Inmigración

El hallazgo de un inmigrante fallecido en el Sarchal eleva a 46 las muertes en 2025, más del doble que en 2024

Playa del Sarchal.
photo_camera Playa del Sarchal.

La cifra de cadáveres localizados por la Guardia Civil marca un récord histórico y evidencia la peligrosidad de las rutas utilizadas para intentar alcanzar la ciudad autónoma, especialmente por vía marítima.

La localización en la tarde de este martes del cadáver de un joven de origen subsahariano en aguas de Ceuta ha vuelto a poner rostro a la tragedia migratoria en el entorno de la ciudad autónoma. Con esta última muerte, producida hoy, la Guardia Civil ha recuperado ya 46 cuerpos sin vida de personas migrantes en lo que va de 2025, una cifra que supone más del doble de todo 2024, cuando se contabilizaron 21 fallecidos.

El hallazgo se ha producido en las inmediaciones del Sarchal, en la Bahía Sur. Hasta allí se han desplazado efectivos del Servicio Marítimo de la Guardia Civil tras recibir el aviso de la interceptación del cuerpo. Según han informado fuentes del instituto armado, el joven portaba traje de neopreno, aletas y un flotador, la indumentaria habitual de los conocidos como “nadadores”, personas migrantes que intentan acceder a Ceuta cruzando a nado el perímetro fronterizo.

Dos cadáveres en menos de 24 horas

El truculento hallazgo se suma al de otro joven de origen subsahariano fallecido ayer lunes, también ataviado con un traje especial y un elemento de flotación, cuyo cuerpo fue encontrado en la playa de Calamocarro, cercana al área fronteriza de Beliones. Esta es la otra ruta marítima, la de la Bahía Norte, en la que el mar tampoco tuvo piedad con el nadador. 

Al igual que sucediera con el aparecido hoy, tras ser recuperado, el cuerpo fue trasladado a la base del Servicio Marítimo en el puerto pesquero, desde donde será enviado al Instituto de Medicina Legal para la práctica de la autopsia y los trámites correspondientes.

Un récord trágico en la frontera sur

Con este último fallecimiento, 2025 se convierte en un año negro en términos humanitarios para Ceuta. La cifra de 46 cadáveres localizados por la Guardia Civil marca un récord histórico y evidencia la peligrosidad de las rutas utilizadas para intentar alcanzar la ciudad autónoma, especialmente por vía marítima.

El incremento resulta aún más significativo si se compara con los datos del año anterior. En todo 2024 se recuperaron 21 cuerpos, menos de la mitad de los contabilizados este año. El aumento se produce en un contexto de presión migratoria cambiante y de persistencia de los intentos de entrada irregular por mar y por los espigones fronterizos.

Llegadas irregulares y evolución de los flujos

Según los últimos datos actualizados por el Ministerio del Interior, Ceuta registró en noviembre la llegada de 275 personas de manera irregular. De ellas, 274 accedieron por vía terrestre, una categoría en la que la administración incluye tanto las entradas a nado como las realizadas a través de la valla fronteriza.

En el acumulado anual, las cifras reflejan que en 2025 se han producido mil entradas irregulares más que en 2024, lo que confirma un repunte de la presión migratoria en comparación con el ejercicio anterior, aunque con variaciones en las rutas y en los momentos de mayor intensidad.

El balance de la Delegación del Gobierno

La tragedia humana que reflejan estos datos ha sido reconocida también por la delegada del Gobierno en Ceuta, Cristina Pérez, quien esta misma mañana, pocas horas antes del hallazgo, realizaba un balance anual en el que dedicó unas palabras a la inmigración y a la situación en la frontera. Durante su intervención, lamentó el elevado número de fallecidos en el mar y afirmó que “eso es un fracaso de la sociedad”, pese al trabajo desarrollado por la Guardia Civil en labores de rescate y control.

Pérez defendió que se ha producido un descenso en las entradas de migrantes en determinados ámbitos y rechazó la existencia de un “efecto llamada” derivado de los traslados de menores a la península. Según explicó, Ceuta partía de “unas cifras muy elevadas” en materia de infancia migrante y la aplicación del real decreto de reparto permitió derivar a 194 menores a distintas comunidades autónomas.

Ese traslado, aseguró, supuso “un antes y un después en la gestión de los servicios y contribuyó a reducir la tensión del sistema de acogida en la ciudad. “Cuando tantos agoreros decían que esto iba a provocar un efecto llamada, la realidad ha demostrado lo contrario”, sostuvo, al tiempo que afirmó que las cifras de entrada fueron inferiores a las de años anteriores en ese ámbito concreto.

Variación de rutas y balance humano

En su análisis, la delegada comparó la situación de Ceuta con la de otros puntos de la frontera sur y recordó que las rutas migratorias no son estáticas. En distintos momentos, explicó, la presión se ha desplazado hacia Baleares, Canarias o la propia Ceuta, mientras que otras ciudades como Melilla han experimentado fases de menor incidencia.

Pese a estas variaciones y a los esfuerzos de control y rescate, el balance humano sigue siendo devastador. La muerte registrada hoy en aguas de Ceuta vuelve a subrayar la dimensión más trágica del fenómeno migratorio y eleva a 45 las vidas perdidas en el mar en un solo año, una cifra que sitúa a 2025 como uno de los periodos más duros en la historia reciente de la ciudad autónoma.

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