FERIA

Transporte, inflación y frontera: principales escollos para el negocio de los feriantes

Transporte, inflación y frontera: principales escollos para el negocio de los feriantes
Un trabajador de un puesto de turrones, colocando parte de la mercancía
Un trabajador de un puesto ambulante, colocando parte de la mercancía

Los elevados gastos a los que tienen que hacer frente los empresarios del sector están haciendo mella en la facturación


Desde el estallido de la pandemia, la situación económica de los feriantes que, año tras año, se desplazan hasta nuestra ciudad en época estival, no ha hecho más que empeorar. De hecho, la crisis sanitaria -causante de un prolongado período de restricciones- no fue sino la antesala de todo lo que estaría por venir. A la ya «finiquitada» crisis de salud pública se suman otros tantos elementos que han provocado un súbito desplome en la facturación del sector.

Las navieras y sus abusos

Las «prohibitivas» tarifas de las compañías de transporte marítimo suponen la primera de las dificultades financieras para los feriantes. Y es que, según ha podido saber este medio, el traslado de un único camión en ferry supone un desembolso aproximado de 6.000 euros. Teniendo en cuenta que muchos empresarios poseen grandes flotas de vehículos, el coste final resultante de trasladar toda la maquinaria hasta nuestra ciudad puede llegar a ascender, en último término, a varios miles de euros. Con montantes como esos, no es de extrañar que muchos comerciantes opten por pensárselo dos veces antes de poner rumbo a Ceuta.

La inflación: la mayor de las dificultades

Como no podía ser de otro modo, la incesante escalada de precios está afectando (y mucho) a la inmensa mayoría de los feriantes. En este sentido, los carburantes llevan meses acaparando buena parte de los gastos de un empresariado que ha visto mermados sus ingresos como consecuencia de dicha coyuntura. Al disparatado precio de los combustibles hay que sumar, además, el de determinadas «materias primas» necesarias para elaborar algunos de los tradicionales productos feriales. Sin ir más lejos, los artesanos de los «célebres» puestos de patatas fritas han pasado de pagar alrededor de 28 euros por cada 25 litros de aceite de girasol a tener que desembolsar hasta 76 euros por la misma cantidad de género, lo que supone un incremento en el gasto cercano al 300%.

La frontera: de solución a problema

Más que beneficios, la reciente reapertura del paso fronterizo de El Tarajal no ha hecho más que traer quebraderos de cabeza a muchos ceutíes. A este respecto, los feriantes no constituyen una excepción: estos se han visto enormemente perjudicados por las últimas medidas adoptadas por el régimen alauí en materia de importaciones y exportaciones; unas medidas que -a diferencia de lo sucedido antes del inicio de la emergencia sanitaria- privan a los marroquíes (y a cualquier viajero) de trasladar todo tipo de mercancías al otro lado de la divisoria. Consecuentemente, la facturación del sector se ha visto notablemente mermada dada la «ausencia» de una clientela que, años atrás, reportaba parte importante de los ingresos empresariales.

Los trámites burocráticos: «la guinda del pastel»

Que a ningún ser humano le gusta eso de «hacer papeleo» es una verdad como un templo. Los feriantes, dada su condición, no están exentos (muy a su pesar) de realizar trámites burocráticos. Lejos de ello, el ejercicio de su profesión lleva aparejado, de forma ineludible, la ejecución de innumerables procedimientos administrativos para con el ente público, procedimientos que, además de ser sumamente «engorrosos», suponen -en muchas ocasiones- cuantiosos desembolsos adicionales.

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