RIESGO CARDIOVASCULAR

Desayune bien para vivir más

Desayune bien para vivir más
El INGESA ha organizado este miércoles un desayuno "cardiosaludable" en el Hospital.
El INGESA ha organizado este miércoles un desayuno "cardiosaludable" en el Hospital.  

Un desayuno pobre duplica el riesgo cardiovascular: incluir en la primera comida de la jornada menos del 5% de las calorías diarias recomendadas es tan peligroso como el tabaquismo, el sedentarismo y la obesidad. La Dirección Territorial del INGESA ha conmemorado este miércoles el Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular con un desayuno "saludable" en la cafetería del clínico de Loma Colmenar para poner de relieve que "la prevención" es la manera más eficaz de combatir las enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte tanto en la ciudad autónoma como a nivel nacional.

Hacer ejercicio físico, no fumar o vigilar el azúcar y el índice de masa corporal son algunas de las advertencias más señaladas por los profesionales para evitar los accidentes cerebrovasculares, que afectan sobre todo a las mujeres, y los infartos, que se dan mayoritariamente en los hombres.

El jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Medicina del Trabajo del Hospital Universitario, Julián Domínguez, ha explicado que, más allá de la conveniencia de comer bien y de forma equilibrada, según los últimos estudios el desayuno tiene una importancia capital.

Desayunar menos del 5% de las calorías diarias recomendadas, lo que corresponde a menos de 100 en una dieta de 2.000 calorías por día, duplica el riesgo de padecer lesiones ateroscleróticas en las arterias, independientemente de la presencia de factores de riesgo tradicionales para la enfermedad cardiovascular.

Es la principal conclusión a la que ha llegado un reciente estudio publicado en 'The Journal of American College of Cardiology (JACC)' que se ha realizado utilizando como muestra a más de 4.000 individuos de edad intermedia. La población estudiada se dividió en tres grupos con características diferenciadas en relación a sus hábitos en el desayuno. El 27% de los participantes tomaba un desayuno con alto valor energético (más del 20% de las calorías diarias); el 70% de los participantes tomaba un desayuno de bajo valor energético (entre 5 y 20% de las calorías diarias); y el 3% de los participantes desayunaba muy poco o nada (menos del 5% de las calorías diarias) y apenas invertía cinco minutos en su desayuno, bebiendo sólo café o zumo de naranja, o incluso omitía el desayuno.

Según los investigadores, este último grupo que desayuna muy poco o nada se caracteriza por seguir una dieta menos saludable y tener mayor prevalencia de factores de riesgo cardiovascular. Otro dato importante obtenido en este estudio es que se observó mayor presencia de placas ateroscleróticas (hasta 1,5 veces más) y una afectación en varias regiones hasta 2,5 veces mayor en el grupo que se saltaba el desayuno comparado con el que ingería uno más energético, independientemente de la presencia de factores de riesgo cardiovascular y hábitos de vida poco saludables.