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El feminismo, también en manos de los hombres

Octavio Salazar
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Octavio Salazar Benítez, Catedrático de la Universidad de Córdoba y ha ofrecido un seminario de sensibilización y educación sobre nuevas masculinidades en el Salón de actos del Museo de Ceuta, en el Conjunto Monumental de las Murallas Reales, en el que ha desmontado algunos mitos sobre la igualdad y la emancipación de las mujeres

El feminismo no es solo cosa de mujeres. Es urgente que los hombres empiecen a revisar el modelo de masculinidad vigente y se conviertan “en agentes de igualdad y en los principales responsables de la lucha contra la violencia”. A priori resulta fácil pensar que la persona que emite esta afirmación es una mujer. Nada más lejos de la realidad. Lo hace un hombre que no tiene problema en admitir que es el primero en tener comportamientos machistas; se llama Octavio Salazar Benítez, es Catedrático de la Universidad de Córdoba y en la mañana de este martes ha ofrecido un seminario de sensibilización y educación sobre nuevas masculinidades en el Salón de actos del Museo de Ceuta, en el Conjunto Monumental de las Murallas Reales.

Salazar se dedica “al mundo del derecho”, es jurista, sin embargo, se ha convertido en un gran divulgador que ofrece en sus charlas sobre igualdad “una visión casi más social y política y cultural de qué consiste la masculinidad patriarcal y cuáles serían las alternativas”. El objetivo no es otro sino implicar a los hombres en la lucha feminista, que, incide, no es exclusivamente de las mujeres, aunque “históricamente ellas son sus lideresas”.

Resulta lógico. Los hombres son “la otra mitad de la sociedad”, por ello tienen que “dar un paso al frente” y dejar atrás su “posición cómoda”. Mientras no demos ese paso nada va a cambiar por mucho que las mujeres salgan a la calle el 8 de marzo o el 25 de noviembre, si estamos en el sitio de siempre, las cosas van a seguir igual”, anima al resto.

Mientras que no demos ese paso, insiste, “las violencias machistas van a seguir siendo uno de los grandes problemas, si no el principal problema de las sociedades modernas”.

Asistentes a la charla de Octavio Salazar sobre nuevas masculinidades en el Museo de las Murallas Reales
Asistentes a la charla de Octavio Salazar sobre nuevas masculinidades en el Museo de las Murallas Reales

Se trata de un error de concepto básico al que muchos se aferran, pensar “que el feminismo es casi una especie de guerra contra los hombres” en lugar de lo que realmente constituye: “Un proyecto de transformación del mundo y de la sociedad que incluye a hombres y a mujeres”. Y es que, desmontar la masculinidad no es solo aprender, sino desaprender muchos prejuicios, lo que “requiere un proceso de concienciación, de compromiso por parte de los hombres y luego de acción”. “Claro, no basta simplemente con tener conciencia sino que luego hay que traducirlo en un comportamiento en el día a día”, recuerda.

Todo se basa en la observación e identificación de lo que algunos llaman “micromachismos”, comportamientos inconscientes que cada uno puede reproducir “como pareja, como padre, como amigo, como compañero, cosas muy pequeñitas”.

“La cultura machista no quiere decir que todos los hombres seamos ni violadores ni agresores sexuales, no. Pero sí que todos, incluso yo el primero, estamos reproduciendo ese tipo de comportamientos”, aclara.

Como ejemplo menciona a aquellas veces que desde la masculinidad se resta “valor y autoridad a lo que piensan las mujeres” o se recurre “con mucha frecuencia a los malos modos, a la violencia expresiva”, incluso cuando entre hombres se amparan comportamientos “muy machistas y en vez de denunciarlo se le ‘baila el agua’ y se convierte uno en cómplice”. “Ahí es donde los hombres tendríamos que empezar a cambiar”.

Los bulos, un peligro para la juventud

El feminismo, admite, “ha conseguido avanzar mucho y generar conciencia con respecto a muchos temas”, pero se enfrenta a una “involución en determinados sectores de la sociedad” que considera “muy peligroso”, especialmente para la juventud. Le preocupa uno en concreto, “que tiene que ver con un sector político de la extrema derecha, con posiciones muy especialmente centradas en redes sociales”, donde se presentan incluso “posiciones antifeministas, antiigualitarias, que continuamente están montando bulos y prejuicios sobre, por ejemplo, la violencia de género”.

Las denuncias falsas, la polémica sobre el consentimiento, las libertades sexuales, o que los hombres tengan que “firmar casi un acta notarial para poder mirar, para poder follar”, son solo algunos de esos bulos que están calando en una sociedad que necesita aprender “otra manera de entender la sexualidad de forma consensuada, dialogada y donde tengamos presentes los deseos de uno y de otro”.

En todo caso, Salazar no es negativo, y aunque sí cree que vivimos “un momento crítico”, este resulta normal en una tónica de cambio y avance, que, afortunadamente, es en la que nos encontramos.

 

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