DÍA CINTRA LA VIOLENCIA MACHISTA

Universitarios y migrantes unidos contra el machismo: así se gestó la ‘performance’ del 25N

Universitarios y migrantes unidos contra el machismo: así se gestó la ‘performance’ del 25N
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Estudiantes de Educación Social y jóvenes residentes del CETI ponen en escena en la plaza de África una impactante ‘performance’ teatral dentro de los actos institucionales del Día contra la Violencia Machista


El arte en ocasiones está en el camino. No siempre lo valioso es el resultado final,  el óleo en la pared o la ejecución en escena. La verdadera lección, la belleza pura del arte, está muchas veces en el proceso creativo. Y ese es el caso del proyecto, mitad teatro, mitad denuncia social, que viene fraguándose desde hace unas semanas en la Facultad de Educación, Economía y Tecnología.

Este jueves 25 de noviembre, alumnos de Educación Social y jóvenes migrantes residentes en el CETI saldrán a escena a las 11.00 horas en la plaza de África (o en el Palacio Autonómico, si la lluvia sale también a escena) para interpretar una ‘performance’ teatral bajo el título ‘Rompiendo las cuerdas’ dentro de los actos institucionales el Día contra la Violencia Machista. El público asistente verá el resultado, una pieza teatral impactante, una visión de la violencia machista sin concesiones ni rodeos poco habitual en actos oficiales. Pero lo más bello, lo más sutil, quedará oculto al espectador, que tan solo podrá intuirlo: el germen de muchas semanas de ensayos, los lazos invisibles, la complicidad, la amistad y las sinergias gestadas en un grupo de jóvenes de mundos que creíamos distantes pero que no son tan distintos. 

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La clase de Beatriz Pedrosa, profesora en el departamento de Métodos de Investigación y Diagnosticó en Educación (MIDE), no es un aula cualquiera. A su clase acude cada miércoles un grupo de jóvenes residentes en el CETI. Pero no van a clase en calidad de alumnos, sino de expertos en la materia a tratar: la inmigración.

Durante el cuatrimestre, jóvenes de lados opuestos del espejo, estudiantes universitarios y residentes del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes han trabajado juntos en este proyecto impulsado por Guadalupe Romero, vicedecana de Estudiantes, Extensión Universitaria e Inclusión, quien desde el comienzo tenía claro a quién encargárselo. “Le propuse la idea a Beatriz Pedrosa, que ha sido cooperante en Togo muchos años y ella se lo trasladó a la clase y todos dijeron que sí a la primera”, recuerda Guadalupe Romero. Pero la clase de Beatriz Pedrosa, profesora en el departamento de Métodos de Investigación y Diagnosticó en Educación (MIDE), no es un aula cualquiera. A su clase acude cada miércoles un grupo de jóvenes residentes en el CETI. Pero no van a clase en calidad de alumnos, sino de expertos en la materia a tratar: la inmigración. El escenario perfecto para la propuesta: un pequeño espectáculo teatral sobre la realidad de la violencia machista, sus consecuencia para la mujer y sus soluciones. E interpretado por jóvenes de diferentes culturas, como símbolo del rechazo global a cualquier tipo de violencia contra la mujer. 

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Alumnos expertos en inmigración

“Vienen a clase todos los miércoles —explica Beatriz Pedrosa durante un alto en los ensayos de su ‘troupe’— Mi pasión es la cooperación, antes de meterme en la universidad estaba en Togo de cooperante y por motivos de la vida lo tuve que dejar. Pero cuando empecé a dar clase en Ceuta pensé    que podía cooperar desde mi trabajo y dando clase en Educación Social y más en mi asignatura, que es diagnóstico de necesidades en educación social, era perfecto. Lo que quería era abrir la universidad, lo que se llama responsabilidad social universitaria, que se habla mucho de ella pero se hace poco, Hablé con gente del CETI y estaban super dispuestos, hablé con el anterior decano Antonio García Guzmán, que me dijo adelante, igual que la actual decana. Desde entonces vienen todos lo miércoles, pero no vienen como estudiantes, vienen como expertos —matiza—mis alumnos hacen un trabajo de diagnóstico de necesidades sobre la inmigración y qué mejor que inmigrantes para ayudarles en ese trabajo. Los estudiantes tienen que elaborar instrumentos de recogida de datos, como son cuestionarios, entrevistas, o preparar grupos de discusión y los inmigrantes no vienen como conejillos de Indias para sacarles información, lo que siempre se suele hacer, sino que ellos como expertos en inmigración aconsejan qué preguntas hacer a un inmigrante el día de mañana, cómo hacerlo para que no se ofenda o para que puedas conocerlo mejor”.

Así, miércoles a miércoles se ha ido gestando una relación muy especial. La amistad y la complicidad entre unos y otros surge de forma natural, explica Pedrosa, surgió como surge en cualquier aula en cada inicio de curso entre alumnos que no se conocen.  “Quedan para comer juntos, para merendar, para ir a la playa, para enseñarles la ciudad. Son chavales de la misma edad y están todos muy contentos. Los alumnos de educación social porque están accediendo a la realidad, viendo que son chavales como ellos, solo que con condiciones diferentes, chavales que para nada son lo que nos venden del CETI; y los chicos del CETI están felices porque cuando vienen a Ceuta reciben mucho rechazo, nos dicen y aquí no, aquí vienen contentos”.

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“Les costaba mucho por ejemplo hacer gestos agresivos hacia la mujer, no podían. Lo hemos tenido que quitar porque eran incapaces. Me decían ¿pero cómo le voy a hacer esto a esta muchacha?”, recuerda la profesora y directora de la performance. “Con cosas como esta se rompen todos los clichés”.

Iguales contra el machismo

Pero, así como la convivencia en el aula ha surgido entre ellos de forma natural, ¿ha sido igual de fácil, teniendo en cuenta las diferencias culturales de unos y otros, abordar juntos un tema tan complejo como la violencia machista? Pues sí, ha sido igual de fácil, confirma Beatriz Pedrosa. “Podríamos pensar que al venir de países donde la violencia hacia la mujer es normal podía ser diferente, pero no. Han estado muy implicados, no han faltado ni a un ensayo”. Durante los ensayos, Pedrosa solo se ha encontrado con un pequeño escollo con los actores y no es precisamente el que incitan a pensar los prejuicios: “Les costaba mucho por ejemplo hacer gestos agresivos hacia la mujer, no podían. Lo hemos tenido que quitar porque eran incapaces. Me decían ¿pero cómo le voy a hacer esto a esta muchacha?”, recuerda la profesora y directora de la performance. “Con cosas como esta se rompen todos los clichés”.

Y ese es precisamente el objetivo de la iniciativa: romper las ataduras del machismo y, de paso, romper clichés sobre la inmigración. Por eso, avisa Pedrosa, la ‘performance’ teatral que han venido ensayando y que mostrarán a los ceutíes este jueves “es dura”. Hay que ser crudo e incómodo para remover conciencias. “Es dura pero es necesaria. Que la gente que la vea no se vuelva a casa igual que vino”. Porque ese ha sido el proceso que ellos han vivido en estas semanas de ensayo, viviendo juntos en primera persona, aunque sea sobre un escenario, el dolor de quienes sufren la violencia género y aprendiendo a caminar juntos para terminar de romper las cadenas que nos atan al machismo.

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