Aunque "nunca se deja de ser militar, Fernando Rocha y Castilla, segundo jefe de la Comandancia General de Ceuta (Comgeceu), ha compartido historias de misiones pasadas, recuerdos de compañeros fallecidos y palabras de cariño y admiración hacia el comandante general Marcos Llago Navarro en el que ha sido su último acto oficial de servicio.
Con cuatro décadas de servicio a sus espaldas, en la vida de Fernando Rocha y Castilla, Segundo jefe de la Comandancia General de Ceuta (Comgeceu), ha habido muchas paradas militares. Pero la de hoy se ha sentido diferente. Lo era. El General asistía a su despedida en Acuartelamiento González Tablas tras pasar de manera oficial a la reserva. Un día "muy emotivo", "triste", en el que cariño se ha colado por los resquicios de un acto formal, austero.
Ha sido una mañana de sentimientos contradictorios en la que Rocha se ha visto embargado por la "alegría de haber llegado hasta aquí acompañado de una formación espectacular" pero "triste". "Es duro dejar la vida militar en activo, dejar Ceuta y dejar a muchos amigos", confesaba a la postre.
El futuro es incierto, "dependerá de lo que diga el destino" y si la vida castrense "tiene algo" preparado para él. La única certeza es que, con una familia que mantener, "hay que seguir luchando y seguir dando guerra".
"Nunca se deja de ser militar", admite orgulloso, sabiendo que -al igual que muchos compañeros de la reserva- no será el último acto al que acuda al patio de armas. Tras besar la bandera nacional lo ha dejado claro: "Con este beso quiero simbolizar mi permanente entrega a mi país. Ahora mismo, hoy, con mi edad, pero aunque pasen diez, cuarenta o setenta años, estaré ahí siempre dispuesto a defenderla".
Una vida llena de "misiones espectaculares" y "ejercicios brillantes"
Precisamente, la perspectiva de una vida sin uniforme es la que ha llevado a Rocha a recordar sus primeras misiones en el extranjero, cuando todavía existía cierta "incertidumbre" sobre un Ejército que para el general "ahora mismo es el mejor que ha habido nunca en medios, capacidades y personal".
Su propia trayectoria lo avala. "Una aventura que comenzó el 1 de septiembre del 84 cuando entrara como aspirante en la Academia General Militar" y que se forjó al entrar en el curso de Operaciones Especiales, "el más duro y más exigente" que ha conocido y que "marcó" toda su vida posterior, tal y como ha rememorado en un sentido discurso ante amigos, compañeros y familiares presentes.
En su alocución ha destacado, entre las "misiones espectaculares" y "ejercicios brillantes" que ha tenido el honor de llevar a cabo, aquellas en las que se vio "rodeado de peligros", en "países complicados", donde puso en práctica todo lo aprendido y perdió compañeros. La Guerra Civil en Bosnia-Herzegovina solo fue la primera, pero una de las más duras, allí vio cómo volaba por los aires un vehículo que tenía asignado. Un momento que ha querido tener presente en su paso a la reserva.
Luego vino Afganistán, la "más lejana y peligrosa", en la que también vio -una vez más- a otros militares morir a su lado. Rocha ha aprovechado ese momento para referirse a otros militares fallecidos en diferentes, "héroes anónimos" miembros de la gran familia castrense, como el cabo Palacios, pero también Dris Amal o la dama legionaria Nayra Solero. "Esa es nuestra profesión, esa es nuestra forma de vida, aunque sea complicado de entender, pero la vivimos así, con intensidad", ha relatado.
"Por encima de todo, lo importante en cada momento era cumplir la misión, el luchar por tus subordinados, el hacer lo imposible para que mis unidades estuvieran preparadas por si llegara el caso y motivar siempre a los míos en para que su día a día, a pesar de ser duro, les llenara de satisfacción", ha continuado su relato con nostalgia.
Con semejante currículum, es complicado quedarse con un solo momento, pero él lo tiene claro: Se queda con su último año en Ceuta junto "a hombres y mujeres extraordinarios, gente que se deja la piel cada día por mejorar" y eso "es algo que te llena".
Llago Navarro, un "jefe excepcional, comprensivo y cercano"
Del Comandante de la Comgeceu, Marcos Llago Navarro, se lleva el recuerdo de un "jefe excepcional, comprensivo y cercano", un "líder", un hombre "carismático" con el que a pesar de haber tenido sus "discusiones" ha pasado un tiempo inolvidable en el que ha apoyado todas sus decisiones. "He sabido ser un jefe segundo", ha valorado satisfecho de los retos superados a su lado, como el de enviar a doscientos los hombres y mujeres misiones "complejas" como la de Irak.
Llago Navarro ha hecho lo propio y ante los presentes ha expresado su orgullo por los años compartidos junto al General, por su "compromiso y disponibilidad" y su gran trayectoria. Ha destacado la presencia de compañeros que, estando de permiso, han acudido a González Tablas para despedir a Rocha en una "formación sencilla, austera, digna". " Mientras alguno de nosotros esté aquí, incluso aunque no estemos, esta siempre será tu casa”, ha ofrecido antes de cerrar el último acto en el que le acompañaría como jefe segundo.

