PORTAVOZ DE ANDALUCÍA ACOGE

Rosa María Calaf: “Se simplifica interesadamente la información sobre inmigración”

Rosa María Calaf: “Se simplifica interesadamente la información sobre inmigración”
Rosa María Calaf, este lunes en la Biblioteca
Rosa María Calaf, este lunes en la Biblioteca  

Es materialmente imposible no escuchar atentamente a Rosa María Calaf, más si sus palabras afectan a tu quehacer diario: el periodismo. Calaf lleva una vida informando desde el compromiso de su mirada crítica y su inmensa capacidad para comunicar, por eso, en Andalucía Acoge pensaron en esta veterana y respetada periodista para abanderar su campaña ‘Cinco millones de pasos’ para concienciar a los ciudadanos sobre la necesidad de informar con objetividad sobre la realidad de las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo, el único camino para comprender esta compleja realidad.

Ceuta al Día ha tenido la oportunidad de charlar con Rosa María Calaf sobre el poliédrico fenómeno de las migraciones y las personas refugiadas. Un escenario complejo que, lamenta Rosa María Calaf, los medios de comunicación abordan con un simplismo polarizador, pensado para incidir en la opinión ciudadana, movilizando emociones. Una mala praxis que, por una vez, no se reproduce en Ceuta. Es lo que tiene estar en primera línea del frente: “Hay una diferencia evidente, los que estáis aquí claramente sois los que sin duda lo tratáis mejor porque tenéis una cierta especialización, sois más capaces de ver esos matices que generalmente se olvidan”.

Insidiosos y buenistas

Pero no es la norma, advierte la periodista: “En general, en el tratamiento no solo en España, en toda Europa, hay varios informes de la federación de Periodistas Europeos de la Red de Periodismo Europeo Ético, que han hecho un análisis y la conclusión es que se suele tratar de una manera en general superficial, con poco conocimiento, perdiendo oportunidades de explicar la complejidad del problema y de la situación”.

Y la simplificación tiende a polarizar la realidad en miradas maniqueas: “Se presenta (al migrante) como amenaza. Lo que se busca es provocar el miedo y el rechazo en la ciudadanía; y luego por el otro lado hay  una información muy ‘buenista’, presentándolos a todos como víctimas, buscando la compasión”. Dos miradas que representan las dos líneas fundamentales en la información sobre inmigración refugiados que “se quedan en eso y eso quiere decir que se simplifica interesadamente”.

El lenguaje como arma

El lenguaje, la herramienta de trabajo del periodista, es un arma de doble filo, y últimamente las palabras las carga el diablo.  Los migrantes, dice el Gobierno y repican los medios nacionales, “asaltan” la valla en “avalancha”, saltos “masivos” siempre “violentos” o “agresivos”, se habla del “tsunami” de la inmigración y de la “invasión” de refugiados. Palabras que se han enquistado en las informaciones sobre la inmigración y las personas refugiadas que invitan a pensar que estamos ante “algo descontrolado y peligroso”, advierte Rosa María Calaf: “esas palabras hay que borrarlas, el periodista no debe reproducir esas palabras”. “Cuando uno modifica el significado de las palabras  o usa unas palabras en vez de las que corresponden, al modificarlo se favorecen causas”, explica la periodista, portavoz de Andalucía Acoge en la campaña por la información objetiva ‘Cinco millones de pasos’. “El objetivo es favorecer un interés, que no es precisamente el ciudadano bien informado”, lamenta.

El mensaje del odio

Lamentablemente este mensaje ha calado. Basta con ver muchos de los comentarios cargados de odio de lectores en las noticias relacionadas con la inmigración y los refugiados,  tanto en las redes sociales como en los medios de comunicación, sin ir más lejos en este medio y muy probablemente en esta noticia. Tarde o temprano, en esta o en otra noticia similar, alguien recomendará a Rosa María Calaf que 'se lleve un inmigrante a su casa, si tanta pena le dan'.

“Es más fácil mover lo peor de nosotros”, concluye Rosa María Calaf, “hay una avalancha -y aquí utilizo la palabra avalancha con todas las consecuencias- de mensajes  interesados que lo que quieren es propiciar una imagen de la inmigración como amenaza, invasión, peligro y por tanto generar un rechazo”. Un mensaje que ha calado y que encuentra altavoz a cada paso, especialmente en las redes sociales donde la indignación, la desinformación y la burla despiadada encuentran su hábitat ideal. “Está claro que es lo que va a triunfar y en esto las redes son absolutamente distorsionadoras y hay que hacer algo porque lo que no se puede  es contribuir al lenguaje del odio.

Falta visión crítica

“Cuando se habla de asalto es un 0,00022 por ciento de un total de miles de casos… Hay que ponerlos en contexto”, recomienda Calaf, que echa de menos el análisis en la información sobre un problema que sufre cada día la ciudad autónoma, pero sabe que no es fácil en el periodismo contemporáneo. “La prensa reproduce estos intereses que hay detrás, políticos económicos, etc., sin cuestionarlos, sin cribarlos por culpa de cómo se hace el periodismo en este momento, con prisa, con precariedad, con inmediatez, con brevedad, con superficialidad… Y todo eso afecta mucho a los temas complejos”.

Una ausencia de mirada de crítica que es ya la norma en un periodismo gobernado por los gabinetes de comunicación y los comunicados de prensa: “No puedes limitarte a ser un reproductor de declaraciones o un lector de comunicados, hay que contrastarlos y por supuesto filtrarlos en función del bien común, no por los intereses de grupo”.