El presidente del Grupo Social ONCE ha estado de visita en la ciudad para conocer de primera mano las inquietudes de los afiliados y reafirmar el compromiso con la igualdad, el empleo y la accesibilidad
Miguel Carballeda Piñeiro, presidente del Grupo Social ONCE, aterrizaba en Ceuta con un propósito claro: escuchar a los suyos, a los afiliados ceutíes, y renovar el vínculo histórico de la organización con una ciudad que, asegura, “no se puede entender sin la ONCE”. Su visita, cargada de simbolismo y propósito, viene acompañada de un mensaje rotundo: la inclusión no admite excepciones geográficas, y Ceuta es, por derecho propio, una prioridad en la agenda social del Grupo. La que ha sido la primera visita de un presidente del Grupo llegaba de la mano del encuentro anual de la agrupación de Campo de Gibraltar-Ceuta para celebrar la asamblea, que se llevó a cabo en el Campus Universitario.
“La realidad de las personas ciegas en Ceuta es el reflejo de su pluralidad y riqueza cultural”. Un viaje lleno “supone una inyección de autoestima para todos los hombres y mujeres que conformamos la ONCE y el Grupo Social ONCE aquí”, afirma Carballeda, que no oculta el cariño que profesa a la ciudad autónoma.
Inclusión diaria, no eslogan
Consciente de las singularidades de Ceuta, el presidente del Grupo Social ONCE reconoce que la inclusión real se construye desde la rutina, desde la defensa cotidiana de valores esenciales como la igualdad y el respeto a la diferencia. “La apasionada defensa de la igualdad y esa apuesta comprometida por la inclusión en todos los órdenes de la vida son retos diarios, permanentes, que forman parte de nuestra rutina, de nuestra estrategia como Grupo Social ONCE, desde luego, pero también de nuestro día a día. Y son desde luego la mejor garantía para triunfar en el empeño de conseguir una Ceuta más justa, más social, más de todos y todas. El resto es el respeto a los derechos y a las personas, y ahí nos encontrarán siempre”, apunta.
Carballeda señala que los ceutíes, con o sin discapacidad visual, tienen abiertas las puertas de la ONCE, no solo para la venta de los productos de juego social, sino para acceder a itinerarios de formación y empleo que transforman vidas. “Nuestro modelo ofrece salidas dignas a situaciones de discapacidad sobrevenida. Solo tienen que acercarse a la ONCE y conocernos mejor para saber cuánto podemos hacer juntos por ellos y por una Ceuta mejor”, destaca.
Educación, empleo, y una ciudad para todos
El empleo es, sin rodeos, uno de los ejes vertebradores del Grupo. “Ofrecer un puesto de trabajo es ofrecer una oportunidad de vida”, resume el presidente. En ese sentido, la ONCE desarrolla programas de formación de alta calidad, firma convenios con empresas y administraciones, y combate prejuicios con ejemplos: “el 59% de nuestros más de 77.000 trabajadores tienen discapacidad, algo único en el mundo”.
La sensibilización y la accesibilidad también figuran en el núcleo de su discurso. “No es solo tarea de las administraciones. Cualquier ciudadano puede contribuir. Comprar un cupón ya es generar empleo. Educar en el aula sobre inclusión también lo es. Ceuta tiene en la ONCE un aliado para construir la mejor ciudad posible”, reivindica.
Igualdad que se escribe en femenino
Carballeda no elude el compromiso con la igualdad de género, otro de los frentes clave en los que el Grupo Social ONCE ha dejado huella. Desde las pioneras vendedoras de los años 60 hasta los más de 34.000 empleos femeninos actuales —un 45% de su plantilla—, la apuesta es clara. “Tenemos programas extraordinarios, como el destinado a mujeres con discapacidad víctimas de violencia de género. Ya hemos formado e insertado laboralmente a 1.225 en los últimos cuatro años”. Y Ceuta también forma parte de esta red de apoyo, asegura.
Tecnología sin barreras
La innovación también tiene nombre propio en la ONCE. Desde el centro de investigación en tiflotecnología hasta el liderazgo del proyecto europeo AccesibleEU, la organización se mueve para evitar que nadie quede excluido del progreso. “El futuro no puede estar vetado para las personas con discapacidad. La tecnología debe ser una herramienta de libertad, no una barrera”, defiende.
Juego social, sin adicciones
Frente a la creciente preocupación social por los riesgos del juego, Carballeda reivindica con firmeza el modelo de la ONCE: “Llevamos 86 años vendiendo loterías seguras, sociales y responsables. No hemos generado nunca un problema, porque entendemos el juego como solidaridad. Y cada euro se reinvierte en acción social”.
Del ‘disminuido’ a la ciudadanía plena
Si hay un logro que el presidente destaca con especial orgullo es el cambio del artículo 49 de la Constitución: “Pasamos de ser ‘disminuidos’ a ser reconocidos como personas con discapacidad. No nos da de comer, pero nos da dignidad”. Sin embargo, no esconde su preocupación por los riesgos que se avecinan. “Los discursos del odio, la polarización o el olvido institucional pueden hacernos retroceder. Hay que proteger lo que tanto ha costado construir”.
Con la convicción de quien cree que cada paso importa, Miguel Carballeda concluye su visita a Ceuta como la empezó: escuchando, tendiendo la mano, y reafirmando que en esta ciudad también se construye el presente y el futuro de la inclusión. “Aquí late el corazón de la ONCE”, sentencia.