La ciudad autónoma se sitúa junto a Melilla, con una única que acabó denegada, como contrapeso de otras comunidades en las que la muerte asistida está al alza
El último Informe Anual sobre la Prestación de Ayuda para Morir, publicado por el Ministerio de Sanidad, confirma una realidad singular en el mapa nacional de la eutanasia: Ceuta no registró ninguna solicitud a lo largo de 2024. El dato contrasta con el crecimiento sostenido de las peticiones en el conjunto de España desde la entrada en vigor de la ley en junio de 2021 y sitúa a la ciudad autónoma como la única junto a Melilla con cifras prácticamente inexistentes en este ámbito, aunque con una diferencia: mientras Melilla contabilizó una solicitud que no fue aceptada, en Ceuta no se inició ningún procedimiento.
El informe, que analiza los procesos finalizados durante el pasado año, ofrece una panorámica detallada del funcionamiento de la ley y de su aplicación por comunidades autónomas. En ese contexto general, la ausencia total de solicitudes en la ciudad autónoma destaca como un elemento llamativo dentro de una tendencia nacional claramente al alza.
Un contexto nacional de aumento progresivo
A nivel estatal, durante 2024 se finalizaron 929 procesos de solicitud de eutanasia, de los cuales 426 derivaron en prestaciones efectivas, lo que representa el 45,86 por ciento del total y un incremento del 27,5 por ciento respecto al año anterior. El crecimiento no solo se refleja en las prestaciones realizadas, sino también en el número de solicitudes presentadas y tramitadas, que han ido aumentando año tras año desde la aprobación de la norma.
En este escenario, comunidades como Cataluña y Madrid concentran el mayor volumen de peticiones. Cataluña lideró el ranking con 303 solicitudes, de las que se aceptaron 142, mientras que Madrid cerró 2024 con 129 procesos finalizados y 62 prestaciones efectivas. Otras regiones como País Vasco, Andalucía o Canarias también muestran cifras relevantes, muy alejadas de la realidad ceutí.
Ceuta, sin ningún proceso iniciado
Frente a esos datos, el informe ministerial es claro al señalar que Ceuta no registró ninguna solicitud de eutanasia en 2024. La ciudad autónoma se mantiene así al margen de una dinámica que sí se observa en el resto del país, incluso en territorios con poblaciones reducidas. Esta ausencia implica que no se activaron ni evaluaciones médicas, ni informes de las comisiones de garantía, ni procedimientos administrativos vinculados a la prestación de ayuda para morir.
En el caso de Melilla, la situación es ligeramente distinta, ya que se contabilizó una solicitud que finalmente no fue aprobada. Ceuta, sin embargo, aparece con un balance completamente nulo, sin solicitudes presentadas ni procesos abiertos durante todo el ejercicio.
Denegaciones, revocaciones y fallecimientos durante el proceso
El informe de Sanidad detalla que, del total de procesos finalizados en España en 2024, 141 solicitudes fueron denegadas por no cumplir los requisitos legales, lo que supone un 15,18 por ciento. Además, 54 personas revocaron voluntariamente su petición, mientras que 308 fallecieron durante la tramitación, antes de que se resolviera el procedimiento.
Estos datos ayudan a contextualizar la complejidad del proceso y los plazos administrativos. El tiempo medio desde la solicitud hasta la resolución de la Comisión de Garantía y Evaluación fue de 52,97 días, superando el máximo legal previsto de entre 30 y 40 días naturales. El plazo total hasta la prestación, incluyendo aplazamientos, se elevó hasta una media de 82,65 días.
Perfil de las personas solicitantes en España
Aunque Ceuta no aportó ningún caso a las estadísticas, el informe sí detalla con claridad el perfil mayoritario de las personas solicitantes en el conjunto del país. Casi el 76 por ciento eran mayores de 60 años, con un peso significativo de personas de más de 70 y 80 años. Las enfermedades de base más frecuentes fueron las neurológicas y las oncológicas, que juntas representaron más del 62 por ciento de los procesos.
La mayoría de las solicitudes fueron tramitadas por médicos de Atención Primaria, seguidos de especialistas en Oncología, Neurología y Medicina Interna. En cuanto al lugar de la prestación, más de la mitad se realizó en hospitales públicos, seguida del domicilio del paciente.
Donación de órganos tras la prestación
Otro aspecto recogido en el informe es la donación de órganos tras la eutanasia. En 2024, 63 personas donaron sus órganos tras recibir la prestación, lo que permitió realizar 459 trasplantes y beneficiar a más de 440 personas. Desde la entrada en vigor de la ley, esta vía se ha consolidado dentro del sistema sanitario, según destaca el Ministerio de Sanidad.
Una singularidad dentro del sistema
Mientras el número de solicitudes y prestaciones continúa creciendo en España, Ceuta permanece al margen de esta realidad, al menos por ahora. El informe no entra a valorar las razones de esta ausencia de peticiones, limitándose a constatar el dato. En cualquier caso, la ciudad autónoma se desmarca de una tendencia nacional que refleja una utilización cada vez mayor de la prestación de ayuda para morir dentro del marco legal vigente.