Carlos Verdejo, ya como diputado no adscrito, ha comparecido ante los medios de comunicación para “dar la cara” y explicar porqué ya no forma parte de VOX, tampoco de su grupo parlamentario y de paso estrenar su libertad de palabra ya sin la tutela de VOX. Desencadenado ha acusado a toda la Asamblea de estar corrompida. Toda menos Teresa López, de la que espera seguir siendo su amigo "toda la vida”. Ha anunciado una próxima moción de censura contra Vivas y ha vaticinado que quienes conforman hoy el Grupo Parlamentario de VOX no serán las mismas personas que terminen la legislatura. Especialmente incisivo ha sido con su ex compañero, Pachi Ruiz, al que ha venido a prometer guerra eterna, o al menos, “los debates más interesantes”.
“Sobre las peticiones de VOX de que dimita, que no se preocupen que la ex senadora por Ceuta, que ese parece ser el interés, entrará en la Asamblea. Y el siguiente en la lista yo diría que también.. Antes de que termine la legislatura”, ha lanzado.
Y lo que lanza también es una nueva marca electoral, Hispanos. Definida por él mismo como la “antipolítica”. Nuevas siglas para las que pide gente “valiente”, “inteligente” y “dura”. Personas que estén “interesadas en demoler el sistema” de “partitocracia” que considera que rige hoy y que no es verdadera democracia. No cabe interpretar tampoco que su apuesta es un sistema autoritario tipo dictadura porque lo que reclama es que las decisiones políticas se tomen de acuerdo a los deseos del pueblo y no “por unas élites o unos partidos que una vez votados hacen lo que les da la gana. Eso no es verdadera democracia”, ha llegado a despachar.
Eso sí, tiene claro que su aspiración con la nueva formación no pasa por alcanzar el Gobierno de la Ciudad. “Gobernar Ceuta, siendo realistas, con el tinglado que tienen montado aquí es imposible. El objetivo más que gobernar es que cada vez más personas puedan ver lo que hay”.
Corrupción y redes clientelares
Verdejo promete que “no habrá paz para los malvados” desde que regrese a los Plenos como diputado no adscrito y sin la tutela efectiva de VOX. Lo primero que anuncia, no para el próximo Pleno al que dice no ha llegado a tiempo en su condición de no adscrito de presentar alguna propuesta, sino para el próximo.
La realidad es que necesita la firma de 13 diputados para presentar una moción de censura formalmente y como eso parece imposible todo apunta a que presentará una especie de propuesta en la que esté sobreentendida la censura a Vivas, pero sin efectos prácticos reales.
Él mismo vaticina su fracaso. Sabe que “los votos salen”, pero, como ha explicado, Vivas gobierna en minoría con 9 diputados de 25 que tiene la Asamblea. “Con 9 está gobernando y comprando todo lo que necesita”, ha sentenciado. “Si no se cambia a Juan Vivas como presidente, la mayoría, imagino que todos, no quieren cambiar al presidente de Ceuta”, ha explicado.
La propuesta de censura es la primera embestida que anuncia Verdejo, pero en su hoja de ruta está poner el foco en lo que considera la corrupción, moral que no legal, de la Asamblea, y ahí ha metido a todos los partidos. En su nuevo ideario que es en realidad el de siempre -“los principios no han cambiado”- está en lugar destacado esa lucha contra la compra de voluntades de todo tipo de organismos y personas mediante los fondos públicos, es quizás a lo que ha dedicado más saliva en su comparecencia.
“Mostraré en qué se gasta el dinero, sus dietas, sus viajes, sus comidas, y cómo se compra a toda la oposición. Hablaremos de las redes clientelares, vengan de donde vengan, hablaremos con más ganas de asesores, de subvenciones, de oenegés, de academias, todo lo que conforma la red clientela no sólo del Gobierno sino de los partidos”, ha prometido. Por supuesto que los medios de comunicación estamos incluidos.
“Azotaré la corrupción moral, la mentira, la opacidad y la falta de transparencia. Y también el gasto del dinero público -y hago mención aquí a VOX- en lo que dijeron que iban a cambiar. Descreditar y deslegitimizar las instituciones que están moralmente corrompidas empezando por la Asamblea. Un chiringuito, un teatro y un circo infame. El sistema partitocrácito es dañino en su existencia y debe ser demolido. Los partidos son parasitarios del pueblo español”, ha lanzado.
Un “teatro” del que reconoce que “lamentablemente” forma parte. “Cobro 1.600 euros al mes de este circo. También es verdad que no soy como los demás, pero puede haber cierta incoherencia o contradicción”, ha concedido para retratarse como “menos ingenuo” que cuando llegó por primera vez a la Asamblea con 28 años.
Esa corrupción que denuncia desde ya y que aspira a destapar también la circunscribe a lo moral. Él mismo reconoce que en realidad son prácticas legales amparadas en lo jurídico pero que entiende que no deberían existir.
VOX en el horizonte
Y de todo eso que denuncia, todo apunta que VOX, sus ex compañeros, tendrán papel preferente. “He descubierto que había asesores en mi propio partido que yo no conocía y probablemente nunca han pisado Ceuta. He visto prácticas que me parecen terroríficas. Internamente he combatido eso y sigue todo igual”.
De hecho preguntado de forma directa que con qué prebenda había comprado el Gobierno de Vivas a VOX, ha señalado precisamente eso: el asunto de los asesores. Fue ante ese asunto cuando surgieron las primeras tensiones al inicio de la legislatura, según ha descrito.
Y fue al inicio de la legislatura cuando VOX decidió cambiar de táctica para tratar de “romper el cordón sanitario”. Sin éxito, según su relato por un “veto” impuesto por Fatima Hamed al Gobierno para que vote en contra todas las propuestas de VOX. Sin pruebas del veto, como de lo demás, pero basándose en la intuición.
VOX buscaba, ojo, “un nuevo tipo de relaciones con el PP y buscó vender mediáticamente la aprobación del presupuestos. Eso generó fricciones internas. Se cambió el estilo político y se fue en buena parte al traste cuando se impone ese veto, creo que de Fatima Hamed. Ahora mismo el perfil es de una oposición más modestia, más suave, más abrazable, se puede dialogar un poquito más. Coincide con lo que querían a principio de legislatura”.
¿Pero con qué se ha comprado esa actitud “más abrazable” de VOX? “El hecho de que los asesores dependan del Gobierno ya los tienen estables. Se compra la oposición por tres puestos de trabajo y por menos”, ha sentenciado Verdejo.
Es una parte de esas “redes clientelares” que Verdejo pone en el foco de su renovada acción política: “compra con asesores, subvenciones nominativas a dedo, pago a medios, etcétera, etcétera. Compraventa de voluntades, tanteo a no adscritos par que voten unos presupuestos por migajas. Corrupción moral y si fuera por mí sería corrupción legal y estarían en la cárcel”, ha acusado.
En esa compraventa a los no adscritos, Verdejo excluye a López. A pesar de que también ha respaldado con su voto los Presupuestos. Sigue comprendiendo la decisión que tomó y que fue él mismo y no López quien salió a la arena pública a defender. Y ha despejado cualquier futuro parecido de su devenir político personal lanzando un mensaje directo al Ejecutivo: "Ya pueden dejar de enviarme directores generales a tantearme, voy a votar en contra siempre los presupuestos".




