A LA FASE FINAL

Laura Wright Bel, del Colegio San Agustín, firma la mejor "carta a un militar español" de Ceuta

Laura Wright Bel, del Colegio San Agustín, firma la mejor "carta a un militar español" de Ceuta
El jurado ha concedido un segundo premio 'ex aequo' al resto de participantes.
El jurado ha concedido un segundo premio 'ex aequo' al resto de participantes.  

'A mis valientes hijos', escrita por Laura Wright Bel, alumna del Colegio San Agustín, participará en la última fase del concurso escolar 'Carta a un militar español' organizado por el Ministerio de Defensa y dirigido a estudiantes de 4º de la ESO, de 1º y 2º de Bachillerato o de FP Grado Medio de todos los centros docentes a nivel nacional y centros españoles en el extranjero.

Este año se celebra la quinta edición, cuyo tema es 'Valores de las Fuerzas Armadas'. La Delegación de Defensa en la Ciudad de Ceuta h acoordinado el concurso a nivel provincial, siendo un total de seis centros educativos los que se inscribieron en el mismo y seleccionaron las cartas ganadoras que representaron finalmente a sus centros.

Dada la calidad de los trabajos presentados, el resto de las cartas han conseguido el segundo puesto 'ex aequo' en opinión del Jurado, presidido por el Coronel Delegado de Defensa y formado por un representante de cada uno de los seis centros participantes, un profesor de otro centro escolar, un representante del mundo periodístico y un licenciado en Ciencias Políticas e Historia.

Con este concurso, el Ministerio de Defensa busca, por un lado "que los alumnos se familiaricen con los valores que las Fuerzas Armadas han adoptado en su vida diaria y que son compartidos por el resto de la sociedad, valores como son la solidaridad, la igualdad, el respeto o el esfuerzo, entre otros"; y por otro, "potenciar su creatividad y capacidad literaria".

Los premios se entregarán en el Acto Institucional que la Delegación de Defensa realiza con carácter anual y que este año está previsto que se celebre antes de que finalice el curso escolar.

A mis valientes hijos

A vosotros, hijos míos, que ayudáis a diario y no esperáis ningún tipo de recompensa. A vosotros, valientes como nadie a pesar de las dificultades. A vosotros, que tratáis a todos por igual sin importar la raza o condición. A vosotros, que cada día os esforzáis por ser mejores que ayer y no por ser mejores que nadie. A vosotros, comprometidos a servirme y a proteger a vuestros hermanos, aunque ellos mismos no lo sepan o no os lo agradezcan.

Me lucís orgullosos en la solapa del uniforme, y sin embargo no os hacéis una mínima idea de cuán orgullosa estoy yo de vosotros. Sois el pilar de mi existencia, sin vosotros estaría perdida y sin alma. Seguís a mi lado amándome sin importar lo difícil que os lo ponga, llegando a poner vuestras vidas en peligro por el bien común. Y nunca os quejáis.

Hijo mío, te he visto llorar ante los horrores que presenciaste y he percibido tu impotencia ante tanto dolor ajeno... y aun así, has sonreído y has dado el máximo posible para ayudar al prójimo. Hija mía, te he visto besar mil veces la fotografía de tu familia en tus momentos de tristeza, cuando estabas alejada de ellos pero necesitabas sentirles cerca; y sin embargo también te he visto empuñar tu fusil con valentía ante la amenaza constante del mal. Y todo lo hacéis por mí, por vuestras familias, por vuestros ideales.

Muchos de vuestros hermanos se sienten protegidos gracias a vosotros, protectores incansables de nuestra tierra y nuestros valores; aunque pocos ven el sacrificio que esto conlleva muchas veces: largas ausencias, temor, incertidumbre de si volverán a ver a sus seres queridos... Pero, por supuesto, también veo vuestra alegría cuando os agradecen vuestra dedicación hacia el resto de personas; cuando estáis tan llenos de orgullo que el corazón os va a explotar de un momento a otro; cuando me lucís más brillante que nunca y con la cabeza bien alta.

Hijos míos, una vez más os agradezco en nombre de todos vuestros hermanos y en el mío propio, el coraje que todos demostráis al anteponer nuestra vida a la vuestra y de defendernos ante las constantes amenazas. Tenéis un gran corazón y un gran sentido del deber. Porque vosotros, hijos míos, sois militares; y eso, se nace, no se hace.

Os quiero mucho.

Con cariño, vuestra madre;

España.

Laura Wright Bel