Los socialistas cargan contra Hikma Mohamed y Nabil Rahal por instrumentalizar la fe musulmana en su discurso. Acusan a Vivas de permitir que el Pleno derive en ataques personales y mensajes incendiarios
El PSOE de Ceuta ha salido al paso de las graves acusaciones y el clima de tensión vivido este jueves durante la sesión plenaria en la Asamblea, protagonizada por los diputados no adscritos Hikma Mohamed y Nabil Rahal, y por la vicepresidenta segunda, Fátima Hamed. A través de un comunicado, la formación socialista ha denunciado lo que considera “un intento burdo de confundir a la ciudadanía” y ha defendido con firmeza que las expulsiones de los mencionados parlamentarios de sus filas nada tuvieron que ver con motivos religiosos o identitarios.
Los socialistas atribuyen el enfrentamiento a una estrategia deliberada por parte de quienes califican como “diputados tránsfugas”, a quienes acusan de anteponer “intereses personales” a sus responsabilidades institucionales. “Fueron expulsados del PSOE no por su credo, sino porque eligieron intereses personales por encima de su obligación como diputados socialistas”, subraya el comunicado.
La formación liderada por Pérez Triano ha rechazado de plano las insinuaciones vertidas en el salón de plenos, donde se acusó al portavoz socialista, Sebastián Guerrero, de haber afirmado que “no necesitaba el voto de los moros”. Guerrero negó categóricamente los hechos y replicó con dureza, acusando a Hamed de “homofobia encubierta” y de difundir “bulos”.
El PSOE también dirige sus críticas al presidente de la Ciudad, Juan Vivas, por su gestión de la sesión, en la que tuvo que realizar hasta cinco llamadas al orden sin éxito. “Lamentamos profundamente que el presidente Vivas haya sido cómplice de este lamentable espectáculo permitiendo discursos que solo buscan ensuciar la convivencia”, reprochan los socialistas.
Pese al clima bronco vivido en la Cámara, el PSOE asegura que mantendrá su “compromiso con la ciudadanía” y seguirá “haciendo política con rigor, respeto institucional y sin ceder al chantaje”.
La sesión de este jueves se ha visto crispada con acusaciones cruzadas, interrupciones constantes, e incluso amenazas veladas. El cruce de palabras entre Guerrero, Hikma Mohamed y Rahal llegó a elevarse de tono, obligando al presidente a intervenir reiteradamente para conseguir calmar los ánimos. “No quieras que revolucionemos el gallinero”, llegó a advertir Rahal en pleno debate, visiblemente alterado.