El problema que tradicionalmente lideraba las estadísticas en Ceuta -las picaduras de medusas típicas del Mediterráneo- está siendo este año algo anecdótico.
Las playas de Ceuta, tradicionalmente asociadas a un verano tranquilo con alguna que otra picadura de medusa, están registrando este 2025 un perfil de incidencias muy distinto. El servicio de socorrismo, gestionado por Marsave, ha tenido que hacer frente a un repunte inusual de emergencias médicas relacionadas con episodios de pérdida de conciencia y descompensaciones, especialmente entre personas mayores.
Rachid Mohamed, responsable del servicio de emergencias en playas, advierte que este verano está siendo “especialmente accidentado en cuestión de incidencias, más que otros años”, y que la más destacada hasta el momento es la lipotimia, una pérdida súbita y transitoria de conciencia que está generalmente causada por bajadas de tensión arterial, calor o hipoglucemia.
La mayoría de estos casos se concentran en personas mayores, y aunque no todos revisten gravedad, muchos han requerido atención médica inmediata.
“Este verano hemos tenido muchas lipotimias, más que nunca”
“Hemos tenido muchos casos de lipotimia, hemos tenido dos casos graves de infartos en la playa, pero sobre todo, la lipotimia”, explica Mohamed. El calor extremo y la falta de hidratación son factores que, según los equipos de emergencia, estarían detrás del repunte de este tipo de emergencias.
“En otros años lo típico ha sido muchas picaduras de medusas de la Pelagia Noctiluca, que es la común de esta zona, pero este año hemos tenido muchas lipotimias, muchas personas mayores con pérdida de conciencia”, añade.
Además, Mohamed destaca que muchos de estos episodios han venido acompañados de hipoglucemia o hipotensión, condiciones que suelen agravar el cuadro clínico y requieren atención inmediata por parte del equipo sanitario desplazado en la playa.
Hasta 25 casos atendidos en lo que va de verano
El dato más significativo es el número de casos registrados hasta ahora: 25 episodios de pérdida de conciencia, en apenas unas semanas de temporada alta. “Son muchas”, insiste Mohamed, quien detalla que "lo habitual" es que no se superen los dos o tres casos en todo el verano.
Y aunque la mayoría de los afectados se recuperan en el mismo puesto sanitario, la situación ha obligado en varias ocasiones a activar dispositivos de evacuación en ambulancia hasta el hospital universitario.
Calor, deshidratación y falta de prevención, las causas más probables
Mohamed reconoce que "no hay una causa única" que explique este fenómeno, pero apunta a factores ambientales que este año están incidiendo de forma más agresiva. “No sabemos muy bien el porqué. Supongo que este verano ha hecho mucho calor también, y todo incide. La poca hidratación, eso incidirá mucho en esto, claro”, contextualiza.
Ante esta situación, desde el servicio de socorrismo se insiste en la importancia de prevenir golpes de calor y bajadas de tensión, especialmente en personas mayores, con enfermedades crónicas o en quienes toman medicamentos que puedan favorecer estos cuadros.
Las recomendaciones básicas incluyen beber agua con frecuencia, evitar la exposición prolongada al sol, descansar a la sombra y no bañarse bruscamente tras largas exposiciones solares.
Temporada tranquila en lo que respecta a medusas
Mientras tanto, el problema que tradicionalmente lideraba las estadísticas en Ceuta -las picaduras de medusas típicas del Mediterráneo- está siendo este año algo anecdótico. “De momento hay poquitas”, explica Mohamed. La especie más común, la Pelagia noctiluca, apenas ha aparecido por las costas caballas.
“Hemos tenido, creo que, tres días de arribaciones de medusas, pero no hemos vuelto a tener más”, confirma el responsable, quien celebra esta tregua que ha permitido concentrar los recursos del equipo en emergencias médicas más complejas.
Preparados para responder
Pese al cambio en el perfil de incidencias, el servicio de salvamento en playas ha sabido adaptarse. Gracias a un equipo formado, recursos adecuados -como motos de agua, puestos sanitarios fijos y vigilancia mediante dron-, y protocolos de intervención rápida, se han podido contener situaciones potencialmente graves sin que ninguna haya tenido consecuencias fatales.
“Estamos para eso. Lo importante es que la gente sepa que, si se encuentra mal o ve a alguien que pierde el conocimiento, avise de inmediato al socorrista más cercano”, concluye el responsable.
Así, este verano en Ceuta ha dejado claro que los riesgos en la playa no siempre vienen del mar. A veces, el mayor peligro es el calor y no estar bien preparado para enfrentarlo.



