Esta gestión de los residuos ha evitado la emisión de 92 toneladas de CO₂ a la atmósfera, equivalente al impacto ambiental de ocho vuelos de ida y vuelta entre Madrid y Barcelona transportando 200 pasajeros
La Ciudad Autónoma de Ceuta ha recuperado un total de 133 toneladas de aceites industriales usados durante 2024, procedentes en su mayoría de motores de vehículos y maquinaria. Esta gestión se ha llevado a cabo a través de SIGAUS, el sistema encargado de la gestión de este residuo peligroso en España, cumpliendo los objetivos ecológicos establecidos por ley.
La recogida ha incluido 69 establecimientos de distintos sectores, aunque los talleres mecánicos han representado el 42% del total de puntos generadores. El 100% del residuo recogido ha sido correctamente valorizado mediante procesos de regeneración, evitando su impacto ambiental y aprovechándolo como materia prima en nuevos procesos industriales.
Un residuo contaminante convertido en recurso
El aceite industrial, al finalizar su vida útil, se convierte en un residuo altamente contaminante por la presencia de metales pesados y otras sustancias tóxicas. Si no se gestiona adecuadamente, puede generar graves consecuencias para el medio ambiente y la salud humana. Sin embargo, su uso generalizado en sectores como la automoción, la industria o la agricultura hace que su generación esté muy extendida, incluso en zonas rurales y alejadas de los grandes núcleos urbanos.
Esto ha exigido la implementación de un sistema logístico de gran capilaridad. Según Eduardo de Lecea, director general de SIGAUS, “una de las premisas básicas de nuestro funcionamiento es el servicio universal. Recogemos en cualquier punto de generación del país, gracias a nuestros acuerdos con prácticamente todas las empresas gestoras que operan en el territorio nacional. Aseguramos así la recuperación de 133 toneladas de aceite industrial usado durante el pasado año, a través de 272 operaciones de recogida en Ceuta”.
Economía circular: del residuo al nuevo lubricante
La gestión del aceite usado permite su transformación en nuevos recursos dentro del marco de la economía circular. Tras una primera fase de pretratamiento, donde se eliminan impurezas como agua y sedimentos, se han obtenido 137 toneladas netas de aceite usado aptas para su valorización. Esta cifra incluye 10,5 toneladas que habían quedado almacenadas durante 2023 y que se han gestionado en 2024.
La totalidad de este residuo se ha destinado al proceso de regeneración, mediante el cual se obtienen bases lubricantes válidas para la formulación de nuevos aceites. Este tratamiento permite cerrar el ciclo del producto, ya que puede repetirse de forma indefinida: tres litros de aceite usado regenerado pueden generar dos litros de nuevos lubricantes.
Gracias a este proceso, Ceuta ha contribuido a la producción de 86 toneladas de nuevos lubricantes, cantidad suficiente para llenar el cárter de más de 21.000 turismos. Esta reutilización ha evitado un consumo elevado de recursos naturales, ya que obtener esas mismas bases lubricantes mediante el refino del petróleo habría requerido más de 40.000 barriles de crudo.
Menos emisiones y mayor sostenibilidad
Además de ahorrar materias primas, el tratamiento del aceite usado ha tenido un impacto directo en la reducción de emisiones contaminantes. Solo en 2024, la gestión del residuo en Ceuta ha evitado la emisión de 92 toneladas de CO₂ a la atmósfera, lo que equivale al impacto ambiental de ocho vuelos de ida y vuelta entre Madrid y Barcelona transportando 200 pasajeros.
Con estos datos, Ceuta ha demostrado su compromiso con la gestión sostenible de residuos peligrosos, alineándose con los principios de la economía circular y los objetivos de neutralidad climática. La labor de SIGAUS y la colaboración de los establecimientos locales han resultado clave para alcanzar un modelo de recuperación eficaz y respetuoso con el entorno.


