La Guía Repsol mira poco a este lado del Estrecho: Sigue recomendando Refectorio y Oasis

Placas de las guías a la puerta de un restaurante en Tarifa.
photo_camera Placas de las guías a la puerta de un restaurante en Tarifa.

El bajo nivel gastronómico general en la localidad se junta con la aparentemente escasa intención de la publicación en actualizar los locales que llevan su sello en la ciudad autónoma 

La gala de la Guía Repsol -la segunda más relevante a nivel gastronómico en España tras la Michelín- dejó un decepcionante balance para los gourmet locales. Oasis y Refectorio se mantienen como recomendados -casi a perpetuidad- sin que haya habido nuevas incorporaciones, ni la concesión de soles, algo que encaja en el bajo nivel general en la restauración local, entre las que sí quedan algunas honrosas excepciones. 

Oasis cuenta con una carta fija y recetas que mantienen regularidad, aunque adolece de un buen servicio y de otros elementos esenciales para subir escalafones en las guías. Por su parte, Refectorio quedó fuera ya hace tiempo de la Michelín, normalmente algo más rigurosa -aunque también selecta- y con menos voluntad por tener representación en todos los territorios. 

En el panorama local sigue destacando durante la última temporada el restaurante Grand Cru, asociado a la tienda Algo más que vinos, donde convive una carta original -con muchas luces y pequeñas sombras- y un interesante fuera de carta. Su ausencia, al menos entre los recomendados, parece difícil de explicar si se compara con los que están. 

Por debajo, también podría llegar a aparecer Aire, con elaboraciones sencillas bien ejecutadas y opciones de tapeo originales, que se suman al renovado espacio como argumentos para merecer la visita; o Luz y Brasa, con buen emplazamiento y platillos disfrutables. Con menos opciones -ninguna, en realidad- quedan ya taperías locales con aceptable hacer ubicadas en el entorno de la calle Jáudenes. 

Cabe destacar que tampoco los establecimientos del chef Hugo Ruíz parecen pasar por su mejor momento, tras la retirada a Goichu de la placa Michelín -hasta hace unos meses aparecía recomendado-, apreciables fallos de ejecución en platos y un servicio que no brilla. Parecido a lo que sucede con otros establecimientos con ciertas pretensiones, Mar de Olivos y Mesón Alberto, este último con una mejor atención en sala.  

Como siempre al realizar los análisis de los resultados tras las galas de las publicaciones, emerge una conclusión. Ceuta no contará con estrellas ni soles mientras no surja un restaurante gastronómico que apueste por la fórmula -permanente o al menos ocasional bajo reserva- de menú degustación. Preferencia de Michelín y Repsol a la hora de condecorar, que, sin embargo, no parece fácil de rentabilizar en la ciudad autónoma, al menos por sí sola. 

Cuatro soles en Málaga y tres nuevas incorporaciones a la máxima categoría 

Por cercanía, los vecinos de Ceuta podrían disfrutar de varios establecimientos reconocidos en 2026 con un sol Repsol en la provincia de Málaga. La gala celebrada ayer incluyó a cuatro nuevos locales en esta categoría: Blossom -que también tiene una estrella Michelín-, Back, Tragatá y Promesa. 

Por otra parte, los grandes triunfadores de la noche y recién reconocidos tres soles Repsol pertenecen a los pretigiosos Álvaro Salazar, en Voro (Mallorca); Ramón Freixa, en su propuesta Atelier (Madrid) y Lucia Freitas, que obtiene la máxima distinción en A Tafona (Santiago de Compostela). 

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