Siete parados se amotinan en dos grúas de 'Vías' exigiendo la presencia de las autoridades

Siete parados se amotinan en dos grúas de 'Vías' exigiendo la presencia de las autoridades
Uno de los parados, a primera hora de la tarde.
Uno de los parados, a primera hora de la tarde.  

- Los desempleados, que han paralizado las obras de las 377 viviendas de promoción pública del Estado, han elevado a primera hora de la tarde sus reivindicaciones

- Uno de los movilizados por la no contratación de trabajadores locales permanece a 50 metros de altura sin ninguna medida de seguridad desde las 11.45 horas


Primero fue, a las 11.45 horas, Chaieb, de 49 años, con cinco hijos, hipoteca, meses en el paro y no más ingresos que los 426 euros, recortados, del subsidio que implantó Zapatero. Después, otro gruista. Al rato, pese a los policías nacionales presentes en la zona, otros tres desempleados. Pasadas las 16.00 horas, uno más. Al filo de las 17.15 horas, el séptimo, al que se le ha caído en plena carrera la bolsa de comida que llevaba para sus compañeros, ha trepado también.

Siete desempleados ceutíes han logrado paralizar desde mediodía de este martes, amotinados en lo alto de dos grúas, la obra que realiza la empresa ‘Vías y Construcciones’ en la ciudad autónoma para, por encargo del Ministerio de Fomento, levantar 377 viviendas de promoción pública.

El grupo y los compañeros que, desde el suelo, les jalean, ha pasado de exigir la suspensión de los trabajos a requerir la presencia en el terreno de las autoridades para trasladarles directamente su malestar por la no contratación de parados locales.

Chaib trepó a las doce menos cuarto a una de las cuatro grúas de las obras y se instaló como si tal cosa, demostrando que estos armatrostes y él son uña y carne. Casi sesenta minutos después, los bomberos llegaron a Loma Colmenar. Dos de ellos, junto a un operario de la empresa adjudicataria, subieron a los 50 metros de altura en los que permanece a pleno sol para intentar convencerle de que bajase. No lo consiguieron. Tampoco las lágrimas y lamentos de su familia, en la puerta del Hospital Universitario. Rechazó sus argumentos y el arnés que le ofrecieron. Sólo aceptó agua y volvió, sin ninguna medida seguridad, al extremo más largo del brazo de la grúa.

A pesar de las unidades de la Policía Nacional desplegadas, que sólo han conseguido desactivar una intentona, alrededor de las 14.00 horas otro gruísta local en paro ha conseguido subir hasta otra grúa. Al rato, otros tres lo han logrado también. Uno más, sin experiencia alguna en estos andamiajes, se ha echado arriba pasadas las 16.00 horas bajo un calor insoportable. El séptimo lo ha conseguido a las 17.15 horas.

Mientras, mandos de los policías actuantes han intentando convencer al grupo de varias decenas de vecinos del Príncipe Alfonso que secunda la movilización de que instase a sus compañeros a bajar, asegurándoles que no serían detenidos. Lejos de aceptar la propuesta, el colectivo ha pasado de asegurar que la protesta cesaría a las 18.00 horas, cuando termina la jornada laboral en la obra, a alertar de que no abandonarán sus puestos hasta que “alguna autoridad” acepte dialogar con ellos.

Debajo, todos los congregados, cada vez más, braman contra los prejuicios que, según su criterio, vetan su acceso a los trabajos, hasta para entrar a prueba, y denuncian la actitud de empleadores e instituciones.

Finalmente, sobre las ocho y cuarto de la tarde ha terminado el motín. Primero bajó Chaieb, al que siguieron otros tres amotinados más, uno de ellos mareados, mientras otros tres se resistían. Bajó otro, al tiempo que dos compañeros más se subían a una tercera grúa. Alí y Aróstegui acudieron a persuadirles para que cesaran en su protesta y se apearan de las grúas. Lo consiguieron a eso de las ocho y cuarto de la tarde. A Aróstegui, le multó la Policía Local por dejar el coche mal estacionado, de momento, es la única multa de todo el asunto.

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