Ningún día de 2024 el Área de Menores ha tenido acogidos a menos de 400 menores migrantes en un dispositivo pensado para 132
Desde el pasado viernes han entrado en Ceuta procedentes de Marruecos 68 menores, cerca de la mitad este jueves, 26 de diciembre, cuando aprovechando la falta de vigilancia en la costa por parte de Marruecos la Guardia Civil acabó rescatando del temporal de levante a 31 menores migrantes. Pero el goteo ha sido constante en los últimos 7 días. Según confirman desde el Área de Menores el pasado sábado llegaron a Ceuta 9 menores; el domingo 14; el lunes -el mismo día que el Consejo de Ministros aprobó una subvención directa de 4,5 millones para atender este fenómeno migratorio- llegó a la ciudad un menor; el día de Nochebuena fueron 4 los niños que lograron alcanzar Ceuta; el día de Navidad, otros 9 y ayer jueves 31. Desde el lunes 45 menores más que pasan a ser atendidos por la Ciudad.
En total ahora mismo bajo la tutela de Menores de la Ciudad Autónoma hay 435 menores. Una situación que en el Área que dirige Toñi Palomo no es nueva. Ningún día de este 2024 los recursos de acogida han atendido a menos de 400 menores, según refiere la propia Palomo.
El dinero que se ha recibido del Estado es insuficiente a la vista de los datos y de los recursos de Emergencia que ha habido que habilitar. Además hay que considerar situaciones sobrevenidas como la necesidad de hacer obras en Piniers para asfaltar los accesos, por ejemplo.
Y la situación podría ser peor porque de los 87 traslados que había previstos a otras autonomías más desahogadas se han ejecutado la mayoría y sólo quedan pendientes el 18 por ciento de esos traslados.
Además de aquí a final de año 11 de los menores acogidos cumplirán la mayoría de edad y dejarán de depender del Área de Menores, lo que rebajará automáticamente la presión. Aunque a la vista de las llegadas diarias que se están produciendo el alivio no compensará el redoble de la presión.
La Ciudad en un principio había llegado a estimar en 15 millones de euros la necesidad de financiación de esta atención extraordinaria. El Consejo de Ministros libertó el pasado lunes, 4,5 millones de euros que se suman a otra cantidad idéntica anterior que se liberó a principios de septiembre. En total 9 millones que a la vista de las continuas llegadas y de que la acogida no baja de 400 menores ninguna día del año parecen insuficientes.
El coste por menor y día es de 80 euros. El coste de atender el contingente de niños con al menos 400 tutelados cada día del año es como mínimo de 11,68 millones de euros en 2024.
El Área de Menores ha hecho de la necesidad virtud y se ha acostumbrado a vivir y a gestionar la acogida a los niños bajo una presión que se no se recordaba desde la crisis de mayo de 2021, sin que ahora, como sí sucedió entonces, el Área haya copado titulares en medios locales y nacionales de tinte negativo. A pesar de la presión la situación, en lo que a la acogida y atención a los niños y niñas se refiere, parece presentar una fachada de calma. Al menos hacia el exterior. Ni tan siquiera VOX ha arrojado titulares -en 2021 era casi a diario- que señalen delincuencia o inseguridad creciente por esta situación en su habitual tendencia a vincular de forma xenófoba a la migración con la delincuencia. Parece reinar la calma a pesar de la situación crítica.
Las llegadas de los últimos días tienen que ver, o al menos así se cree en este lado del Tarajal, con que las fuerzas y cuerpos de seguridad marroquíes habían relajado la vigilancia en las playas. Desde este viernes parece que de nuevo se han puesto a impedir el acceso a la costa de los potenciales migrantes.
Y si por el camino se quedan vidas, en Menores saben muy bien que algunos de los niños que llegan lo hacen sólo para avituallarse. “A veces nos desaparecen 4 y aparecen a los 5 días en Teruel. Los cuatro”, refieren desde el Área.
La sospecha, que no certeza que tienen, es que estas situaciones son fruto de la acción de las mafias. A los menores se les carga a veces con droga. Transportarla alivia la factura económica de los servicios que les prestan para que puedan cruzar fronteras y acabar, por ejemplo, en Teruel. “En la mayoría de los casos lo que hacen es sangrar a los padres que pagan toda la factura”, refieren desde Menores.
Hay un gran cúmulo de circunstancias y un gran número de intereses operando que en Menores computan para al fin y al cabo hacer su trabajo y seguir brindando a los menores migrantes la acogida que establecen los tratados internacionales, la legislación española y europea y la humanidad a secas. Son niños. Y nada parece desviar esa atención en el Área a pesar de todo lo que está rodeando su actividad diaria durante este 2024 que han vivido de sobresalto en sobresalto.