Aprender como placer mayor: el Aula Permanente de la UGR cierra el curso

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El espacio dedicado a los más veteranos de la Universidad de Granada celebró su clausura en el Salón de Grados del Campus con alumnos de entre 50 y más de 90 años unidos por la curiosidad y las ganas de seguir aprendiendo

Por última vez este curso, un jovial grupo se sienta en las mesas de la terraza de la cafetería del Campus de Ceuta. Hoy vestidos especialmente elegantes, comparten las habituales confidencias, incluso comentan algo del temario del año. Son los alumnos del Aula Permanente de Formación Abierta de la Universidad de Granada, que suman tantos años en sus DNI como ganas "puras" de aprender, "sin la presión de salir al mercado laboral".

Algunos llevan más de una década entrando cada semana a las aulas. Otros llegaron hace poco, casi por curiosidad, y acabaron encontrando una rutina distinta. Más amable y viva. Una universidad sin exámenes, sin prisas y sin la ansiedad de las notas. Solo el placer de escuchar, preguntar y compartir.

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Acto de clausura del curso del Aula de mayores de la UGR.

Poco después, el grupo se dirigió al Salón de Grados del Campus universitario para celebrar el acto de clausura del curso. Muchos acudieron con sus bandas de graduados colocadas con orgullo sobre los hombros, como quien reivindica que nunca es tarde para sentirse estudiante. Saludos, fotografías y bromas se fundieron en un ambiente que tenía algo de reunión familiar y mucho de celebración colectiva.

Una universidad donde no importa el expediente

La coordinadora del aula en Ceuta, Eugenia Rodríguez López, lo explica casi con cariño maternal. Habla de “las aulas de mayores”, aunque rápidamente matiza que allí caben alumnos “de 50, de 60, de 70, de 80 y de 90 años”.

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Acto de clausura del curso del Aula de mayores de la UGR.

No hay un perfil único. Ni siquiera un requisito académico previo. En las mismas mesas coinciden personas que tuvieron estudios universitarios con otras que jamás pudieron acceder a ellos. El único requisito real, resume Rodríguez López, es “tener más de 50 años y muchas ganas de aprender”.

Ese detalle es precisamente uno de los aspectos que más insiste en divulgar. Muchas personas mayores creen que necesitarán una formación concreta para matricularse y terminan descartándolo antes de preguntar siquiera. Pero el Aula Permanente funciona bajo otra lógica. Aquí nadie examina a nadie.

“No hay exámenes, no hay evaluaciones”, recalca la coordinadora. Algunos estudiantes acuden incluso sin libreta. Escuchan, participan en debates y vuelven a casa simplemente con el gusto de haber aprendido algo nuevo.

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Acto de clausura del curso del Aula de mayores de la UGR.

Del cine a la biodiversidad, pasando por la música o la nutrición

El programa cambia cada año para evitar repetir contenidos a quienes llevan mucho tiempo matriculados. Las asignaturas son tan variadas como los propios alumnos. Historia del arte, tecnología, biodiversidad, cine, nutrición, periodismo o música forman parte de un itinerario que se adapta constantemente.

Esa diversidad mantiene intacta la curiosidad de un alumnado que, según reconoce la propia coordinadora, aprende de una manera muy distinta a la de los jóvenes universitarios.

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Acto de clausura del curso del Aula de mayores de la UGR.9

Rodríguez López compagina las clases del grado universitario con la coordinación del Aula Permanente y asegura que existe una diferencia evidente entre ambos perfiles. “La gana de aprender por disfrutar que tiene la persona adulta es muy diferente”, explica. En los más mayores percibe un interés menos pragmático y mucho más emocional.

“Pasa mucho su aprendizaje por el puro disfrute”, resume. Una frase que parece definir perfectamente el espíritu de un aula donde nadie estudia para encontrar trabajo, sino para sentirse vivo intelectualmente.

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Acto de clausura del curso del Aula de mayores de la UGR.4

Mucho más que clases

La ceremonia de clausura contó también con las intervenciones de la consejera de Educación y Cultura, Pilar Orozco, y de la decana de la Facultad de Educación, Economía y Tecnología de Ceuta, María José Aznar, que acompañaron a los alumnos en una jornada marcada por las emociones y las fotografías de recuerdo.

Pero el Aula Permanente no se entiende únicamente desde lo académico. De hecho, quienes forman parte de ella suelen hablar antes del grupo humano que de las asignaturas.

La propia coordinadora reconoce que la dimensión social del proyecto es “casi tan importante” como la educativa. Durante el curso celebran carnavales, comparten encuentros navideños, organizan convivencias y terminan formando pequeñas pandillas que trascienden el aula.

“Han formado una piña”, asegura Rodríguez López. Y basta observar cómo se saludan para comprobarlo. Hay abrazos largos, bromas privadas y conversaciones que parecen venir de años atrás. Algunos llegaron buscando aprender y acabaron encontrando compañía.

Acto de clausura del curso del Aula de mayores de la UGR.2
Acto de clausura del curso del Aula de mayores de la UGR.2

Una despedida con sabor a continuidad

En la clausura no había sensación de final definitivo. Más bien de pausa estival. Muchos ya hablaban de las asignaturas del próximo curso mientras esperaban su turno para hacerse fotografías con las bandas de graduados.

Entre los corrillos, alguien comenta que lleva quince años matriculado. Otra alumna recuerda las primeras clases a las que acudió casi por casualidad. Nadie parece cansado de volver.

Porque el Aula Permanente funciona precisamente así: sin límite de permanencia y sin fecha de caducidad. Una universidad donde el tiempo no corre en contra de nadie y donde aprender sigue siendo, simplemente, una forma hermosa de compartir la vida.

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