El colectivo de atención a los más vulnerables celebró este lunes su medio siglo de existencia: "Siempre estamos atentos a las personas a las que la vida ha puesto al borde del camino"
El padre Miguel Martell ya no está en Ceuta, donde vivió de 2012 a 2014 como superior de la Fundación Cruz Blanca. Sin embargo, pasada más de una década -cinco este lunes desde la creación de la entidad- sigue emocionándose al retornar al punto de origen del colectivo: "Está por aquí un usuario que llegó en mi época en la localidad. Alcanzó la ciudad en uno de los muchos barcos que llegan, se quedó porque tenía una enfermedad compleja y acabó viviendo en la playa antes de unirse a esta familia de la que sigue formando parte. Cuando le miro...es un sentimiento muy especial".
Las palabras del religioso -presente en el acto de conmemoración por el medio siglo de vida de la organización celebrado este lunes- resumen a la perfección la historia de Cruz Blanca. Iniciada por Isidoro Lezcano en 1963 con la apertura de la primera Casa Familiar Betania en el Monte Hacho de Ceuta, atendiendo a enfermos incurables y personas sin hogar.
Registrada oficialmente en Tánger en 1975, la Fundación acumula ya cincuenta años de bagaje. "Para nosotros, Cruz Blanca es estar siempre atentos a aquellos a los que la vida ha puesto al borde del camino. A las personas enfermas, se decía enfermos incurables, a las personas necesitadas. Poner soluciones", resumió Martell, uno de los presentes en el acto celebrado en la sede del colectivo en el Sardinero.
Allí también acudieron la delegada del Gobierno, Cristina Pérez y la consejera Nabila Benzina, además de voluntarios y usuarios que compartieron un rato de conmemoración, que incluyó entrega de placas. Antes, habían realizado una peregrinación al santuario de Nuestra Señora de África.
El padre Martell recalcó, además, durante su intervención, la relevancia de Ceuta para una organización ya extendida por el resto de España: "No podríamos entender Cruz Blanca sin el reflejo que supone Ceuta. Es volver a los orígenes, es la acción que llevamos durante tantos años en el Príncipe y que se multiplica con la atención en la Península y en Canarias con las personas migrantes", concluyó.