El colectivo afea la tala de palmeras, yucas y arbustos en el entorno del campo de fútbol: "No podemos permitir que las obras, por necesarias que sean, ignoren las obligaciones legales de protección ambiental", afirman los activistas
La tala de varias palmeras, yucas y arbustos en el entorno del Estadio Alfonso Murube ha encendido las alarmas entre vecinos y colectivos ecologistas de Ceuta. Según la Asociación para la Defensa del Arbolado Urbano, la Biodiversidad y el Medio Ambiente (DAUBMA), la actuación se llevó a cabo el pasado 7 de agosto en el marco de las obras de refuerzo del muro de la nueva grada, afectando a la zona que da a la Avenida Comandante General Rafael Bada Requena.
Los trabajos no solo incluyeron el corte de los ejemplares, sino también el arranque completo de los tocones, dejando el espacio totalmente despejado. Una imagen que, según los activistas, contrasta con el espíritu de protección del patrimonio verde que debería guiar las intervenciones urbanas en la ciudad.
Solicitud formal de información y posibles sanciones
DAUBMA ha remitido a la Consejería de Medio Ambiente una petición formal para conocer qué permisos e informes técnicos amparan esta tala, así como qué medidas compensatorias se han previsto para reponer la pérdida de masa vegetal. La asociación advierte que, si no existe una autorización conforme a la Ley 43/2003, de Montes, y a la Ordenanza Municipal sobre Zonas Verdes de Ceuta de 22 de abril de 2003, se debería abrir un expediente sancionador por posible infracción administrativa.
“En Ceuta no podemos permitir que las obras, por necesarias que sean, ignoren las obligaciones legales de protección ambiental”, señalan desde la entidad. La organización recuerda que estas normas están para garantizar que el desarrollo urbano se concilie con la conservación del entorno natural.
Apoyo al deporte, pero con respeto al medio ambiente
La asociación deja claro que su postura no es una confrontación contra el Club Atlético Ceuta, cuya reciente subida a Segunda División celebra como “un hito para la ciudad”. Sin embargo, insisten en que el progreso deportivo y urbano debe ir de la mano del respeto al patrimonio natural y la normativa vigente.
“Queremos que Ceuta avance, pero no a costa de perder su identidad paisajística. El deporte y la naturaleza pueden convivir si hay voluntad política y planificación responsable”, subrayan.
Llamamiento a la transparencia y a la participación ciudadana
DAUBMA ha aprovechado el incidente para reiterar su compromiso con la transparencia institucional y la participación ciudadana. Recuerdan que desde hace meses impulsan la creación de la Mesa del Árbol, un espacio de diálogo para coordinar acciones de protección, reposición y mantenimiento del arbolado urbano.
“Solo con participación activa de la sociedad podremos evitar que el verde de Ceuta siga menguando sin control”, insisten.
Un caso que reabre el debate sobre la gestión del arbolado
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta recurrente: ¿se gestionan adecuadamente las zonas verdes de Ceuta? Para DAUBMA, la respuesta pasa por reforzar los controles previos a cualquier actuación que afecte al arbolado, hacer públicos los informes y establecer calendarios de reposición realistas y verificables.
En este sentido, alertan de que las talas sin reposición inmediata contribuyen a la pérdida progresiva de cobertura vegetal, con el consiguiente impacto en la biodiversidad urbana, la sombra disponible en verano y la calidad del aire.
Ceuta, entre la presión urbanística y la necesidad de conservar
La ciudad autónoma vive desde hace años un proceso constante de obras y mejoras de infraestructuras que, en ocasiones, han implicado pérdida de vegetación. Colectivos como DAUBMA sostienen que, en una ciudad de reducida superficie y con zonas verdes limitadas, cada ejemplar cuenta.
“Preservar lo que tenemos y compensar lo que se pierde es una cuestión de responsabilidad ambiental y de futuro”, afirman.


