Hay quien dice por ahí que no hay nada como volver a la rutina. Aunque es bastante probable que ese tal 'quien' no estudie ni trabaje, hay que reconocer que la llegada del mes de la vuelta al cole tiene, como todo en la vida, alguna que otra cosa buena. Dentro de ese desapacible cóctel al que dan forma el fin de las vacaciones, la conclusión de la temporada de baño, los atascos y los madrugones, el Mercado Medieval constituye siempre poco menos que un oasis en medio del desierto.
Puede que el paso del Medievo por la ciudad autónoma se antoje fugaz para algunos; no diremos que no. Lo que está claro, no en balde, es que su zancada deja huella (y qué huella...). Para mayor gloria de todos esos ceutíes de pro que disfrutan como niños viajando hacia atrás en el tiempo, mañana, 12 de septiembre, arranca una nueva edición de ese mercado ambulante que ya es parte indisoluble del imaginario caballa.
En 2022, el regreso a esa añeja 'normalidad' de la que tanto tiempo nos privó el coronavirus hizo que las Murallas Reales se llenasen hasta los topes durante el fin de semana que duró el evento. El año pasado, la cita corrió prácticamente la misma suerte. Pese a que no va a ser nada fácil registrar de nuevo tan extraordinarias marcas, los ánimos parecen caldeados: hay optimismo. Más que eso: hay ilusión.
La primera avanzadilla de asalariados de la Fragua de Vulcano ha tocado tierra esta misma mañana. Entre el equipo que opera la ya célebre noria a manivela y aquel que ofrece espadas y demás armas de juguete, se encuentra el que, a buen seguro, representa el puesto más conocido de los más de setenta que permanecerán apostados en la amurallada plaza de armas de aquí al domingo, ese al que el ceutí de a pie conoce popularmente como "el de las carnes".
El que escribe estas líneas no habla con datos en la mano; lo hace como caballa de cuna y, por tanto, con conocimiento de causa. Si eres de aquí, estarás de acuerdo con servidor: no hay establecimiento más conocido que el que ha propiciado la elaboración de este modesto escrito periodístico.
A diferencia del resto de puestos, el que nos ocupa sí tiene nombre. Se llama 'El sabor de Andalucía'. Además de eso, lo que también tiene es una abultada fama que bien vale su peso en oro. Su popularidad es tal que la superficie que ocupa es muchísimo mayor que la que la Ciudad cede cada curso al resto de tenderetes. Veinticuatro mesas, ni más ni menos. Tras ello, claro, está la incesante afluencia de clientes deseosos de sabrosa comida.
Su especialidad es "la carne a la parrilla". Aunque su plato estrella es el secreto ibérico, "todo está muy bueno". No lo dice este periodista (aunque bien podría hacerlo); son palabras de uno de los muchos trabajadores que hacen que el negocio funcione a pleno rendimiento, esos mismos cuyo principal cometido pasa por asegurarse de que nadie abandona el lugar con el estómago vacío.
El secreto es siempre lo que más se vende, sí, pero ni de lejos es el único manjar que da forma a la carta (más faltaría). La lista de opciones es extensa: costillas, chorizo de pueblo, morcilla, pollo, calamares, pimientos de Padrón, pinchos morunos... En resumen: "Hay platos para todos los gustos". Los hay, incluso, para todos los bolsillos.
Uno de los gustosos encargados de regentar tan icónico espacio es Juan Miguel. Natural de Puerto Real, el joven afronta este 2024 la que será su primera campaña en Ceuta como menestral medieval. Lo hace "con muchas ganas" y con la esperanza de que su paso por nuestra salada tierra -y la de sus compañeros- resulte fructífera en lo económico.
Sea cual sea el escenario venidero, los ánimos de los comerciantes están por las nubes. El hecho de que La Fragua de Vulcano siga viniendo a Ceuta año tras año aun siendo el desplazamiento bastante costoso da buena cuenta de que la ciudad le sigue siendo rentable. "Las expectativas son buenas", confesaba al que suscribe uno de los coordinadores de la promotora.