CRISIS INTERNA

VOX empezó a resquebrajarse el sábado santo por la propuesta de cerrar mezquitas, según los críticos

VOX empezó a resquebrajarse el sábado santo por la propuesta de cerrar mezquitas, según los críticos
En apenas un año y medio Redondo y Verdejo se han ganado la enemistad de sus antiguos adjuntos en el partido./archivo
En apenas un año y medio Redondo y Verdejo se han ganado la enemistad de sus antiguos adjuntos en el partido./archivo  

“Cerrar las mezquitas fundamentalistas y expulsar a los imames que promueven el integrismo, el menosprecio a la mujer y la yihad (…) Investigaremos y elaboraremos un catálogo de mezquitas ilegales en la ciudad, donde existen salas de rezo sin control ni rigor sobre ellas y en las que se promulga el integrismo manchando el nombre del Islam moderado”, lanzó ante los micrófonos de la prensa el 20 de abril de 2019, Rafael Rodríguez Valero, el entonces candidato al Congreso de VOX Ceuta. Corría el ecuador de la campaña a las Generales del pasado abril. Era sábado santo en Ceuta y los partidos se lanzaron a la calle en medio del atípico paréntesis de campaña que supuso el puente de Semana Santa. Hacía sol y una temperatura agradable que las declaraciones del ex presidente del Puerto frente a la prisión cerrada de Los Rosales contribuyó a caldear más. Ese día y por esas declaraciones, quizás sin saberlo entonces, abrió una grieta en las filas de VOX cuya magnitud apenas sí está comenzando a dejarse ver ahora, según algunos de los críticos con la cúpula de la formación en Ceuta.

Soto: ¿Yo cómo voy a pedir que cierren mezquitas? Es como si cogen a un cura pederastra  y cerramos la iglesia

Un discurso duro que casi siempre pone en el foco a colectivos como los musulmanes, la mujer o los menores. “Simpatizantes, cargos y afiliados les dijeron que no podían hacer discursos tan agrios y tan de brocha gorda”, cuenta el ya diputado no adscrito José María Rodríguez. Antonio Soto, que tras las Generales del 10N dimitió de la gestora oficial, la nombrada por Madrid, fija en ese día y esas declaraciones el comienzo de la deriva que ha acabado por laminar a dirigentes y militancia: “Le pedimos que rectificara porque nos cogió a todos con el pie cambiado y lejos de eso se ratificaron”, recuerda Soto. “Yo tengo familia musulmana, he tenido empleados musulmanes, el moro y el cristiano tenemos que convivir, no coexistir. Que cada uno vaya a rezar donde le dé la gana. No hay racismo en las bases. Es un discurso equivocado que nos ha dividido y destrozado. ¿Yo cómo voy a pedir que cierren mezquitas? Es como si cogen a un cura pederastra  y cerramos la iglesia. Habrá que ponerlo ante la Justicia y dejar el templo para que siga yendo a rezar la gente que quiera”, explica llano y sincero Soto.

Sobre ese malestar generado por esas declaraciones de Rodríguez Valero y algunas otras cuestiones que se suscitan en este reportaje como la perdida de confianza de la mayoría de la gestora oficial de la formación en Juan Sergio Redondo como timonel de la formación hemos querido conocer el punto de vista de los aludidos, la dirección actual del partido en Ceuta, que ha declinado la invitación de este medio a pronunciarse sobre estos aspectos.

Aguiar: No quiero saber nada de esa gente. Soy un marroquinizante para ellos porque tengo una novia marroquí y musulmana y mujer. Son nocivos para la ciudad. Hay un ideario pantalla que esconde algo que no se puede ni decir, que es mucho peor y peligroso. Aquí las riendas las han tomado unos verdaderos cruzados que tienen ideas medievales y creen que la patria la vertebra la religión

“Yo formaba parte de la gestora bajo cuerda, rara, que nombró Juan Sergio que es la que se presenta en las Murallas, en la oficial no estaba. Ahora estoy fuera. No quiero saber nada de esa gente. Soy un marroquinizante para ellos porque tengo una novia marroquí y musulmana y mujer. Son nocivos para la ciudad. Yo comparto parte de la ideología de VOX, muchas cosas, pero luego discrepo en otras porque soy un poco peculiar, soy anti taurino por ejemplo y estoy a favor de la adopción homosexual, pero con otras cosas sí estoy de acuerdo, supongo que nadie está al cien por cien de acuerdo con las ideas de cualquier partido. Pero lo de aquí se ha demostrado que hay un ideario pantalla que esconde algo que no se puede ni decir, que es mucho peor y peligroso. Aquí las riendas las han tomado unos verdaderos cruzados que tienen ideas medievales y creen que la patria la vertebra la religión. Eso son tres que toman las decisiones sin consultar a nadie, pero otros no somos así”, se desahoga Juan Manuel Aguiar, uno de los famosos tachados en la foto de las Murallas y una voz que fue habitual en los medios con escritos y en las redes defendiendo las ideas de VOX.

Soto: “Los de la gestora nos enteramos por la prensa de quiénes eran los candidatos a las Generales”

Soto se fue pasada la campaña de las municipales. Lo había decidido durante la campaña al ver cosas que no le gustaban. Oscurantismo y mensajes incendiarios, cierta radicalidad y una falta de participación en la toma de las decisiones que después acabó en “tiranía y despotismo total y absoluto”, según sus palabras. Se fue y volvió. Nunca perdió su puesto en la gestora oficial, la nombrada por Madrid. Le insistieron durante el verano y acabó regresando para entregar su dimisión tras las Generales.

La designación de candidatos al 10N

Su motivo es el de muchos. La falta de democracia interna en la formación. “Los de la gestora nos enteramos por la prensa de quiénes eran los candidatos a las Generales” del 10 de noviembre, sostiene Soto. Le da la razón Rodríguez, aunque él se enteró en una reunión en Madrid porque a un dirigente nacional se le escapó el nombre de los candidatos, “calculo que pensaría que estábamos al corriente, pero no lo estábamos”.

Tres de los cinco miembros de la gestora oficial votaron a favor de reprobar a Redondo como líder, pero Madrid optó por renovar la gestora y sacar a esos críticos de ella

Su relato coincide en señalar que las decisiones las masticaban entre Juan Sergio Redondo y Carlos Verdejo, a veces también Francisco José Ruiz, Pachi, el número tres de la lista. Los tres aparecen retratados en los mensajes xenófobos de un chat que supuestamente se atribuyen a esa cúpula de VOX y que ellos defienden que están manipulados.

Si las declaraciones del sábado santo que caldearon el ambiente y contribuyeron en buena medida a movilizar votos para el PSOE (que ganó aquellas elecciones), la elección de candidatos para el 10 de noviembre sin consultarlo con nadie ahondó la grieta.

Rodríguez: "Juan Sergio hablaba muy negativamente de Juan Vivas y su obsesión era la de ser alcalde y echar a Vivas". El ex diputado insinúa cierta suma de intereses entre Redondo y Rontomé para colocarse al frente de la Ciudad ambos

“Soto y Antúnez se lo reprocharon a Redondo y Verdejo abiertamente y hubo una bronca gorda”, recuerda Rodríguez. Tan gorda que se llevó a votación en la gestora oficial, 5 miembros, Juan Sergio Redondo, Carlos Verdejo, José María Ruiz, Francisco Antúnez y Antonio Soto, una reprobación de Redondo; “moción de censura” refieren los críticos aunque no exista la figura como tal. Redondo la perdió. Tres de los cinco miembros lo reprobaron como líder del partido. Lo sucedido se puso en conocimiento de la Dirección Nacional en Madrid, según el relato de Rodríguez y de Soto. El ya diputado no adscrito asegura que en Madrid les pidieron esperar a que pasara la cita con las urnas para abordar el asunto. Aceptaron, les pareció sensato. Pero después de las urnas no pasó nada. Dimitió Soto, se enviaron cartas pidiendo intervención en las que expresaban su preocupación por la deriva autoritaria, cartas que respaldaron entre otras personas suplentes en las listas de las Generales y la también ya diputada no adscrita, Mari Carmen Vázquez.

Las cabezas visibles de la formación negaron a los vocales de la gestora la lista de afiliados y tampoco mostraron nunca las cuentas

VOX envió un responsable de Madrid a Ceuta, habló, palpó el ambiente y el partido optó por renovar la gestora, quitó a Soto que ya había dimitido de la misma, insiste él mismo en negar que le cesaran, y purgó a Rodríguez y Antúnez. Los tres que habían votado contra Redondo, fuera. Fin del problema. “A todos los críticos sin distinción los purgaron”, resume Soto.

“Les pedimos el censo de afiliados y no nos lo dieron”, recuerda Rodríguez. Igual con las cuentas. Casi nunca se levantaba acta de nada, según refieren tanto Soto como Rodríguez.

Rodríguez: "A mí me dijo Redondo que traía un abogado de fuera para ficharlo de asesor, que le iba a hacer una entrevista, luego resultó que lo conocía, iba de número uno en Castellar con él”

“Yo estaba en el partido por las tardes y allí venía mucha gente a ofrecerse, con ideas y propuestas, con ganas de participar, se despreciaba a todos. Redondo no quería a nadie. Luego llenó la lista con familiares y compromisos. A mí me dijo que traía un abogado de fuera para ficharlo de asesor, que le iba a hacer una entrevista, luego resultó que lo conocía, iba de número uno en Castellar con él”, critica abiertamente Soto en alusión a David Romero. Gente en lista que no sabía ni donde estaba la sede, recuerda Soto, porque alguna vez se lo preguntaron.

Soto: “El único interés económico que hay es el de Pachi que busca una equiparación salarial. Ya verás como acaba en una Vicepresidencia"

Esa opacidad y falta de transparencia la refrenda también Aguiar que como sus otros dos ex compañeros repasa la petición del listado de afiliados, que por estatutos tenían derecho en la Gestora, las cuentas, la falta de reuniones y de fluidez comunicativa o de consultas en algunas cuestiones. “El vicepresidente se enteraba por la prensa de los candidatos. La opacidad es brutal, nadie se enteraba de nada. Todas las decisiones las tomaba él”, dice Aguiar refiriéndose a Juan Sergio Redondo. “Y lo que se pedía era unas elecciones internas y que no hubiera nadie a dedo”, resume Aguiar, coincidiendo con una aspiración que aún mantiene Soto, que espera que el partido, del que sigue siendo militante, convoque una elección interna para designar una dirección y que la militancia decida qué personas quiere para llevar el partido. Los tres coinciden en señalar que hasta ahora lo que ha sucedido es similar al modus operandi de Redondo en Castellar, donde colocó a familia y amigos en la lista, para blindarse. Aunque eso lo ven ahora, porque ninguno sabía de aquella aventura gaditana de Redondo.

Hasta ahora mediante escritos y notas de prensa, el partido se ha defendido de las críticas acusando a los ex diputados de albergar intereses espurios, ambición por puestos o dinero. “El único interés económico que hay es el de Pachi que busca una equiparación salarial. Ya verás como acaba en una Vicepresidencia. Lo que ha pedido es cambiar las reglas del juego en mitad del partido”, critica Soto en alusión a esa petición cursada al inicio de la legislatura por el número 3 de VOX.

Rodríguez reconoce que ha tenido que pedir disculpas por vergüenza ajena más de una vez, como cuando se calificó al PSOE de partido criminal en el Pleno o cuando se llamó “chimpancé” a Isaac Medina

Rodríguez del que se ha dicho que no vio colmadas sus aspiraciones por no repetir como candidato al Senado, no esconde que tal vez le habría halagado la opción de repetir, pero niega haberlo pedido y asegura que “nunca lo hubiera aceptado si no hubiera sido una cosa consensuada. Si me lo hubieran ofrecido habría tenido que pensarlo”, afirma. Igualmente en una entrevista concedida a la Cadena SER este viernes ha negado de manera tajante y extremdamente sencilla que hubiera algún tipo de conspiración para plantear una moción de censura de la mano del PSOE y el resto de grupos de la oposición.

Pero tanto o más que ese oscurantismo en la gestión, “Juan Palomo”, apostilla Soto, han ido pesando las declaraciones polémicas, el discurso duro contra la mitad de la población, que más allá de los mensajes en un grupo de chat ya coleó tras la misma noche electoral de aquella campaña de Generales de abril. “Son tan españoles como yo y como tú”,  se cierra tajante sobre la cuestión Soto. “O eso de quitarle 12.000 euros a Enfermos Sin Fronteras. Yo sé la labor que hacen, estoy totalmente en contra de quitarles ese dinero. Es mentira lo que han dicho de ellos para justificar el recorte. Hay que ser humano primero”, explica Soto, que pone el caso de Yassin en Castillejos como ejemplo.

Ese endurecimiento del discurso ha ido minando poco a poco a muchos que no ven con buenos ojos esa radicalidad hacia media población. Soto cita también el trato con los medios. Esta misma semana la formación ha vuelto a vetar a dos medios en la ciudad, Radio Ceuta, Cadena SER (como Enfermos Sin Fronteras cuenta con el mayor reconocimiento institucional que otorga la Ciudad Autónoma, la Medalla de la Ciudad) y El Foro de Ceuta. En la campaña de las municipales este medio también sufrió las mismas restricciones, aunque para las Generales el partido pareció reconciliarse con la prensa, hasta hace una semana. "El veto a medios también lo decidían al margen de la gestora", señala Rodríguez, que reconoce que ha tenido que pedir disculpas por vergüenza ajena más de una vez, como cuando se calificó al PSOE de partido criminal en el Pleno o cuando se llamó “chimpancé” a Isaac Medina.

Aguiar: “Todo el mundo puede decir barbaridades en tono distendido. El problema es cuando aplicas a la realidad esas barbaridades. Cuando llevas esas conversaciones de bar a la práctica. Hay una tendencia de comportamiento que va en contra de la mitad de la población. Quizás no sea eso literalmente, pero te das cuenta que sí hay una tendencia y cierta beligerancia hacia un colectivo concreto”

“VOX es el partido, pero ellos no son las personas”, resume Soto para evidenciar su idea: "ese discurso radical hacia lo islámico es un error que ha restado más que sumado". Lo primero que ha restado son militantes y dos diputados, y a la vista de la última encuesta parece que también intención de voto.

Ese discurso duro es el que se ha hecho más palpable por la filtración de mensajes en un chat que supuestamente serían de Redondo, Verdejo y Ruiz, apelando incluso a la guerra contra el Islam, concretamente la tercera mundial. Rodríguez no entra ni a valorar esos mensajes y espera que se aclare si son o no son suyos, si están o no están manipulados.

Aguiar lo valora desde la distancia que ha tomado y desde el conocimiento interno que tiene por haberlo vivido: “Todo el mundo puede decir barbaridades en tono distendido. El problema es cuando aplicas a la realidad esas barbaridades. Cuando llevas esas conversaciones de bar a la práctica. Hay una tendencia de comportamiento que va en contra de la mitad de la población. Quizás no sea eso literalmente, pero te das cuenta que sí hay una tendencia y cierta beligerancia hacia un colectivo concreto”.

Animadversión a Vivas

Preguntados por la opinión que han podido palpar de esa “cúpula” hacia el actual presidente de la Ciudad al que han ayudado a aprobar los presupuestos el lugar común es el de la animadversión. “Que yo sepa Vivas le tenía bastante miedo a Juan Sergio. No puedes tener de aliado a alguien que dice una barbaridad en cualquier momento. No le auguro mucho tiempo a esa alianza y veo una ruptura traumática”, vaticina Aguiar.

“Había una cierta obsesión por echar a Vivas y contra el PP”, recuerda Soto, que no ahonda más en el asunto.

“Juan Sergio hablaba muy negativamente de Juan Vivas y su obsesión era la de ser alcalde y echar a Vivas. Pensó que lo podía lograr. Rontomé (PP) y Juan Sergio son muy amigos desde el principio. Cuando éramos cuatro gatos ya estaban hablando de pactos y no éramos nadie políticamente. Luego sé que ha habido reuniones… Luego escuchabas rumores que sí Rontomé también quería ser alcalde… que sí Juan Sergio con Rontomé... rumores de Ceuta. Pero yo creo que incluso ahora no se llevan bien porque la falta de acuerdo inicial les ha pasado factura a su relación. No sé si tendrá algo que ver, pero cuando a Rontomé lo nombraron vicesecretario en el partido, Juan Sergio se apartó de la coordinación del partido, la dejó un poco de lado aludiendo a motivos personales, a que tenía que terminar la tesis. Luego lo retomó”, relata Rodríguez.

VOX empezó a resquebrajarse el sábado santo por la propuesta de cerrar mezquitas, según los críticos