un futuro mejor

El Abyla afronta “un reto para todos”: Clases de inmersión lingüística para casi 60 menores migrantes

Clases para menores migrantes en el IES Abyla.
photo_camera Clases para menores migrantes en el IES Abyla.

Cuatro docentes trabajarán mano a mano con los niños y adolescentes en aulas diferenciadas por niveles con un doble objetivo, “que aprendan el idioma y la cultura” y que puedan integrarse lo antes posible en la vida escolar ordinaria

Más de medio centenar de menores migrantes comienzan esta semana el curso de inmersión lingüística en el IES  Abyla de Ceuta. Son unos sesenta niños y adolescentes en edad de escolarización obligatoria que se repartirán en cuatro clases por niveles para aprender castellano, un paso previo a su inclusión en la vida estudiantil ordinaria. Durante los próximos tres días pondrán a prueba sus capacidades para que los docentes puedan decidir su reparto, explica el coordinador del proyecto, Pepe Groso, quien hoy les daba la bienvenida al centro.

El español no es la primera ni la segunda lengua de ninguno de los nuevos alumnos, para muchos ni siquiera la tercera. Será un reto para ellos, pero también “para los profesores, para la Ciudad, para la sociedad, la Dirección Provincial de Educación, para la dirección y para cualquiera”. “Será un reto para todos, pero los retos están para afrontarlos”, cuenta optimista.

Clases para menores migrantes en el IES Abyla.
Clases para menores migrantes en el IES Abyla.

“Educar siempre es un reto” pero “cuanto más difícil es mayor satisfacción personal” reporta a aquellos que han consagrado su vida a la enseñanza. No es la primera vez que Groso se embarca en esta aventura, el proyecto ya inició allá por 2021 y él fue entonces su coordinador, por lo que no es ajeno a la “extraordinaria” respuesta de estos chicos “en todos los sentidos”.

Se trata de menores que han abandonado, a muy corta edad, sus hogares y sus países en busca de lo que esperan sea un futuro mejor para ellos. Ahora, ya en territorio español, deben empezar de cero, por lo que “viven todo muy intensamente”.

Contarán con “muchísimos contenidos” adecuados a todos los niveles, “desde lo más básico” hasta aquellos que garantizarán la adaptación de los chavales a clases de hasta cuarto de Educación Secundaria con normalidad.

Trabajarán con ellos cuatro profesoras de primaria -ha coincidido que todas son mujeres- y una orientadora, pero no descartan que se les unan otros profesionales de considerarlo adecuado a las necesidades de los alumnos. “Si viéramos que quedase alguna laguna lo comunicaríamos a la Dirección Provincial y estoy seguro completamente de que tendríamos una respuesta positiva por su parte”, adelanta optimista.

Clases para menores migrantes en el IES Abyla.
Clases para menores migrantes en el IES Abyla.

Educar e integrar sin olvidar el currículo

El trato “diario y cercano” también resulta enriquecedor para todos los involucrados. Rocío Pérez es una de las educadoras que estarán en estas aulas de inmersión lingüística y en su primer día no puede ni quiere contener la emoción. Se confiesa “muy respaldada por el equipo directivo” y “muy contenta” de formar parte del proyecto.

Se plantea el inicio de las clases como cualquier principio, sabedora de que sus alumnos “no dominan el lenguaje”, lo que, efectivamente “supone un reto”. “Estamos perfectamente capacitadas para afrontar esa primera toma de contacto”, afirma no obstante.

Clases para menores migrantes en el IES Abyla.
Clases para menores migrantes en el IES Abyla.

Se plantea un doble objetivo: Por un lado “que aprendan el idioma y la cultura y que sepan prepararse para la vida en esta sociedad” y por otro que “salgan con los conocimientos básicos que se nos exige por ley”. Para ello intentarán que no se dividan entre ellos y puedan integrarse sin llegar a romper sus vínculos entre ellos.

“Podía haberse hecho en cualquier otro centro” de Ceuta, pero el IES Abyla, valora Groso, probablemente fue elegido por su “gran cantidad de recursos para poder trabajar por la tarde, que es cuando ellos pueden acudir”.

Se quedarán hasta final del curso lectivo, pero lo idea es que “no nos quedemos sin niños en marzo”. “Eso significaría que todos han logrado llegar a un nivel competencial que les ha permitido ingresar en un aula ordinaria”, puntualiza con una sonrisa.

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