La federación ha ofrecido una formación práctica dentro de su programa Escuela de Familias para explicar cómo se desarrolla realmente la lectura y la escritura y qué pueden hacer los hogares para acompañar a sus hijos en este proceso.
La Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos FAMPA Cuatro Culturas ha celebrado en el CEIP Ciudad de Ceuta un taller formativo dedicado al entrenamiento en habilidades del proceso lectoescritor. La actividad, enmarcada en el programa Escuela de Familias, ha querido acercar a los padres y madres una realidad cada vez más presente en la educación actual: leer y escribir no es algo innato, sino un aprendizaje complejo que requiere acompañamiento, conocimiento y práctica continuada.
La lectoescritura, un aprendizaje que empieza en casa
Durante la sesión, la FAMPA ha puesto de relieve una idea fundamental: la lectoescritura no se adquiere de manera espontánea, sino que exige una instrucción explícita y sistemática. Mientras que el lenguaje oral surge de forma natural gracias a la exposición al entorno, la lectura —como han recordado los formadores— es una invención humana que implica un proceso cerebral distinto. “Nuestro cerebro no está cableado para leer”, han explicado, subrayando que para descifrar símbolos escritos es necesario crear nuevas conexiones neuronales y adaptar áreas del cerebro que ya existen.
La federación también ha insistido en que la lectura y la escritura no solo permiten comprender textos o expresarse por escrito. Constituyen una base silenciosa pero determinante para el pensamiento crítico, la creatividad, el desarrollo comunicativo y la capacidad de gestionar emociones. Gracias a la lectoescritura, los niños no solo acceden al aprendizaje académico; también encuentran una forma de expresar lo que sienten, lo que imaginan y lo que desean compartir con los demás.
Etapas, habilidades y mitos: lo que las familias deben conocer
El taller ha dedicado una parte importante a explicar las distintas etapas del proceso lectoescritor. Desde los precursores del aprendizaje —como la conciencia fonológica, la discriminación auditiva o la percepción visual— hasta las fases en las que el niño empieza a comprender que las letras representan sonidos y que juntos forman palabras con significado.
Se ha abordado igualmente el concepto de “rutas de lectura”, un término que quizá resulta desconocido para muchas familias pero que tiene un peso esencial en la adquisición fluida de la lectura. Estas rutas, que combinan el reconocimiento visual de palabras con la capacidad para decodificar letra por letra, ayudan a entender por qué dos niños pueden leer de manera muy diferente aun teniendo la misma edad.
Uno de los apartados más comentados ha sido el dedicado a los mitos que aún rodean el aprendizaje de la lectura. La FAMPA ha desmontado ideas extendidas, como la creencia de que leer antes es necesariamente mejor o que todos los niños deben avanzar al mismo ritmo. La federación ha recordado que la presión excesiva puede provocar frustración y que cada etapa debe respetar el ritmo evolutivo individual.
Estrategias y recursos para acompañar desde el hogar
Además de la parte teórica, el taller ha ofrecido una serie de estrategias para reforzar el aprendizaje en casa. Entre ellas se han destacado la importancia de establecer rutinas de lectura compartida, fomentar un ambiente lector accesible y natural, y utilizar materiales que despierten interés real en los niños y niñas. También se han presentado recursos prácticos para complementar el trabajo escolar, especialmente útiles para familias que desean participar activamente en el aprendizaje de sus hijos.
La FAMPA ha insistido en que el acompañamiento familiar no consiste en “dar clase” en casa, sino en crear un entorno que estimule la curiosidad y facilite la práctica. Leer juntos, conversar sobre historias, dejar que los niños manipulen libros y practicar pequeños juegos relacionados con los sonidos y las letras pueden marcar una diferencia decisiva en la consolidación de la lectoescritura.
Un espacio para aprender juntos
Este taller forma parte del programa Escuela de Familias, que la FAMPA Cuatro Culturas viene desarrollando para fortalecer la participación de los padres y madres en la educación de sus hijos. El objetivo no es solo transmitir conocimientos, sino también generar entornos de confianza donde las familias se sientan acompañadas y con herramientas reales para intervenir positivamente en el desarrollo de los pequeños.
La actividad celebrada en el CEIP Ciudad de Ceuta ha servido, además, para recordar que la lectoescritura no es un desafío que dependa en exclusiva de la escuela. Es un proceso compartido en el que las familias juegan un papel fundamental, tanto por su capacidad para acompañar como por el ejemplo que transmiten.
Con iniciativas como esta, la FAMPA Cuatro Culturas continúa fortaleciendo la relación entre centros educativos y hogares, convencida de que cuando los niños aprenden a leer y escribir en un entorno que les apoya, el aprendizaje no solo es más sólido, sino también más feliz.


