La falta de propuestas de alta cocina, de opciones de cocina tradicional actualizada o de tapeo refinado lastraron nuevamente las opciones de la ciudad autónoma de cara a sumar alguna placa roja a la entrada de sus restaurantes
Pensar que Ceuta podía lograr este martes en la Gala de la Guía Michelín 2025 -celebrada en Murcia- alguna estrella era más milagroso en la escala de actos divinos que la recuperación de la movilidad por parte de Lázaro. Plantear que se sumara al menos un recomendado o un BIB Gourmand, algo menos, igualando a la conversión del agua en vino. La lógica mandó y ningún restaurante de la localidad acompañará al Goichu en la guía.
La propuesta de Hugo Ruiz -favorecido por la visibilidad que le da contar con Bugao en Madrid- tiene mucho que celebrar. Seguirá siendo el único local español en el norte de África con una placa roja fuera. Sin embargo, su propuesta, no acaba de evolucionar y alcanzar la consistencia que justifique un salto a cotas mayores.
Falta un restaurante gastronómico, alguna opción que aunque sea compagine el formato de un menú degustación bien pulido con una carta de reducida extensión para que la primera estrella llegue algún día. Para una, podría bastar con una cocina tradicional actualizada, sin grandes alardes.
De momento no la hay, como tampoco parece que ningún restaurante cumpla con los preceptos que justifiquen, al menos, figurar como recomendado. Esto tendría que llevar de la mano una oferta completamente casera, de alta calidad y algo refinada a la vez de la que hasta ahora adolece la ciudad.
Se aproximan a ello en la distancia en Grand Cru -que además cuenta con la mejor bodega a este lado del Estrecho- y se atisban pasos por ese camino en el recientemente reconocido con la T de Tapas, Luz y Brasa. Más lejos quedan ya clásicos de la ciudad como El Refrectorio -fuera de la guía desde hace años- o el Mesón Alberto, menos regular en su propuesta, mientras que opciones más exóticas como Oasis se ven más lastradas por su ejecución en sala o por su oferta líquida que por lo que sale de los fogones.
En lo que a tapas se refiere no parece que nombres ilustres como el Mentidero, la Esquina Ibérica -este último con una divertida nueva propuesta en pequeños bocados- o el siempre confiable El Muelle vayan a dar un giro de 360 grados para complacer a los pocos inspectores que llegan a Ceuta. Tampoco el formato más moderno del Aire, con platos gustosos y estilo más actual, acaba de ser el indicado para llamar la atención de Michelín.