Determinadas recaudaciones pueden salir caras


Determinadas recaudaciones pueden salir caras
El Gobierno estudia subir el límite de velocidad máximo de los 120 km/h a una velocidad todavía por definir para determinadas vías. El interés recaudador es claro, porque sin haber tocado los impuestos de la gasolina, si consigue por medio de la subida de los límites de velocidad, un aumento del consumo, cuyo ascenso es [...]

El Gobierno estudia subir el límite de velocidad máximo de los 120 km/h a una velocidad todavía por definir para determinadas vías. El interés recaudador es claro, porque sin haber tocado los impuestos de la gasolina, si consigue por medio de la subida de los límites de velocidad, un aumento del consumo, cuyo ascenso es salvaje a esas velocidades, conseguirá también un aumento de la recaudación de los impuestos asociados a la gasolina.

Esta idea puede terminar costando más de lo que puede proporcionar por medio de impuestos. El Ministerio de Fomento ha visto reducido su presupuesto de una forma tremenda, lo cual tiene que redundar necesariamente en la conservación de muchas de estas vías rápidas, ya que las más importantes son competencia estatal. Unas vías peor conservadas, son unas vías con más probabilidad de accidentes y más si se les permite ir a una velocidad mayor.

A ello podemos unir el hecho, evidente dada la situación económica, que la renovación del parque automovilístico será menor de lo deseable y aconsejable. Es posible que tengamos un parque automovilístico progresivamente más envejecido, con menos revisiones a causa de la situación económica de los propietarios o con revisiones de peor calidad y respuestos del montón, corriendo más y más.

Es cierto que los muertos en accidente de tráfico en vías rápidas representan solamente un 21,48% del total, pero es igualmente cierto que estas vías solamente representan 8,48% de los kilómetros de las carreteras españolas, de modo que los datos nos indican que es más probable morir en una vía rápida que en otro tipo de vía, concretamente, hay cerca de un triple de probabilidad mayor de morir en una vías rápida que en otra vía.

A las vías en las que proporcionalmente se dan más muertos, con menos mantenimientos y con coches más viejos es donde el Gobierno de España se plantea subir el límite de velocidad. El costo no vendrá por los fallecidos, sino por los heridos y su asistencia médica (sin hacer mención al coste personal y familiar que no tiene cuantificación). Una nueva huida para delante de estos malos gobernantes del PP.


Filed under: Celtiberia, Ciencias Políticas, Derecho Fiscal, Diseño de Jugadas, Economía, Partido Popular, Política, Sanidad
Posted originally: 2012-04-01 10:30:45

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