó por pegársele al representante del Ministerio Fiscal, que empezó a aspirar las eses a mitad de interrogatorio.
La parte más destacada de su intervención vino cuando aseguró que los guardias civiles que registraron la finca asesinaron a su perro, "muy noble", de un disparo: "Si lo hago yo voy a la cárcel", afeó, antes de asegurar que el no había visto "nada de narcotráfico". "Yo estaba a mis caballos, a mi pienso y a las pajas a mi caballo", concluyó.
No fue el único que intervino a cuenta de los animales. También lo hizo el representante de la familia ante los organismos equinos, un hombre que dijo haber hecho "un curso por correspondencia de CCC que le habilitaba" y que solo cobraba a base de invitaciones "a cafés y cañas", salvo una vez en la que el padre y su hijo A.D.P.L. le dieron "treinta euros" para que se tomara "una copa" con su mujer. Este afirmó que fue el progenitor quien le pidió poner los caballos a nombre de A.P.L. -considerada testaferro- para "mantener la tradición" de la ganadería familiar.
Además, a lo largo de la sesión aparecieron en escena varios inquilinos de naves y pisos propiedad de la pareja formada y supuestamente disuelta entre M.D.M.L.D. y F.J.P.L. Muchos de ellos dijeron abonar las cuantías en efectivo y en ocasiones sin recibo.
Concluidas las testificales del días el Tribunal acordó suspender el juicio hasta el próximo 13 de noviembre, en principio debido al cambio de abogado que realizaron este martes buena parte de los acusados.