Tradición

Miles de ceutíes disfrutan, con calma, de la Tardebuena

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photo_camera Plaza de Ricardo Muñoz a primera hora de la tarde.
En algún momento los ceutíes decidieron vivir la Nochebuena así y este 2024 no ha sido una excepción, aunque algunas cosas van cambiando

¿Qué sé yo? Que los ritos es lo que hace que un día sea diferente de otro. Y el 24 de diciembre es de esos rituales fijos en el calendario de toda la cristiandad. Que se celebra el nacimiento de Jesús y que en Ceuta la tradición que hace que este día sea diferente de ayer y de mañana pasa por echarse a la calle a compartir con amigos y familia las horas que restan hasta que más o menos el Rey salga en la tele y las mesas engalanadas como si no hubiera mañana se llenen de ricos manjares para celebrar.

Celebrar, celebrar y celebrar. No hay otra. Es lo que marca el calendario empeñado en pasar hojas. Empeñado en tan igual y tan distinto un día de otro. Mañana. Nadie espera. Todos desatados. ¿Y si fuera la última te arrepentirías de salir a la calle ataviado con el típico jersey navideño de punto o una diadema con luces que significan Navidad? Pues no. Pues eso.

Eso es lo que había por doquier este 24 de diciembre en las plazas y calles de Ceuta, gente desatada, pero con calma. Sin prisa de la que mata a traición. Los ritos se van adaptando a los tiempos y este 24 de diciembre nadie pareció tener prisa por comenzar a diferenciar este día de los demás. A las dos y media de la tarde muchos restaurantes lucían aún las mesas vacías esperando a los reservistas de la fiesta y la jarana.

Todo fue como un paso más despacio que otros años, a saber la razón. Las Murallas Reales se han consolidado como el lugar para que la juventud desparrame entorno a bolsas. Habrá que ver el escenario por el que no pueden pasear perros ni bicis como anochece.

En la plaza de Ricardo Muñoz, la que era del Tkio y ahora es del Dylan, o del Blondie o de La Morena, la aglomeración habitual o un poco más desahogada. La policía, en cada esquina, se afanó primero en recordar horarios a los locales y después en levantar alguna que otra bolsa que aparecía en la plaza con botellas para echar el rato sin consumir más que el agua del WC.

En un rato habrá testimonio del incivismo, o no, juvenil. Y del arduo trabajo que les queda a los operarios de la nueva empresa de limpieza municipal. Y es que para que la mayoría esté de fiesta unos pocos lucen guardia, los agentes de la Local por ejemplo, o los operarios de limpieza.

De momento sin incidentes destacables a pesar de la enorme aglomeración, por más repartida que estuviera. De momento, un día más, una Tardebuena más, sin anécdota real que diferencie a esta Tardebuena de otras, aunque sí sea diferente de mañana y ayer y de cualquier otro día. Felices Fiestas, ceutíes. Fue un placer.

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