INSTITUTO UNIVERSITARIO GUTIÉRREZ MELLADO

Yihadismo en Ceuta y Melilla ¿Amenaza inflada o fama merecida?

Yihadismo en Ceuta y Melilla ¿Amenaza inflada o fama merecida?
Imagen de archivo.
Imagen de archivo.  

“Ceuta, cuna de radicales”,”Ceuta, capital europea de la yihad”. “Ceuta y Melilla ¿enclaves yihadistas?”… Son solo tres ejemplos de titulares de la prensa local, nacional e internacional sobre la radicalización de las ciudades autónoma que hemos visto multiplicados y repetidos hasta el infinito en los últimos seis años y que tal vez no hagan honor a la realidad de la ciudad autónoma. Así lo creen al menos dos grandes expertos en terrorismo y yihadismo, los dos además nacidos en las ciudades autónomas: el ceutí Luis de la Corte, director de Estudios Estratégicos e Inteligencia del Instituto de Ciencias Forenses y de Seguridad de la Universidad Autónoma de Madrid; y el melillense Manuel Llamas, general jefe de la Policía Judicial de la Guardia Civil, Manuel Llamas.

“Se puede subestimar el problema y es probable que se subestimara la vulnerabilidad de las ciudades ante la amenaza de radicalización pero también se puede valorar erróneamente exagerándola”

Para De la Corte, no es justa la imagen de cuna del yihadismo que arrastra Ceuta. Para este experto, “se puede subestimar el problema y es probable que se subestimara la vulnerabilidad de las ciudades ante la amenaza de radicalización pero también se puede valorar erróneamente exagerándola”, ha analizado durante su conferencia, retransmitida por la web del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado de la UNED. 

Ese es quizá el caso de Ceuta y Melilla, donde se ha puesto el foco con ahínco pese a que la actividad yihadista y el número de operaciones son apenas un 8 por ciento del total y su número ha descendido bruscamente desde 2016 después de que el grueso de las detenciones se concentrara entre 2014 y 2015. “La amenaza sigue activa pero es bastante fácil sobreestimar la penetración yihadista en Ceuta”, valora el director de Estudios Estratégicos e Inteligencia del Instituto de Ciencias Forenses y de Seguridad de la Universidad Autónoma de Madrid, que se atreve a augurar que “es posible que se haya reducido la influencia yihadista” en la ciudad autónoma de Ceuta.

La primera operación en España contra el terrorismo yihadista se desarrolló en 1995, diez años antes que en Ceuta

Las cifras así lo indican. La primera operación en España contra el terrorismo yihadista se desarrolló en 1995, diez años antes que en Ceuta, donde la primera se registró en 2005 y no hubo otra de cierta entidad hasta 2014, siempre relacionadas con el proselitismo y la captación y concertadas con redes internacionales. “Quizá habría que preguntarse por qué no hubo ninguna operación en Ceuta y Melilla en esos diez años”, deja la pregunta en el aire el profesor De la Corte. 

Y desde 2016 nada o casi nada y lo que hay, está centrado en Internet y en las redes sociales. Mientras, siguen aumentando el número de operaciones en el resto de España, más de un centenar, muchas en Madrid Y aun no hemos visto el titular ‘Madrid, cuna de yihadistas’, reflexiona el profesor.

El contagio vino de fuera. Del extranjero, como el caso de Melilla, y de las redes internacionales con contactos en Castillejos, Tetuán y Tánger en el caso de Ceuta.

Lo que sí tiene claro, al igual que su colega el general jefe de la Policía Judicial de la Guardia Civil, Manuel Llamas, es que el origen de la radicalización no está en las ciudades autónomas pese a tener de antemano todos los requisitos demográficos y de nichos de marginalidad necesarios y la situación estratégica idónea. El contagio vino de fuera. Del extranjero, como el caso de Melilla, y de las redes internacionales con contactos en Castillejos, Tetuán y Tánger en el caso de Ceuta. Los factores endémicos de las ciudades autónomas, el alto nivel de desempleo y el desencanto y desapego de la población musulmana, ciertas tensiones identitarias y la presencia de nichos de marginalidad y delincuencia como el Príncipe no bastan para explicar la radicalización. “Tuvieron una influencia limitada o al menos demorada”, subraya De la Corte.

El factor Siria

Teniendo en cuenta que tanto en Ceuta como en Melilla el caldo de cultivo es el idóneo y que ya desde 2003 tras los atentados de Casablanca anunciaban la radicalización de sectores en Marruecos, De la Corte enfatiza este retraso hasta la eclosión de casos en las ciudades autónomas. En el caso de Ceuta no fue hasta 2006 con la Operación Duna pero hay que pasar un largo lapso de operaciones menores hasta 2014 y 2015 cuando se registra el grueso de detenciones y operaciones policiales. ¿Por qué diez años tarde si como dicen las teorías al respecto todas las condiciones socioeconómicas y religiosas eran las idóneas? La respuesta está en Siria.

La primera gran movilización de la yihad global coincide con la guerra de Irak,     que apenas hizo mella en la comunidad musulmana de Ceuta. No así la guerra de Siria, en la que Marruecos y especialmente las ciudades próximas a Ceuta protagonizaron el mayor éxodo de voluntarios para alistarse al Estado Islámico, una influencia a la que no escapó la ciudad autónoma. Fueron años en los que Ceuta obtuvo un protagonismo especial, exportando además personajes escalofriantes, como el marroquí vecino de Castillejos (Fnideq) y pareja de una ceutí, el tristemente célebre ‘Kokito’ y sus vídeos de decapitaciones. O, peor aun, el caso de Rachid Wahbi, el taxista ceutí que mató a 130 personas en un atentado suicida con un camión en el campamento Al Nairab, el 1 de junio de 2012 en Siria. 

Años en los que los titulares que abrían esta pieza “no eran excesivos”, admite Luis de la Corte en su conferencia. Años en los que a juzgar por los fines de las células y redes desarticuladas buscaban hacer de Ceuta una base logística o zona de entrada y puntos de exportación de voluntarios o nodo de comunicaciones. Ahora en cambio, siempre según las actividad desarrollada por los detenidos, se centraba en Internet y en las redes sociales para proselitismo y captación.

“Se mantienen las condiciones estructúrales que lo siguen facilitando y eso no va a cambiar”.

Aun así no conviene bajar la guardia, avisa este experto: “Se mantienen las condiciones estructúrales que lo siguen facilitando y eso no va a cambiar”. Opinión que comparte el general Llamas, que apuesta por “rebajar y afinar el tiro” y “desinflamar” el diagnóstico sobre la presencia y afectación de la radicalización yihadista en Ceuta y Melila, más condicionadas por factores externos que por cuestiones internas. “La ciudad contiene más que incentiva”, defiende este mando de la Guardia Civil en relación a Melilla pero aplicable a Ceuta, “Melilla alivia más que agrava el yihadismo en la zona en contra de lo que muchos han querido resaltar”.