Salzone arranca la temporada salazonera con los maestros en peligro de extinción, pero con la agenda llena

Fortes, Raggio y Guzmán en la presentación de este viernes.

Esta tarde la Biblioteca del Estado Adolfo Suárez acoge las segundas Jornadas Salazoneras con las que desde la asociación Salzone quieren un verano más intentar relanzar el sector del salazón artesanal, tan enraizado en la ciudad. Y lo hace consolidando actividades y con los maestros salazoneros en claro peligro de extinción. Cuando la asociación llegó a impactar en esta artesanía en 2015 había 9 maestros, este verano sólo son 7. La buena noticia es que de los 7, tres son jóvenes, “que si no les hartan”, tal y como apunta Pepe Fortes, uno de los que ha comparecido ante los medios este viernes, tal vez puedan renovar el gremio y seguir ofreciendo un producto que existe en Ceuta desde tiempos fenicios.

Además de las jornadas de esta tarde en la Biblioteca, el día 1 de junio dará salida la Ruta del Salazón de Ceuta que se mantendrá en la agenda pública hasta el próximo 1 de septiembre. Ese día, el uno de junio, jueves, para dar el pistoletazo de salida se celebrará una jornada en el Hotel Ulises en la que todos los establecimientos que concursan este año  harán una presentación pública de su apuesta para llevarse el concurso.

El 15 de junio, Salzone ha programado el Día Mundial de la Tapa con un recorrido por los bares participantes. En la línea de vincular la artesanía salazonera al turismo, se han diseñado tres paquetes turísticos para disfrutar el mar y los productos: ‘Nadando entre Túnidos’, en la que los participantes pueden acercarse en Kayak a ver de cerca las levantás en las almadrabetas; ‘Los Orígenes del Salazón’, que incluye una visita a través de la historia milenaria del salazón en la Basílica Tardorromana y una excursión a los secaderos; y ‘La Ruta del Salazón’.

La Asociación seguirá con su política de difundir las virtudes del producto artesano y la tradición ceutí en la materia más allá de la ciudad mediante varias iniciativas, la participación en el festival internacional ‘7 Soles, 7 Luas’ o la inclusión en ‘Best European Destinatios’, la mayor plataforma de destinos turísticos en Europa; ‘Eden Europa’, otra agenda de destinos de excelencia en la que va de la mano de Tour España y Spain Info y se trabaja en formar parte del denominado Grupo de Acción Local que intenta, con dependencia directa de Europa, agrupar a los agentes marítimos y pesqueros en busca de futuros proyectos subvencionables por la Unión Europea.

Por supuesto, la asociación ha vuelto a buscar y encontrar un embajador, en este caso la periodista Clara Guzmán, que ha hablado de la importancia de que existan emprendedores, y en ese sentido ha destacado que “Ceuta es una ciudad llena de gente inquieta”. Ella difundirá las bondades del destino Ceuta y de sus salazones haya donde pueda cada vez que pueda y se valdrá en parte de las redes sociales, pero avisa, “el precio del barco” es un obstáculo insalvable hoy por hoy, y cree que “las autoridades deben implicarse en bajarlo”.

Para rematar la agenda lúdica, el uno de octubre se celebrará en el Parque Marítimo el Festival Internacional del Salazón en el que participarán los establecimientos locales que se han subido a la Ruta del Salazón y chefs tanto nacionales como internacionales. Y por supuesto todo rematado con los premios del concurso la Ruta del Salazón que se entregarán en una gala en noviembre.

A Keke Raggio impulsor del proyecto le gustaría que se apostara de la mano de las subvenciones públicas por revitalizar el sector. Y hay forma de hacerlo, el único impedimento para convertir la artesanía en una industria rentable que pudiera exportar sus productos a la península es lograr que el producto tenga trazabilidad. Hoy por hoy la misma se pierde en el Tarajal, la mayoría del pescado procede de Marruecos y la trazabilidad se pierde en la frontera, por la que legalmente no podría entrar pescado. Pero hay alternativas. Según ha explicado el propio Raggio se podría usar las capturas de las almadrabetas, que deberían pasar por la lonja, y ya existiría trazabilidad. A partir de aquí habría otro problema, el precio del producto se habría encarecido, pero la Unión Europea tiene ayudas específicas para hacer competitivos los caladeros propios cuando compiten con países terceros. Ayudas que debería solicitar la propia Administración Local, para después gestionarlas. Finalmente en un sinfín de casos los productos acaban por ser competitivos y abrirse hueco en el mercado.

“Yo veraneaba en Barbate y he visto como ha ido despegando todo el negocio alrededor del atún, aquí no tiene porqué ser distinto”, ha explicado Clara Guzmán.