Pérez Carrillo abre un debate incómodo: ¿Qué se está haciendo mal contra el acoso escolar?

Enrique Pérez Carrillo / M.R.
photo_camera Enrique Pérez Carrillo / M.R.

El presidente de la AEPAE participará este miércoles en un simposio sobre bullying en la Universidad organizado por la FAMPA 4 Culturas y reclama “prevención real” frente a protocolos que “llegan demasiado tarde”

“Parece duro decirlo, pero estamos normalizando que cada pocos meses haya un suicidio relacionado con el acoso escolar”. Con esa frase, tan directa como incómoda, resume Enrique Pérez Carrillo la situación actual del bullying en España. El presidente de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE) participará este miércoles 13 de mayo en Ceuta en el simposio ‘El/la acosador/a: ¿víctima o verdugo? Consecuencias para la sociedad’, organizado por la FAMPA 4 Culturas en el Salón de Actos de la Universidad entre las 10.00 y las 13.30 horas.

Pérez Carrillo aterriza en la ciudad con un mensaje claro: “Seguimos prácticamente igual que hace veinte años”, cuando el caso Jokin, el primer gran suicidio mediático vinculado al acoso escolar, sacudió a todo el país. Desde entonces, lamenta, “hay mucha alarma social cuando ocurre una tragedia, pero al cabo de unos meses, como un suflé, vuelve a bajar”.

“El protocolo es el extintor: cuando lo usas, la casa ya está quemada”

El experto cree que el gran error está en cómo se aborda el problema desde los centros educativos y las administraciones. “Nos quedamos en lo superficial, en el suceso, pero no vamos al fondo”, explica. Y ahí es donde sitúa el fallo principal: actuar únicamente cuando el daño ya está hecho.

El protocolo sería como el extintor de un incendio”, ejemplifica. “Claro que es necesario, pero cuando lo utilizas la casa ya está quemada y hay personas heridas”. A su juicio, el sistema sigue funcionando de manera “reactiva” y no preventiva.”

Por eso insiste en la necesidad de “detectar de forma temprana” las situaciones de riesgo antes de que deriven en consecuencias más graves. “El acoso es un proceso que siempre va a más si no se interviene”, advierte.

Familias “desprotegidas” y procesos “opacos”

Uno de los aspectos que más preocupa a Pérez Carrillo es la sensación de indefensión que viven muchas familias. “Los protocolos hablan de confidencialidad, pero muchas veces eso termina convirtiéndose en opacidad”, señala.

Según explica, los padres desconocen qué medidas se adoptan realmente para proteger al menor acosado o cómo se sanciona al agresor, y al final, lamenta, “la solución que encuentra la familia suele ser cambiar al niño de colegio. Y eso ya es una señal clarísima de que el sistema no está funcionando”.

También critica determinadas actuaciones que, aunque se realizan “con buena intención”, pueden empeorar el problema. Pone como ejemplo las mediaciones entre víctima y agresor. “Si un niño está sufriendo y otro le está haciendo daño, ahí no hay mediación posible. Hay que proteger, sancionar y sensibilizar”, sostiene.

Cómo detectar que un menor está sufriendo acoso

Durante el encuentro en Ceuta el experto también abordará la importancia de enseñar a las familias a identificar comportamientos que puedan encender las alarmas. Y es que, señala, “cualquier cambio en un hijo ya puede ser una señal”.

Ansiedad repentina, nerviosismo, rechazo a ir al colegio o síntomas físicos como dolores de cabeza o de barriga pueden esconder situaciones de acoso, porque “cuando el niño empieza a somatizar es porque ya está anticipando el daño que cree que va a sufrir al día siguiente”.

El presidente de AEPAE alerta de que, si el proceso continúa, el menor puede llegar a un punto “mucho más peligroso”: “Cuando siente que nadie le ayuda y que no hay salida aparecen las autolesiones o incluso los intentos de suicidio”.

“No existe un perfil de acosador”

Pérez Carrillo también rompe algunos tópicos sobre quienes ejercen el acoso, de hecho, recuerda que “no existe un perfil concreto de víctima ni de acosador”, aunque sí hay determinadas conductas que pueden favorecerlo.

Habla de menores con “poco control de impulsos”, dificultades para aceptar normas o necesidad constante de imponerse. Pero insiste en que el verdadero punto de inflexión aparece “cuando el niño descubre que maltratando obtiene beneficios”. “Si ve que humillar a otro le sirve para controlar al grupo, conseguir privilegios o actuar con impunidad, ese comportamiento irá siempre a más”, abunda.

Un simposio para abrir el debate en Ceuta

La visita del presidente de AEPAE se enmarca en un simposio que busca profundizar en el fenómeno del acoso escolar desde diferentes perspectivas: educativa, psicológica, social y legal.

Desde la FAMPA 4 Culturas consideran fundamental abrir espacios de reflexión que permitan hablar del bullying “sin simplificaciones” y poniendo el foco tanto en la prevención como en las consecuencias para toda la sociedad.

Porque, como insiste Pérez Carrillo, “sí hay solución para el acoso escolar”, pero solo si se deja de actuar “cuando el incendio ya está descontrolado”.

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