El programa ‘Mi cuerpo es un tesoro’ alerta de que hasta el 85% de los casos en adolescentes afecta a niñas y que la mayoría de agresores pertenece al entorno cercano
La violencia sexual infantil continúa creciendo en Ceuta, donde las victimizaciones han pasado de 6 casos en 2014 a 31 en 2024, según los datos expuestos por la Fundación Márgenes y Vínculos durante la presentación de una nueva edición del programa ‘Mi cuerpo es un tesoro’. En el acto, celebrado en la Biblioteca Pública Adolfo Suárez, las responsables han advertido de que la mayoría de agresiones se producen en el entorno cercano del menor, han subrayado el aumento de casos entre niñas —especialmente en la adolescencia— y han defendido la educación afectivo-sexual y la detección precoz como herramientas clave para frenar un fenómeno que sigue creciendo y que, en muchos casos, permanece oculto.
La responsable del equipo de prevención de la Fundación Márgenes y Vínculos, Pilar Castro, ha detallado la evolución de los datos en la ciudad, confirmando un incremento notable de las victimizaciones en la última década. Según ha explicado, en 2024 se han registrado 31 casos, frente a los 6 contabilizados en 2014.
Castro ha precisado que, del total de casos recientes, 11 corresponden a niñas menores de 13 años y 7 a niños de la misma edad, lo que supone un 61% frente a un 39%. La brecha se amplía en la franja de 14 a 17 años, donde el 85% de las víctimas son niñas.
Además, ha advertido de que entre el 70% y el 85% de los casos de violencia sexual infantil son cometidos por personas conocidas por la víctima, en muchos casos pertenecientes al entorno familiar o cercano.
La importancia de creer a los menores
Por su parte, la técnico educativa de la fundación, Wasima Burjambúr, ha insistido en la necesidad de prestar atención a cualquier señal de alerta. “Un menor nunca inventa una situación sexualizada”, ha señalado, subrayando que la primera obligación de los adultos es creer el relato del niño o la niña.
Burjambúr ha explicado que existen indicadores como cambios bruscos de comportamiento, retrocesos en el desarrollo, problemas de sueño o alteraciones en la alimentación que pueden alertar de una situación de violencia, aunque ha matizado que no siempre están asociados exclusivamente a este tipo de casos.
Educación desde edades tempranas
El programa ‘Mi cuerpo es un tesoro’, activo en la ciudad desde 2018, se desarrolla en centros educativos con el objetivo de dotar a los menores de herramientas de autoprotección. A través de dinámicas, juegos y teatro, se enseña a identificar situaciones de riesgo, diferenciar entre secretos buenos y malos o reconocer conductas inapropiadas.
Esta intervención se complementa con ‘Capitana Salsabil’, centrada en el entorno digital y dirigida a alumnado de mayor edad, donde se abordan riesgos como el grooming, el sexting o la sextorsión.
Según los datos facilitados, el programa ha alcanzado desde su implantación a más de 15.600 personas, entre alumnado, familias y profesorado. Solo en la última edición, ha formado a 1.425 menores y ha capacitado a 146 profesionales.
Un problema oculto y difícil de detectar
Desde la Fundación Márgenes y Vínculos recuerdan que la violencia sexual infantil sigue siendo una de las formas más graves y silenciadas de vulneración de derechos. La dificultad para detectarla radica, en gran medida, en el silencio de las víctimas, la manipulación y la relación de confianza con el agresor.
En este contexto, los entornos digitales han añadido nuevos riesgos, facilitando prácticas como la captación online o la coerción sexual a través de internet.
Prevención como eje fundamental
La iniciativa se enmarca en las estrategias de protección impulsadas por la Ciudad Autónoma de Ceuta, con financiación vinculada al 0,7 del IRPF, y responde a lo establecido en la Ley Orgánica 8/2021, que sitúa la prevención y la detección precoz como pilares fundamentales.
Las responsables han insistido en que la educación afectivo-sexual debe ser una tarea compartida entre escuela, familia e instituciones, con el objetivo de romper el silencio y garantizar entornos seguros para la infancia.
En palabras de Castro, el fenómeno “está subiendo exponencialmente”, lo que hace imprescindible reforzar las acciones educativas y de sensibilización para frenar su avance en la sociedad ceutí.