MESA REDONDA. FRONTERAS DEL MUNDO

De Irún a Ceuta, las dos caras de las fronteras de España

De Irún a Ceuta, las dos caras de las fronteras de España
Coloquio previo a la Marcha por la Dignidad
Coloquio previo a la Marcha por la Dignidad  

Las dos son ciudades fronterizas, ciudades de paso. Sus fronteras no pueden ser más distintas. Una, Frontera Sur de Europa, amurallada por una doble valla coronada por cuchillas y vigilada por cámaras; la otra, presuntamente abierta al libre tránsito. Pero las dos tienen una cosa en común: el último filtro es el color de la piel.

Malen Garmendia y Amaia Oca forman parte de la red de apoyo a migrantes Irungo Harrera Sarea y este sábado han cruzado por primera vez la Frontera Sur de Europa, muy cerca del punto en el que perdieron la vida al menos quince subsaharianos el 6 de febrero de 2014 y a los que hoy rendirán tributo en la VI Marcha por la Dignidad.

Garmendia y Oca trabajan sobre el terreno ayudando a los migrantes que pasan por Irún rumbo a Europa a través de una frontera comunitaria, pero aquí han visto con sus propios ojos esa primera frontera de Europa que llevan marcada a fuego los migrantes que ellas conocen en la otra punta de España. “La frontera de Irún es más estratégica que física”, explica Amaia Oca, lo cual es una sorpresa para los migrantes subsaharianos, con la experiencia de la valla y el Estrecho aún frescas en la memoria y en el cuerpo, apunta.

Coloquio previo a la Marcha por la Dignidad2La frontera es simplemente un río y para cruzar esta línea natural que separa España de Francia hay dos puentes, nada más. “Hay que saber cómo hacerlo y cómo no hacerlo”, explica esta cooperante vasca recordando un dato crucial: “Es una frontera libre… pero para nosotros. Es una frontera totalmente racista los controles que hace los gendarmes son racistas, si eres negro te pido la documentación”, explica.  Con todo tipo de inmigración, pero sobre todo subsaharianos”, apunta Malen Garmendia.

Su trabajo a pie de esa valla invisible, es “aconsejarles, guiarles para que ellos decidan qué hacer”. Un trabajo que realizan en las dos direcciones, porque Irún, como lo es toda la Península, es zona de tránsito y Francia también devuelve inmigrantes. “Ahora nos estamos encontrando el caso de gente que llevaba meses e incluso años y les están devolviendo a España”, explican, un fenómeno nuevo para Irún, zona paso de apenas días para la gran mayoría de migrantes.

Pese a ser una ciudad fronteriza, pero ahora lo es más. La migración no es ya un fenómeno invisible para ser palpable. La respuesta de los irundarras, explican desde Irungo Harrera Sarea, ha sido acercarse a las asociaciones. “Ha sido una respuesta en general positiva, en la red de apoyo tenemos apuntadas 165 personas, no quiere decir que todas sean activas pero sí están involucradas, cada vez que hemos necesitado ropa comida, cada vez que hemos hecho un llamamiento hemos tenido respuesta.