El Centro Universitario UNED Ceuta, en colaboración con Plena Inclusión Ceuta, acoge esta tarde las jornadas 'Desde la vulnerabilidad a la resiliencia: violencia de género y discapacidad' para visibilizar y concienciar a la sociedad sobre la realidad de este colectivo. Desde el Centro Asesor de la Mujer arrojan un haz de luz para las víctimas.
La violencia de género y la discapacidad tienen una correlación que va en dos sentidos, pero el problema tiene muchas dimensiones. El Centro Universitario UNED Ceuta, en colaboración con Plena Inclusión Ceuta, aborda esta tarde parte de ellas en las jornadas 'Desde la vulnerabilidad a la resiliencia: violencia de género y discapacidad' para visibilizar y concienciar a la sociedad sobre la realidad de este colectivo.
La violencia contra las niñas o mujeres con discapacidad presenta características comunes con el resto de las mujeres, pero tiene también características específicas. Las personas que trabajan en la atención a las víctimas de esta violencia deben conocer y tenerlo en cuenta con el objetivo de ofrecer una atención adecuada y poder prevenir estas situaciones.
La iniciativa y razón de ser de estas jornadas, cuenta su organizadora, la trabajadora social Lara Ávila, está enmarcada en la celebración del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las cifras "son escalofriantes": Según recientes estudios, el 40,4% de las mujeres con discapacidad sufren violencia de género, frente al 32% de las mujeres sin discapacidad.
La discapacidad solo suma puntos de vulnerabilidad, ya que es un factor de riesgo, recuerda Prieto. Pero es que, además, "las mujeres que sufren violencia de género también tienen más posibilidades de poder desarrollar una discapacidad a consecuencia" de este tipo de maltrato.
En Ceuta, afortunadamente, no están solas. Existen diversos talleres, asesoramientos y orientaciones en los que toma especial relevancia el Centro Asesor de la Mujer. Allí trabaja Gema Prieto, otra de las ponentes de la tarde -junto a Naima Dris Mohamed- que ejerce como trabajadora social, por lo que conoce de cerca este tipo de casos.
El CAM, abierto para todas
No son los únicos, aclara, ya que, como ha explicado, en el CAM "no solo se atiende a mujeres víctimas de violencia de género" aunque "sí que es verdad que por el impacto que tiene y la problemática que es" se realiza "un especial seguimiento" de las víctimas, que tienen también a su disposición psicólogos, abogados y compañeros de diferentes talleres.
"Se trata de atender a la mujer y de poder dar cobertura a las necesidades que puedan presentar cada caso diferente", resume. No hay un perfil, pero desde el Centro procuran atender, dar una primera acogida a las víctimas y ver en qué pueden ayudar los profesionales, para ofrecer sus servicios.
Esto incluye a aquellas que no son capaces de salir de sus relaciones de maltrato, ya que el CAM está abierto a mujeres "en cualquier fase de lo que es su itinerario, por así decirlo". Desde las que confiesan que están siendo víctimas de violencia de género pero que no han interpuesto denuncia todavía o las que ya salen con una orden de alejamiento del juzgado. Todas son bienvenidas.
En este sentido, insiste Prieto, es importante la denuncia, "porque es la única manera que el sistema tiene para proteger a la mujer·. "Y por eso también la información jurídica le va a explicar todo el procedimiento judicial, porque es verdad que es complicado denunciar una situación, es duro", continúa.
El proceso puede durar meses o años, lo que hace esencial que la víctima disponga de apoyo y herramientas. "Al final, la denuncia es el primer paso y uno de los más importantes, pero quizás es uno de los que más miedo da", admite.
Las niñas también pueden ser víctimas
Cerrará el ciclo Sara De Torres, delegada de Derechos Humanos y Agenda Política de la Fundación CERMI Mujer con una charla en la que abundará en la violencia ejercida no solo contra las mujeres, sino también contra las niñas. Una violación de los derechos humanos y una manifestación de la discriminación y de las desiguales relaciones de poder. Un concepto que abarca tanto la acción como la omisión en cualquier ámbito de interacción y "los medios de perpetración pueden ser físicos, psicológicos o económicos siempre que causen daño, sufrimiento o perjuicio físico, sexual, psicológico, económico o patrimonial".